Antes de entrar en materia, deberíamos volver a reconocer el impagable esfuerzo que Rocksound + Acaraperro están haciendo para que el rock and roll (con todas sus variantes posibles) siga presente en la mente de los melómanos, no es empresa fácil. Las nuevas generaciones (importa poco el porqué) no parecen motivadas para apoyar un género, ligeramente en declive (no es el único), pero que fue y siempre será, fuente de inspiración. Quien lo quiera entender, sabe de qué discutimos.
En esta ocasión, la tarea consistía en reivindicar el, tantas veces vilipendiado, Southern Rock, estilo vinculado (a veces con razón) con la vergonzante y racista bandera confederada. Aunque no vivimos tiempos como para estar contentos, los que creemos en lo bonito que es tener la piel de color distinto, agradecemos que, sin temor a discrepancias, se programen conciertos como el de Robert Jon & The Wreck, herederos, musicalmente, de The Allman Brothers Band, Lynyrd Skynyrd o del mismísimo Bob Seger, la antítesis total del segregacionismo sonoro, pero que todavía causa reticencias.
Robert Jon Burrison (voz, guitarra), Andrew Espantman (batería), Henry James Schneekluth (guitarra), Warren Murrel (bajo) y Jake Abernathie (teclados), comenzaron fuertes con Hold on, la reciente Trouble y Hey Hey Mama, tríptico, típicamente sureño y repleto de brutales guitarrazos, aunque tampoco fueron el real ejemplo de todo lo que iba a acontecer. Red moon rising rompió esquemas con un acercamiento al funk psicodélico, Waiting for your man y Pain no more se envolvieron con el espíritu Seger y Tired of drinking alone (gran título), junto a Oh Miss Carolina (fenomenal trabajo de Abernathie al piano) ofrecieron el plus necesitado.
Nos apetece hablar de carestía, porqué, en algunos tramos, el concierto acusó inercia. No nos referimos al quehacer de la banda (intachable toda la noche) sino a la monotonía (pueden llamarla pesadez) que debimos resistir (no todos) en algunos tramos. Ocurrió con Don’t let me go o en la balada (terminada con potencia), Glory bound. La musa inspiradora no siempre está presente.
La razón de la existencia y permanencia (13 años de carrera les contemplan) del señor Robert Jon Burrison & Cía, se fundamenta en que todavía son capaces de crear singles con la entidad de Ballad of a broken hearted man y mezclarlos con Cold night (2015) sin que se aprecie decadencia. Es evidente que no hablamos de una eternidad, pero otros han caído en mucho menos tiempo.
Robert Jon & The Wreck, celebraron el cumpleaños del bajista Warren Murrel, abarrotaron la sala Wolf, hallaron un sonido sólido, conceptuado por los presentes y volvieron a mostrar sus credenciales.
Si el rock sureño, norteño o de dónde venga esta muerto, que venga alguien y lo demuestre. Rocksound + Acaraperro y esta bendita web, lucharán para que la llama no se extinga.
Por si fuera poco el goce de ver a esta gran banda en vivo (su mejor hábitat), los que acudimos a la cita, pudimos adquirir Red moon rising (Journeyman Records, 2024) un par de días antes de su salida oficial al mercado. Cosas que pasan cuando sales de casa.
Autores de este artículo
Barracuda
Marina Tomàs
Tiene mucho de aventura la fotografía. Supongo que por eso me gusta. Y, aunque parezca un poco contradictorio, me proporciona un lugar en el mundo, un techo, un refugio. Y eso, para alguien de naturaleza más bien soñadora como yo, no está nada mal.





