Como nos comentó, recién acabada la rueda de prensa de presentación, el fascinante músico Riccardo Massari Spiritini que junto a Adrià Bofarull, forman el dúo Cibrán, el festival LEM es, concretamente, un acontecimiento de música experimental, pero su base es, ante todo, anti-elitista; no es necesario prolongar más ni explicar dicha aseveración.
Se celebran 30 años desde que empezó a rodar y los organizadores bien se merecían su propio homenaje. Este extraordinario certamen se dividirá en dos tramos: un par de semanas en este mes de mayo y otro, igual de extenso, en octubre. Jolgorio loco de atar. QN estuvo presente en la bienvenida, la primera performance e intentará informarles de lo más relevante que acontezca.
El primer paso nos llevó al maravilloso Museu de la Música de Barcelona, sito junto a las salas de l’Auditori, para presenciar los nuevos hallazgos de Alfredo Costa Monteiro, poeta y compositor sonoro de origen portugués, aunque residente en Barcelona desde 1992, un año que debe sonar a cualquiera.
Costa Monteiro es un artista fundamental para los que aprecian la experimentación sonora. Formó parte de Superelvis o Cremaster y ahora presenta Fragments d’un segon oblit. Con motivo de la inauguración de esta exposición o instalación (pueden escoger), el intrépido artista ha construido una pieza musical titulada Fragments d’un oblit, creada a partir de grabaciones realizadas con instrumentos pertenecientes a la reserva del museo, todos ellos en desuso y, lógicamente, desafinados. Estas imperfecciones son el secreto de este notable y atrevido proyecto que ha tardado tres años en ver la luz y que ha servido para inaugurar esta especial edición del singular acontecimiento.
Sin lugar para la improvisación Costa Monteiro lanzó su trabajo (pregrabado), enmarcado en una sala contigua a la de la mentada exposición prácticamente a oscuras y con silencio un sepulcral que sólo se interrumpió con la larguísima ovación que estalló al finalizar el acto.
Címbalos y diferentes clases de pianos, órganos, arpas, cítaras, mandolinas o tambores, perfectamente ensamblados electrónicamente para saborear y pensar con los ojos cerrados; alguno de los asistentes parecía, literalmente, abducido.
En este aleatorio contenido de sonidos penetrantes, punzantes que crearon un ambiente casi litúrgico, el oyente cayó en las redes de la belleza, la emoción e incluso una especie de angustia provocada por una posible sacudida de miedo post apocalíptico, sensaciones difíciles de contar por escrito. De lo que no hubo duda es que la experiencia que duró 50 minutos satisfizo a todos los presentes, congratulados por el riesgo de este tan extraordinario como insólito experimento; nos unimos a unos aplausos tan merecidos.
Concluida la audición pudimos asistir a una charla explicativa con ruegos y preguntas, conducida por Jordi Alomar (director del Museu de la Música de Barcelona y Aleix Salvans (presidente de Gràcia Territori Sonor y director artístico del LEM 2025), en la que el músico protagonista explicó todos los pormenores de su nueva aventura.
Quedan muchos platos que disfrutar, pero este avance nos invita a ilusionarnos con este LEM que arranca de precioso modo y promete grandes sorpresas y alegrías. Allí estaremos. Disfrutadlo.
Autores de este artículo
Barracuda
Víctor Parreño
Me levanto, bebo café, trabajo haciendo fotos (en eventos corporativos, de producto... depende del día), me echo una siesta, trabajo haciendo fotos (en conciertos, en festivales... depende de la noche), duermo. Repeat. Me gustan los loops.



![Concierto de Amen Dunes en La [2] de Apolo. Foto © Víctor Parreño.](https://qualsevolnit.com/wp-content/uploads/2018/09/180924_Amen-Dunes_©VPV_054-DESTACADA-768x384.jpg)

