Pese a que en menos de dos meses se va a cumplir una década de la emisión del último capítulo, continúa siendo difícil separar a The White Buffalo de la serie Sons of Anarchy (Kurt Sutter, 2008-2014). El éxito comercial de Jake Smith, nombre de pila del artista estadounidense, es indisociable de la ficción. Prueba de ello es que la sala Paral·lel 62 de Barcelona estaba repleta de camisetas de la serie y chupas de cuero de clubes de moteros. Y no es para menos, pues el cantautor y guitarrista nacido en Oregón y criado en California era considerado un artista de culto, conocido y disfrutado por unos pocos, hasta que la inclusión de varias de sus canciones en la multipremiada producción lo convirtió en uno de los referentes del americana y el country alternativo. Ahora, disfruta de esta fama alrededor del mundo en la gira de promoción de A Freight Train Through The Night (Autoproducido, 2024), su nuevo recopilatorio de canciones tocadas en directo. El pasado miércoles, lo hizo en Barcelona con un concierto más efectivo que efectista para el que agotó todas las entradas disponibles.
Si alguien esperaba el típico espectáculo acústico de cantautor folk, se equivocaba. The White Buffalo se presentó en formato trío, acompañado por Christopher Hofee, que alternó guitarra eléctrica y piano; y Matt Lynott en la batería. Los tres ofrecieron un directo contundente en el que Smith lució todas las texturas de su característica voz grave y rugosa. El cantautor, con su inseparable guitarra a cuestas, jugó con los tiempos, repasando lo más destacado de su trayectoria, mezclando canciones suaves como Wish It Was True, con la que abrió la velada, con otras más potentes como Love Song #1, con un final en el que Smith bramó haciendo honor a su nombre artístico.
A lo largo de su ya dilatada carrera, el artista estadounidense ha conseguido establecer una marca personal reconocible. Sus canciones son arenosas y musicalmente sobrias, sostenidas en una base de guitarra sólida. Temáticamente, se basan en letras muy narrativas, que exploran temas introspectivos como la pérdida, la redención, el amor o la condición humana. A partir de aquí, el camino se bifurca. Algunas transmiten calma y sosiego, mientras que otras desprenden un toque de épica, generado por arreglos de guitarra eléctrica, que beben del blues y, por momentos, incluso del hard rock y el grunge. Un buen ejemplo de ello fue Set My Body Free, un medio tiempo que explora la búsqueda de la liberación personal y espiritual y que fue subiendo de intensidad hasta un explosivo final, en el que Smith se desató dando saltos por el escenario como si hubiera logrado el propósito de la canción, mientras que Lynott se lucía con unos solos de batería. Pero cuando parecía que la bestia se desmelenaba definitivamente, aparecieron temas como Sycamore o C’mon Come Up Come Out, que ralentizaron el ritmo y sacaron el espíritu más country del búfalo, que por momentos se convirtió en todo un Johnny Cash melenudo.
Pese a que es habitual ver a Jake Smith bromear con el público para destensar el ambiente en sus conciertos, en Barcelona apenas dedicó unas palabras a agradecer al público su presencia y a los teloneros, L. A. Edwards. Cosas del idioma. Ahora bien, el público había acudido a la Paral·lel 62 en busca de su momento Sons of Anarchy y The White Buffalo no iba a fallarles. La parte final estuvo marcada por los temas que hicieron fortuna en la serie, como Come Join The Murder, compuesta por el mismo creador de la ficción Kurt Sutter, y que sonó en el capítulo final de la producción. Sin duda, fue el momento de la noche, el público coreó con un inglés dudoso la letra y, como se hace ahora, inmortalizó el momento con sus teléfonos móviles.
También sonaron otros cortes de la serie como la acelerada Oh Darling, What Have I Done y la emotiva The Whistler, en la que convirtió sus silbidos en un instrumento más, combinándolos con unos sentidos berridos en los que se llegó a quebrar la voz. El bis fue para Highwayman, el clásico country de Jimmy Webb, que sirvió para crear el cierre más íntimo posible.
Autores de este artículo
Pere Millan Roca
Aitor Rodero
Antes era actor, me subía a un escenario, actuaba y, de vez en cuando, me hacían fotos. Un día decidí bajarme, coger una cámara, girar 180º y convertirme en la persona que fotografiaba a los que estaban encima del escenario.



![Concierto de Amen Dunes en La [2] de Apolo. Foto © Víctor Parreño.](https://qualsevolnit.com/wp-content/uploads/2018/09/180924_Amen-Dunes_©VPV_054-DESTACADA-768x384.jpg)

