Kiko Veneno: El sombrero volador

José María López Sanfeliu, alias Kiko Veneno, acudió a ‘Nits del Fòrum’ para ofrecer, en formato acústico, sus nuevas canciones y lo más florido de su repertorio. Veneno del bueno.
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HIDDEN Tracks

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Me quiero asegurar que mi sombrero está bien roto y los rayos pueden entrar en mi cabeza”

Estos versos extraídos de Delincuentes, los cantaba Kiko Veneno en su álbum de eclosión Veneno (CBS/SONY, 1977). Cuarenta y tres años después, el cantautor nacido en Figueres recupera ese sombrero maltrecho, aunque iluminador, y se lo coloca de nuevo para construir un nuevo trabajo en formato de Libro-Disco.

Sombrero roto (Elemúsica/Altafonte, 2019) es una nueva exhibición de este talentoso autor que a sus sesenta y ocho años, sigue dando muestras de genio e inquietud. Abrazando la electrónica como método de trabajo y gracias a la colaboración de Martín Buscaglia y Santi Bronquio, ha conseguido remozar el estilo sin traicionar convicciones y utilizando la poesía como arma más inmune. Si la canción es buena, el envoltorio resulta superfluo.

Una lección

 

“Nuestro Dylan” como diría el fotógrafo almeriense Antonio Jesús García “Ché”, se presentó en el Parc del Fòrum flanqueado por su habitual guitarrista, Diego Pozo “Ratón” y esporádicamente por Kora, una incipiente artista catalana que colabora en su próximo trabajo, supuestamente titulado Hambre. Le secundó tímidamente en la novedosa Días raros (efecto pandemia) y en la mítica La leyenda del tiempo, seguro que tendremos ocasiones para adentrarnos en el personaje en un futuro cercano.

Kiko Veneno nunca ha disimulado las influencias del bardo de Duluth. Uno de sus mayores éxitos, Memphis blues again es un cover, trasladado a su estilo, de Stuck inside of mobile with the Memphis blues again. Con esta maravilla, y brindando con vino tinto, inició un recital modélico, intenso, conjuntando con precisión fuerza y emotividad, removiendo pensamientos, creando fantasías, estremeciendo en todo momento a pesar de la frialdad del recinto y de la ubicación del público. Incidiremos de todo ello en el epílogo.

Pronto apareció Delincuentes (magnífico “Ratón” emulando a Raimundo Amador sin desmerecerlo) para seguidamente interpretar la estupenda Esperanza. Le siguieron un par de temas de la magna obra Échate un cantecito (RCA, 1992), Me siento en la cama y Superhéroes de barrio, ésta última ejecutada con una fuerza en tono blues inmensa. Al “cantecito” volvería más tarde con la gigantesca Echo de menos (canción que podríamos escuchar en bucle sin cansarnos) y Joselito, el cierre antes del inevitable bis con Volando voy.

Esperábamos más composiciones de su nueva creación, sin embargo únicamente escogió tres, posiblemente las mejores o más adecuadas. La complejidad de los arreglos de estudio dificultan la traslación de melodías como La Higuera, por ese motivo Sombrero roto (rock‘n’roll para bailar sentado), el hit Vidas paralelas y Obvio (la perla del disco) fueron las elegidas. Sólo hace un año de su aparición y ya las entremezcla con sus éxitos sin apreciarse ningún bajón, clara demostración de la calidad atesorada.

Hay gente pareció estar dedicada a los trabajadores que luchan por disminuir los efectos devastadores de esta crisis sanitaria que nos importuna y en Casa cuartel apareció la anécdota de la velada. A mitad de la ejecución, al bueno de Kiko se le olvidó la letra, paró, se excusó (había aparecido por petición popular, fuera del repertorio preparado) y la retomó como si tal cosa, a eso se le llama profesionalidad y saber estar, las patrañas las ejecutan otros.

