“Hoy en día, la gente puede simplemente poner una foto de un pollo frito McNugget desde sus portátiles y eso les parece de puta madre, es lógico que un disco como Some Girls sobresalga”
Chuck Prophet
La promotora Houston Party contactó con Chuck Prophet (ex-Green on Red y una autoridad en rock fronterizo), ofreciéndole formar parte de la celebración de su 20 aniversario. Un ciclo titulado We Used To Party en el que una banda debe interpretar un disco ajeno. Al californiano se le pasó por la cabeza revisar el Some girls de The Rolling Stones, llamó a su colega Charlie Sexton (desde hace dos décadas), quien aceptó de inmediato la apetitosa propuesta. La fiesta estaba servida.
Aparte de los tan incomprensiblemente ensalzados nuevos ritmos urbanos, otras plagas nos invaden. Una de las más irresponsables es la de las bandas tributo. Decenas de ellas se proponen emular a artistas retirados o desaparecidos en pos del recuerdo y sin motivos nada lucrativos, por supuesto. Las masas han respondido encantadas a esta bofetada musical y están causando estragos. En paralelo se suceden las revisiones de álbumes emblemáticos, facturados por sus propios creadores, y revivals infinitos; la originalidad por bandera. Existen excepciones de altura, por supuesto, y éstas sólo pueden llegarnos a través de talentosos artistas que, al contrario de comportarse como una vulgar fotocopiadora, reinventan la creación; nos ocupa un caso revelador.
Reviviendo Some girls
El tejano Charlie Sexton, no es precisamente un donnadie, su tarjeta de presentación es de órdago. Stevie Ray Vaughn le ayudó a desarrollar su talento. Es asiduo acompañante de Bob Dylan y colaboró con Bowie (de quien ha heredado un tono vocal afín) en el recordado Glass spider tour de 1987. Podemos seguir sumando nombres y una carrera en solitario nada desdeñable. Sexton es una especie de reencarnación de Mick Ronson, un guitarrista superdotado. El primer riff de Can’t you hear me knocking resultó estratosférico. Tema enlazado con Let it rock (Chuck Berry), preludio del festival de trallazos al estómago que iban a recibir los presentes, bastante talluditos en su mayoría, dicho sea de paso.
Some girls (Rolling Stones Records, 1978), es, en mi opinión, la última gran obra de los londinenses. Diez perlas sin fecha de caducidad que siguen emocionando hoy en día, y lo harán por mucho que pasen los años. Chuck Prophet, Charlie Sexton y su escueta pero enérgica compañía, The East River Truckers (bajo y batería), lo defendieron con respeto, calidad, fuerza y, sobre todo, pasión por arrobas. Nadie quedó defraudado, Jagger, Richard y cía, se hubieran incluso sorprendido de las prestancias de los más que substitutos, admiradores, del legendario dúo.
Con Prophet de maestro de ceremonias y Sexton al ataque, fueron rodando las canciones, no por el mismo orden del disco, pero sí con mucho rigor, añadiéndoles algún que otro regalo.
A la dupla Respectable / Shattered (repetida más tarde) le siguió aquella maravilla popularizada por The Temptations titulada Just my imagination (running away with me). Pieza en la cual Sexton se lució vocalmente, manifestando sus buenas dotes cantoras y ese timbre a lo Bowie al que antes aludíamos. Some girls y When the whip comes down (con un brutal duelo de espléndidos guitarrazos) dieron a paso a la grandiosa Beast of burden. Los rostros brillaron ante la portentosa versión de esta obra maestra, una de las cumbres stonianas. Miss you es inimitable. Al fraseo de Jagger junto a ese inmortal groove funky es difícil plantarle cara sin sonrojarse, en cambio salieron ilesos del envite. La llevaron a su mundo y bailaron hasta los inmutables.
Magníficos en Before they make me run y poderosísimos en una Lies tremebunda. Momentos antes habían interpretado Far away eyes, los que temían un descalabro erraron el tiro. Chuck Prophet fraseó con elegancia y la sinuosidad country surgida de sus instrumentos extasió. Conocedores de los defectos, profundizaron en las virtudes, a eso se le llama capacidad.Para seguir disfrutando como niños, dejaron para el final Brown sugar, Star star (starfucker), y la un tanto manida aunque siempre adictiva Jumpin’ Jack Flash.
¿Se acuerdan de aquella frase futbolística que decía: salid y divertíos? Justamente éso están haciendo durante toda la gira Chuck Prophet y Charlie Sexton. Tanto se divierten que el contagio es inevitable.
“Me lo he pasado pipa”, comenta un sonriente espectador. “Repertorio imbatible”, asevera un guitarrista nacional consagrado. El regocijo era general al finalizar el show de la diabólica pareja.
Es sólo rock’n’roll, pero me gusta. Pues disfrútenlo.
Autores de este artículo
Barracuda
Aitor Rodero
Antes era actor, me subía a un escenario, actuaba y, de vez en cuando, me hacían fotos. Un día decidí bajarme, coger una cámara, girar 180º y convertirme en la persona que fotografiaba a los que estaban encima del escenario.





