Esperanza Spalding. Foto © Víctor Parreño
Esperanza Spalding. Foto © Víctor Parreño

Esperanza Spalding: La alargada sombra de Wonder

La galardonada estrella del jazz, nacida en Portland, Esperanza Spalding, visitó Barcelona. La sala Paral·lel 62 fue testigo de otra prueba de su indiscutible talento

PUBLICITAT

La sala Paral·lel 62 de Barcelona, registró una excelente entrada para gozar de las, irrebatibles, aptitudes de Esperanza Spalding, uno de los tótems del jazz convencional, por llamarlo de algún modo.

Siempre deberíamos prescindir de opiniones ajenas, excepto cuando éstas, llegan de acólitos versados en la materia. No podemos despreciar el adjetivo de excelente ni tampoco el de ñoño, ni mucho menos si distan quilómetros entre ellos. De hecho, tampoco nos disgusta situarnos entre medio, porqué, aunque la cantante y contrabajista (al bajo eléctrico no le da ascos), no defraudó, ofreciendo, una de cal y otra de arena (al menos para este humilde redactor), eso es lo que cuenta en la valoración definitiva.

La norteamericana traspasa, de largo, el género del jazz, situándose en tierra (peligrosamente) mainstream, pero su capacidad, tanto vocalmente como puliendo los bajos (no hagan bromas) es de fuera de serie.

Spalding estuvo custodiada por Morgan Guerin (batería y saxo) y Leo Genovese (teclados y percusión), una pareja alérgica al exhibicionismo, únicamente en estado de alerta a lo que proponía su líder y las composiciones: si quieren circo, acérquense a los mediocres. Su capacidad no necesitó de inútiles solos, el juego fue sincero, la hechicería es otro arte.

Su introducción fue fantástica. Spalding sola con el querido contrabajo, ante la numerosa audiencia, atacando Love in time, el Throw it away de Abbey Lincoln y un Overjoyed, del genio Wonder para enmarcar. Aquí podríamos parar ya que, en buena parte del concierto, la sonoridad del incomparable artista de Michigan se hizo notar y mucho como en Fall in o en ese Black Gold (sentenciador) dedicado a todas las familias bien congeniadas o no, tampoco sería prioritario.

Aunque en toda la pulcra función no hubo excesivos instantes álgidos o calientes, Spalding y los suyos, encontraron algún momento para saltarse la monotonía. Saltándose esa corrección, aparecieron Formwela 1 (surgida del conceptual Songswrights Apothecary Lab, 2021) Cantora de Yala, Cais (de la colaboración con Milton Nascimiento en 2024) o el Endangered Species del adorado Wayne Shorter. Congratulada por el recibimiento, ofreció un par de  bises: Nothing like you (el jazz más ortodoxo) y un regalo de Shorter (creemos novedoso) que interpretó a modo Bobby McFerrin. Le salió de perlas.

El show de Esperanza Spalding rozó la redundancia, pero el grano venció a la paja. Siempre nos gusta consensuar nuestra opinión con expertos o público clarividente y, como hemos comentado anteriormente, los sentires chocaban. En lo que todos estuvimos de acuerdo fue en la finura exhibida, la calidad y el respeto al género. Eso no tuvo precio

Un último inciso: cuando escuchas a Spalding, es imposible no acordarse de Eddie Jefferson (Manhattan Transfer le idolatraban), de Mingus, Pastorius, Fitzgerald e incluso del inmenso Stephen Sondheim, cuando su voz se eleva a las alturas. No comparen, escuchen y saboreen.

Esperanza Spalding. Foto © Víctor Parreño
Esperanza Spalding | © Víctor Parreño
Esperanza Spalding. Foto © Víctor Parreño
Esperanza Spalding | © Víctor Parreño
Esperanza Spalding. Foto © Víctor Parreño
Esperanza Spalding | © Víctor Parreño
Esperanza Spalding. Foto © Víctor Parreño
Esperanza Spalding | © Víctor Parreño
Esperanza Spalding. Foto © Víctor Parreño
Esperanza Spalding | © Víctor Parreño
Esperanza Spalding. Foto © Víctor Parreño
Esperanza Spalding | © Víctor Parreño
Esperanza Spalding. Foto © Víctor Parreño
Esperanza Spalding | © Víctor Parreño
Esperanza Spalding. Foto © Víctor Parreño
Esperanza Spalding | © Víctor Parreño

Autores de este artículo

Picture of Víctor Parreño

Víctor Parreño

Me levanto, bebo café, trabajo haciendo fotos (en eventos corporativos, de producto... depende del día), me echo una siesta, trabajo haciendo fotos (en conciertos, en festivales... depende de la noche), duermo. Repeat. Me gustan los loops.

PUBLICITAT

Continguts relacionats

Arnau Obiols. Foto © Víctor Parreño

Arnau Obiols: Benditas padrinas

Arnau Obiols presentó su último proyecto en solitario ‘Tost’ inspirado en los cantes, músicas i sonidos del Pirineu català, dentro del ciclo de Folk en el Centre Artesà Tradicionàrius.

Concierto de El Columpio Asesino en la Sala Salamandra. Foto © Miguel López Mallach

El Columpio Asesino: En el podio del indie

La Sala Salamandra acogió el concierto de los más que experimentados integrantes de El Columpio Asesino para seguir demostrando el nivelón del Let’s Festival en lo que a música indie se refiere.

The Staples Jr. Singers © Marina Tomàs

The Staples Jr. Singers: Divina brevedad

The Staples Jr. Singers resucitaron, en el concierto presentado por Caprichos de Apolo, el legendario ‘When Do We Get Paid’, primer y único disco que ha sido reeditado 48 años después de su aparición.

Concert d'Ibeyi a Barcelona. Foto © Víctor Parreño

Ibeyi: La celebració de l’amor entre germanes

Ibeyi, la banda integrada per les bessones, Lisa Kaindé Díaz i Naomi Díaz,
presenten el repertori del seu tercer àlbum d’estudi, ‘Spell 31’, a La [2] d’Apolo enmig de la gira de concerts per Europa.

Concierto de The Skatalites en Barcelona. Foto © Dani Alvarez

The Skatalites: Dignos discípulos

Los actuales The Skatalites siguen manteniendo vivo el legado del ska jamaicano y llegaron a la sala Apolo para mostrar sus actuales prestaciones. Concierto enmarcado en el ciclo Culto Caníbal.

Club de Nit

De la feina a casa i de casa a la feina… ha de haver-hi alguna cosa més. Ser del club et dona accés a:

Subscriu-te!

T’està agradant el que veus? Forma part de la comunitat musical de Barcelona