Rosalía actuaba en sus inicios por la cena o por cuarenta euros, lo ha dicho en varias entrevistas. Tenía tres casas: YouTube, Sant Esteve Sesrovires y pequeños locales como el Tablao del Carmen donde podía aprender de otras figuras y desarrollar su arte. Sin esas primeras actuaciones difícilmente podría haber tenido las tablas que demostró en la gira de su disco debut, Los ángeles (Universal, 2017) -la vimos, por ejemplo, en Luz de Gas y en el Palau de la Música-. Y aún más difícil hubiera sido dar el salto a grandes escenarios -Red Bull Music, MTV, Grammy Latinos– y festivales -Sónar en 2018, próximamente en Primavera Sound y Doctor Music Festival, entre otros- con su El mal querer (Sony, 2018).
Por suerte, Barcelona protegerá a partir de marzo estos pequeños locales para que más artistas sigan formándose a pie de calle. De esta manera, locales como Koitton Club, Diobar, la Bodega Saltó, Espai Niu, Big Bang, Cronopios, 23 Robadors o Freedonia podrán acogerse a la nueva normativa y acceder a la categoría de ‘Espai de Cultura Viva’. Con esta legislación se quiere conseguir que los locales de cualquier disciplina artística, ya sean bares, restaurantes, espacios expositivos, musicales o de poesía, que programen música en directo, tengan las garantías y condiciones necesarias para llevar a cabo su programación sin que ello afecte la convivencia vecinal, y sin tener que costear los prohibitivos requisitos de la normativa actual como aislamiento acústico, doble puerta de entrada, o control permanente en el acceso, entre otros.
Estos Espais de Cultura Viva serán locales con un aforo máximo de 150 personas, que programen a partir de 40 conciertos al año y que estén vinculados a entidades del barrio. Otra innovación sería la categoría de música semiacústica. Hasta ahora solo se podía ir full concierto o en acústico. No podía haber instrumentos electrificados, por ejemplo. La nueva categoría permitiría un máximo de 95 decibelios y diferentes condiciones dependiendo de la ubicación y horario.
“Se habla mucho de creación de públicos desde una perspectiva muy de industria, pero no se riega donde hay que regar: en las fuentes creativas. Para eso hay que fortalecer el tejido y cambiar el marco normativo para protegerlo y garantizarlo”, explica Daniel Granados, asesor del Institut de Cultura de Barcelona y principal impulsor de este proyecto, para El Periódico. “Rosalía no estaría donde está hoy si antes no hubiera actuado en locales de pequeño formato que hasta ahora eran ilegales”, añade.
¿Y dónde está hoy? Reconocida dentro -con el Premi Ciutat de Barcelona 2018- y fuera de nuestras fronteras –Forbes la ha incluido en su lista de los jóvenes más influyentes-. Sobre esto último escribe El País: La cantante ha sido elegida por Forbes por dar “al flamenco un giro hacia el pop y el rap” muy innovador y subrayan que es “una auténtica estrella en su país”. La revista también destaca su vitrina con dos Grammy Latinos, sus colaboraciones con J Balvin y Pharrell Williams y su conquista del número 1 en las listas musicales españolas y en las de pop latino en Estados Unidos.
Imagen de portada © Víctor Parreño
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