Cada nuevo proyecto de Clara Peya se convierte en un acontecimiento con mayúsculas. Esa inapelable actitud indomable y las más que notables dotes de musicóloga son el secreto. Su formación clásica y de jazz moderno, además de una amplia experiencia teatral, le permiten ejercer como voz incriminatoria (contra la actual represión) con absoluta legitimidad. Olvídense de gritones malhumorados poco doctos, Peya es el ejemplo a seguir, credibilidad ganada a pulso.
Nadie quiso perderse el estreno en directo de Perifèria (Vida Records, 2021) y sus seguidores abarrotaron (dentro del aforo permitido) la sala Barts. Saben perfectamente que, la polifacética artista, necesita de la escena para manifestar todos sus anhelos e inquietudes, la grabación le queda corta. Todo estaba en su punto para una fuerte descarga emocional. Tres, dos, uno…
En la penumbra
Obedeciendo las normas de lo que debería ser una ‘première’ y considerando los riesgos que ello conlleva, Clara Peya construyó un set formado por todas las canciones de Perifèria con dos únicas excepciones: Cara a cara y La tierra del hielo (el bis), ambas extraídas de Estòmac (Satélite K, 2018). Salvó el escollo con nota.
Uno de los cambios más trascendentes de su último trabajo, es la sustitución de una voz femenina por una masculina, el elegido fue Enric Verdaguer. La pianista ha repetido hasta la saciedad que lo suyo no es cantar, pero oído para elegir colaboradores tiene y mucho. El igualadino es perfecto para el rol encomendado, posee un bello timbre de voz y una dicción que no desentona ni en catalán ni en castellano, sensible hasta respirando. Junto a él, Dídac Fernández (percusión) y Vic Moliner (bajo y teclados), terna primorosa.
El espectáculo, medido hasta el último milímetro, se desarrolló casi en la penumbra, únicamente iluminado por tenues focos y la vestimenta blanca con trazos amarillos de los cuatro músicos presentes.
Para esta ocasión (tanto en estudio como en vivo), la emergente estrella utiliza un piano de pared con sordina para ganar en intimidad y crear el ambiente deseado. El precioso instrumento estuvo emplazado en una plataforma giratoria que fue virando al antojo de la intérprete. Es posible que todo esto les suene a caprichos algo pretenciosos y quizá no se equivoquen, sin embargo, el brillo escénico se impone escondiendo la posible pedantería.
Reivindicaciones en clave poética
Mujer frontera, el primer hit del LP, pretende recaudar fondos para la ‘Asociación Jornaleras de Huelva en Lucha’. Dos de estas sufridas trabajadoras aparecieron, reclamando sus derechos, en una filmación plasmada en la espalda de los cuatro artistas, ejemplar detalle de alto nivel visual. Ana Tijoux (una de las intérpretes del tema junto a Clara Peya y Alba Flores) apareció por sorpresa, cantándola de manera sentida y preciosista. Conmovedor instante.
Las piezas se fueron entrelazando ofreciendo poco espacio para el aplauso. Caus se unió elegantemente con Quan ens crèiem àngels; Ha mort l’amor (creada durante el confinamiento) sonó dolida, profunda y Mur finalizó con una coda impresionista que pareció tocada por Erik Satie, el elogio no es desmesurado. El broche de oro blanco lo puso Si la Luna. Imborrable despedida con el cuarteto perfilando la pieza a capella: “Si la Luna pudiera hablarme, me contaría cómo cantarte”. Sollozos.
Clara Peya toca descalza, abusa de los movimientos espasmódicos y parece mirarte por encima del hombro. ¿Impostura? Escasa.
Le gusta experimentar, apartarse de caminos conocidos y perderse por sendas ignotas, en definitiva, arriesga. Resulta intrigante, provocadora, crea debate, hoy en día esta actitud vale un potosí. Puede no gustarles, pero nunca les dejará indiferente.
En un interludio, preguntó al enfervorizado público si se sentían centro o periferia, muy pocos respondieron. ¿Ustedes qué piensan?
“Es mujer frontera, es horizonte. Es una autopista que separa sur y norte. Es un trabalenguas en tu boca. Es dos hemisferios, es lugar de maniobra. No tenía nombre, no tenía edad, llevaba los años de la libertad. Caía la guerra con toda su fuerza mientras mi madre cruzaba esta tierra”
Mujer frontera, Clara Peya
Autores de este artículo
Barracuda
Aitor Rodero
Antes era actor, me subía a un escenario, actuaba y, de vez en cuando, me hacían fotos. Un día decidí bajarme, coger una cámara, girar 180º y convertirme en la persona que fotografiaba a los que estaban encima del escenario.