Permítanme destacar la sensacional Respeto, La vida es dulce y Veneno (donde relucieron las guitarras callejeras) como momentos culminantes de la actuación de uno de los mejores creadores que ha parido esta tierra, almacenador de un cancionero que prácticamente nadie puede igualar. Con su categoría y entidad logró enardecer unas condiciones más bien gélidas, capacidad al alcance de muy pocos.

Al margen de lo acontecido en el escenario, vale la pena centrarse en otros detalles. El enorme recinto escogido no pareció el indicado para el acontecimiento. Si hubiera estado repleto quizá el problema hubiera menguado, pero las nuevas normativas referentes a los aforos y las distancias entre los presentes no facilitaron la proximidad y esa empatía imprescindible con el protagonista, por si fuera poco propiciaron algún que otro desmán. Continuas charlas, idas y venidas a las barras instaladas, paseos mientras la música sonaba, en definitiva una falta de respeto hacia el artista a la que desgraciadamente estamos acostumbrados.

Tampoco vamos a fustigar al respetable (le despidió en pie ovacionándole), es muy difícil sosegarse en este contexto inverosímil en el que prácticamente ni te puedes mover, por lo tanto son exigibles soluciones drásticas. O se normaliza la situación (actualmente se antoja difícil) o se cierra el chiringuito. El público, que paga religiosamente, la música, la cultura en general, no merecen estas condiciones y el grandioso Kiko Veneno menos que nadie. Estamos situados en una especie de sainete que intenta minimizar efectos y no sabemos si al final los magnificará.

Este embrollo va para largo y nadie sabe el resultado final, esperaremos sin intentar desquiciarnos.

El buen veneno de Kiko podría ser nuestra receta sanadora.

Está muy bien eso del cariño, yo me comprometo. Pero no me des un dulce como a un niño, te estoy hablando de respeto.

Respeto, Kiko Veneno

Concierto de Kiko Veneno, Nits del Fòrum. Foto © Víctor Parreño
Kiko Veneno | © Víctor Parreño
Diego Pozo “Ratón”. Concierto de Kiko Veneno, Nits del Fòrum. Foto © Víctor Parreño
Diego Pozo “Ratón”, Kiko Veneno | © Víctor Parreño
Concierto de Kiko Veneno, Nits del Fòrum. Foto © Víctor Parreño
Kiko Veneno y Diego Pozo “Ratón” | © Víctor Parreño
Diego Pozo “Ratón”. Concierto de Kiko Veneno, Nits del Fòrum. Foto © Víctor Parreño
Diego Pozo “Ratón”, Kiko Veneno | © Víctor Parreño
Concierto de Kiko Veneno, Nits del Fòrum. Foto © Víctor Parreño
Kiko Veneno | © Víctor Parreño
Concierto de Kiko Veneno, Nits del Fòrum. Foto © Víctor Parreño
Kiko Veneno | © Víctor Parreño
Concierto de Kiko Veneno, Nits del Fòrum. Foto © Víctor Parreño
Diego Pozo “Ratón” y Kiko Veneno | © Víctor Parreño
Concierto de Kiko Veneno, Nits del Fòrum. Foto © Víctor Parreño
Kiko Veneno y Diego Pozo “Ratón”| © Víctor Parreño
Kora. Concierto de Kiko Veneno, Nits del Fòrum. Foto © Víctor Parreño
Kora, Kiko Veneno | © Víctor Parreño
Concierto de Kiko Veneno, Nits del Fòrum. Foto © Víctor Parreño
Kiko Veneno, Diego Pozo “Ratón” y Kora | © Víctor Parreño

Autores de este artículo

Víctor Parreño

Víctor Parreño

Me levanto, bebo café, trabajo haciendo fotos (en eventos corporativos, de producto... depende del día), me echo una siesta, trabajo haciendo fotos (en conciertos, en festivales... depende de la noche), duermo. Repeat. Me gustan los loops.

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