Tan solo ver las colas para adquirir productos del merchandising, ya nos demostró la fascinación que tienen los fans por su banda favorita. Los londinenses son uno de los elementos vitales para comprender el por qué a algunos chalados nos enloqueció una música llegada de una pequeña isla llamada Jamaica. Más allá de este importantísimo descubrimiento, la banda liderada por el circunspecto, aunque irónico Suggs, ha construido una modélica carrera (iniciaron su camino en 1976) que tanto invita a seguirla a los acérrimos seguidores del ska-reggae como del pop más melódico y satírico. Suponemos que esto ya lo sabían. Continuemos.
Para este tour apellidado Summer 2025, Madness ha construido un lujoso show que incluye primorosas filmaciones (antiguas y modernas) y un pujante apoyo de nueve músicos que incluye al saxofonista Lee Thompson, el teclista Mike Barson, o al baterista Dan Woodgate, formación de campanillas.
Nuestros locos favoritos retornaron en 2023, siete años después de Can’t touch us now, su postrera grabación, con el ambicioso (siempre han querido ir más allá) Theatre Of The Absurd Presents C’Est La Vie; no hace falta decir que no escuchamos ni una nota de este interesante trabajo. La intención de esta refrescante y ambiciosa gira (no confundamos las cosas) era satisfacer a los hooligans y de paso hacer algún dinerillo, para qué irse con rodeos. Tiempo habrá si queremos conocer sus relucientes intenciones.
El Alma Occident Festival acertó de pleno con su contratación, ya que en el Poble Espanyol de Barcelona, sobraron hasta las agujas. Erupción tras erupción, cántico tras cántico, pogo tras pogo, a pesar que la gran mayoría de los asistentes, de púberes tenían más bien poco.
No importó que Suggs desafinara (los años no absuelven los pecados), el grupo sonó como un trueno y las canciones (covers y propias) siguen sin tener parangón.
El público se trastornó al escuchar One step beyond (Prince Buster), My girl, Wings of a dove, Shut up (los vientos disfrazados con el casco de los bobbys ingleses), Bed and breakfast man, la hilarante crítica política de Mr. Apples, el celebrado ska Baggy trousers y, por supuesto, Our house, It must be love (Labi Siffre), Madness (otra del idolatrado Prince Buster) o el bye bye con Night boat to Cairo (Cleopatra de Mankiewicz en la pantalla ). De todos modos, uno se queda con ese pop algo chocante, marca de la casa, tipo NW5 (“I would give you everything, for just that smile you bring, for just that song you sing”), The sun and the rain, Lovestruck o ese lujoso instrumental apellidado Return of The Palmas 7, sólo faltó One better day, una lástima.
Quizá la versión del The harder they come (Jimmy Cliff) les salió algo encogida y falta de ardor jamaicano, pero, en conjunto, les salió un espectáculo muy chulo y vibrante.
A sabiendas que todos quedaron satisfechos, lanzaron al aire el Always Look on the Bright Side of Life de Monty Python, el final que todos deseaban. La mejor manera de llegar a casa con una sonrisa.
Prácticamente ninguna novedad a lo ofrecido en el Festival Jardins de Pedralbes de 2022, de hecho, este cronista, ha repetido, sin querer, el estribillo de NW5. Todo sirve si no cansa. Madness no saturan nunca.
Autores de este artículo
Barracuda
Víctor Parreño
Me levanto, bebo café, trabajo haciendo fotos (en eventos corporativos, de producto... depende del día), me echo una siesta, trabajo haciendo fotos (en conciertos, en festivales... depende de la noche), duermo. Repeat. Me gustan los loops.





