Fuerza Nueva ha presentado en el Teatre Coliseum ante un público entregado a una causa que reniega de identidades y sectarismos. El concepto de Fuerza Nueva (nótese la ironía) consiste en agarrar símbolos adoptados por todo tipo de ideologías y retorcerlos para resignificarlos.
Esta operación a priori tan punk se presenta a través de una puesta en escena solemne y ceremonial, cimentada sobre la recargada sonoridad rock de Los Planetas que se funde con la poderosa y aflamencada voz de El Niño de Elche hasta formar una especie de ritual colectivo que fluctúa entre los cantos populares y la psicodelia. Prueba de ello fue la interpretación de Santo Dios revisión del himno de Andalucía convertido en toda una misa flamenca.
El ejercicio de resignificación simbólica de Fuerza Nueva no termina en la música. La escenografía también forma parte del juego, incluyendo una serie de capirotes, al más puro estilo Semana Santa o Ku Klux Klan, y una serie de proyecciones obra de Andrés Duque que acompañan a las canciones.
Seguidamente llegó Campanilleros, canción que parece sacada directamente de Omega, el mítico disco conjunto de Enrique Morente y Lagartija Nick. La fastuosidad de la música de Fuerza Nueva contrasta con el perfil siempre bajo sobre el escenario de Francisco Contreras, más conocido como El Niño de Elche, que ejerce de vocalista de este supergrupo tan particular. En La Cruz, versión libre del poema La Saeta de Antonio Machado, la voz del valenciano hace tándem con de Jota, líder de Los Planetas y principal exponente de toda una generación de la escena independiente en castellano.
El momento de la noche llegó con la frenética y a la vez pegajosa Canción para los obreros de la SEAT, revisión de Els Segadors con tintes combativos y antinacionalistas, que causó el furor entre los presentes. Después llegó Tendrá que haber un camino, canción original de Los Planetas pero que interpretó un Niño de Elche que se retorció con todas y cada una de las contorsiones melódicas de la pieza.
En la parte final llegó El novio de la muerte, himno de la Legión convertido en toda una canción de amor pop crepuscular. El bis fue para Santo Domingo, adaptación de una cantiña flamenca con apasionado final protagonizado por la percusión de Eric Jiménez, que se puso uno de los capirotes presentes en el escenario.
El estruendo final del respetable fue comparable al provocado por el lanzamiento, el pasado 12 de octubre, del proyecto Fuerza Nueva. Una formación que, a través de un método complejo e interesante provoca al oyente, a la vez que lo invita a una profunda reflexión. Mal no pude irnos en estos tiempos que corren.
Autores de este artículo
Pere Millan Roca
Víctor Parreño
Me levanto, bebo café, trabajo haciendo fotos (en eventos corporativos, de producto... depende del día), me echo una siesta, trabajo haciendo fotos (en conciertos, en festivales... depende de la noche), duermo. Repeat. Me gustan los loops.





