Mishima en Apolo, concert de Nadal | Fotografia de Sergi Moro per Qualsevol Nit
Mishima en Apolo, concert de Nadal | Fotografia de Sergi Moro per Qualsevol Nit

Una mexicana en un concierto de Mishima

Como marca la tradición, Mishima ofreció el clásico concierto de Navidad en la Sala Apolo, que a su vez también está de celebración con su 75º aniversario.

PUBLICITAT

Me dirigí a la Sala Apolo como quien va a una reunión de un grupo de amigos de colada (es decir: nadie me invitó pero yo de todos modos voy). No conocía nada de Mishima, así que si esperas una crónica de un erudito del grupo barcelonés, estos artículos podrán ayudarte más: ‘Mishima i la seva primavera‘ y ‘Entrevista a David Carabén‘. Con decir que al principio pensé que el grupo lo conformaban unos japoneses que querían rendirle honor a Yukio Mishima… JÁ.

Me sentía una espía inglesa en la URSS. Uno de hacienda en un mitin sindical. Bueno, sin irme muy lejos y al final de cuentas: era una mexicana en un concierto de Mishima. Entiendo catalán, eh, que tampoco voy a narrarles el concierto en clave morse.

La cuestión aquí es: los amé. Me encantó el estilo de David Carabén. La onda de Marc Lloret. La ecuanimidad de Dani Vega. Lo buenrolllista pero serio que es Xavi Caparrós. Y en fin, que siempre he tenido debilidad por los baterías y Alfons Serra mola bastante. O como acostumbramos allá: es muy cool.

Pero lo que más me gustó fueron las caras de los asistentes. ¿Alguna vez has mirado a la gente en el cine? ¿Sus caras iluminadas por la pantalla y su mirada absorta? Pues aquí era igual. Yo me ubiqué justo al frente. Usé el escenario como la barra para sostener mi cerveza, justo debajo de Carabén. Miraba para atrás y veía una multitud cantando con todo el entusiasmo que podía caber en la Sala Apolo. Gente de treinta y tantos y de veintipocos. La familia entera de los primeros fans. La afición de Mishima no tiene edad concreta.

Creo que para ellos ir al concierto del grupo es como ir a la cena de Navidad con sus amigos del cole. Una cita fija que te traerá un montón de gente que echabas de menos. Cambia la gente por las canciones que te han acompañado desde el inicio del grupo, incluso cuando cantaban en inglés (sí, ya me informé).

Pero no fui sola. A este tipo de aproximación cultural hay que ir (mínimo) con una experta. Antes de ir al concierto pasamos por una taquería (una de las muchas que hay cerca del Apolo y que convierte el ir a la sala en algo aún más genial)  y se cerraba de manera redonda el intercambio cultural. A ella y a sus amigos les encanta Mishima. Cuando digo les encanta me refiero a que habían dejado de contar los conciertos a partir del trigésimo.

Una, cuando supo que nunca había escuchado nada de ellos me dijo: “Que increíble, quisiera ser tú e ir a escucharlos por primera vez”. Y sí, fue genial. Como la mayoría de los eventos agradables a los que vas sin expectativas y todo es un cúmulo de sorpresas y descubrimientos.

Me quedo con El paradís (rolón). Con los teclados que acompañan en ciertos momentos especiales para aumentar la emoción de la canción. Me quedo con todas las manos del público en el aire casi todo el concierto. Con las ganas locas que me dieron de saberme las canciones y poder gritarlas y sentirme parte del grupo (como quien quiere entender todas las anécdotas de un grupo con añales de amistad). Me quedo con Mai més, Guspira, estel o carícia, Una sola manera y Sant Pere.

Lo que empezó con comer tacos mientras intentaba colar una o dos frases en catalán, ir a la Sala Apolo, escuchar a Mishima, fingir que me sé la letra simplemente repitiendo los coros por sentirme parte de, tomarle una foto al setlist del concierto para hacerme una playlist y recordar cada parte de esa hora y media, decirle a mi hermana “yo sé que no entenderás mucho de la letra, pero esta canción es hermosa” y dormirme muy tarde por querer escuchar todo el concierto otra vez… Acabó al día siguiente con un: ‘vale, que me gusta Mishima’.

Mishima en Apolo, concert de Nadal | Fotografia de Sergi Moro per Qualsevol Nit
Mishima | © Sergi Moro
Mishima en Apolo, concert de Nadal | Fotografia de Sergi Moro per Qualsevol Nit
Alfons Serra, Mishima | © Sergi Moro
Mishima | © Sergi Moro
Mishima en Apolo, concert de Nadal | Fotografia de Sergi Moro per Qualsevol Nit
David Carabén, Mishima | © Sergi Moro
Mishima en Apolo, concert de Nadal | Fotografia de Sergi Moro per Qualsevol Nit
Mishima | © Sergi Moro
Mishima en Apolo, concert de Nadal | Fotografia de Sergi Moro per Qualsevol Nit
David Carabén, Mishima | © Sergi Moro
Mishima | © Sergi Moro

Autores de este artículo

Picture of Sergi Moro

Sergi Moro

Desde que era un crío recuerdo tener una cámara siempre cerca. Hace unos años lo compagino con la música y no puedo evitar fotografiar todo lo que se mueve encima de un escenario. Así que allí me encontraréis, en las primeras filas.

PUBLICITAT

Continguts relacionats

Conciertos de La Mercè 2022. Lina Ki, foto © Marina Tomàs

Eclecticismo, tradición y lluvia, así fue La Mercè 2022

Después de una edición marcada por las mascarillas y las limitaciones de aforo, este año el BAM i La Mercè volvieron a la normalidad. En este artículo te contamos cómo vivimos los conciertos de Alizzz, Pepe Habichuela, Noko Woi, Lucía Fumero & Rita Payés y muchos más.

Lila Downs, Palau de la Música Catalana

Lila Downs: La muerte alegre

Lila Downs actúa por primera vez en el Voll-Damm Fest. Int. de Jazz de BCN, y lo hace para presentar su undécimo disco, ‘Salón, lágrimas y deseo’

Avishai Cohen Trio © Marina Tomàs DESTACADA

Avishai Cohen Trio: Inmutable precisión

L’Auditori de Barcelona cumple 25 años y uno de sus grandes aciertos ha sido incluir en el festejo a Avishai Cohen, el extraordinario contrabajista israelí que, en esta ocasión, llegaba en formación de trio.

Club de Nit

De la feina a casa i de casa a la feina… ha de haver-hi alguna cosa més. Ser del club et dona accés a:

Subscriu-te!

T’està agradant el que veus? Forma part de la comunitat musical de Barcelona