Clarence Bekker Mas i Mas Barcelona, foto de Miguel L. Mallach para Qualsevol Nit
Clarence Bekker Mas i Mas Barcelona, foto de Miguel L. Mallach para Qualsevol Nit

Clarence Bekker Band: Oportunidad aprovechada

Clarence Bekker, habitual del Jamboree Jazz, clausuró con éxito el San Miguel Mas i Mas Festival en el Teatre Coliseum de Barcelona. Aunque con algún pero.

PUBLICITAT

No derrocharemos el tiempo en volver a explicar la azarosa vida de Clarence Bekker, otrora CB Milton, estrella fugaz del universo dance de los 90. Nos importa el presente y el futuro, para hurgar heridas siempre pueden consultar los innumerables archivos que encontrarán en la red.

Cuando preguntas al cantante de Surinam, afincado en Barcelona, por su pasado, el proyecto Playing for change o 08001 (su anterior banda), no elude la cuestión pero frunce el ceño, señal inequívoca del cansancio que le produce repetirse constantemente. Pudimos hablar con él unos minutos antes de la que quizá iba a ser una de las actuaciones más importantes de su carrera, lo realmente decisivo en estos momentos. Se le notaba radiante y muy agradecido a la empresa Mas i Mas, que empezó a apostar fuerte por él hará unos dos años, ése es el punto de partida de nuestro relato.

Bekker se ha convertido en uno de los puntales de la programación del Jamboree Jazz, donde cada jueves llena la sala con un repertorio de soul añejo, recurso aparentemente sencillo y una garantía de éxito a menudo arriesgada, pues no resulta nada fácil tratar de emular a los clásicos con solvencia. La recompensa obtenida por ese éxito semanal fue clausurar en el Teatre Coliseum de Barcelona la 16.a edición del San Miguel Mas i Mas Festival, una prueba de fuego, un regalo algo envenenado.

Para engalanar el festejo, reunió a su banda habitual, invitó a Gigi McFarlane, el nutrido Little Gospel Choir y al grupo de danza Sheri Masala & Masala Bollywood Dancers & many more. Con este lujoso envoltorio y la siempre eficiente labor en los controles sonoros de Alex Seoane Monsoliu nada podía fallar. Así sucedió: el público acabó enfervorizado, con ganas de sacar en hombros al héroe de la noche después de entonar por los pasillos de la platea la tan manida como resultona Oh happy day. Nadie puede negar ni desmerecer esa victoria por aclamación pero, ¿dicha locura se correspondió con los reales valores artísticos de la velada? Uno piensa, humildemente y con todos los respetos, que no.

Clarence Bekker es un cantante poseedor de una voz consistente, aguerrida, próxima a James Brown, demasiado intensa para acercarse a la sutileza de, por ejemplo, Al Green. Mantiene el tipo en Papa’s got a brand new bag, resbalando claramente en Let’s stay together y le es imposible sobresalir al lado de los prodigios vocales creados por Otis Redding con Try a little tenderness, de hecho nunca nadie ha podido. Desaparecidos los gigantes, es muy osado querer recordarlos. Apetece, sin duda, tanto a los artistas (Zalon sería otro ejemplo) como al melómano. Pero lo suyo, y de tantos, correspondería conjugarlo con el verbo arriesgar, el trayecto no debería tomarse por el sendero más corto, te la juegas o feneces como simple copia, por desgracia a la gran mayoría no parece importarle, lo más frecuentado siempre gana.

No acertó con la elección de la relectura de la anodina Fix you (Coldplay), ni con With a little help from my friends, a pesar de la contribución suntuosa del coro acompañante. En cambio sí lo hizo con una estupenda Valerie (Amy Winehouse), en versión acústica y con You can call me Al (Paul Simon). Discreto entonando Stand by me a dúo con McFarlane, quien estuvo magnífica, en solitario, emulando a Tracy Chapman, y competente cantando firmemente Talkin’ bout a revolution, de la citada cantautora estadounidense.

La pesadez rítmica demostrada por la banda, no obstaculizó que las tres piezas reggae, utilizadas en el show subieran el listón ostensiblemente. Clarence Bekker se encuentra muy a gusto en este estilo y, observando el  mediocre panorama actual, podría llegar a ser una figura esencial para relanzar el agonizante movimiento. Mr. Morality, Mr. Policeman (una historia de sus conflictos con la policía) o la traca final con Could you be loved, consiguieron remendar los descosidos antes apuntados; ese ritmo jamaicano y sobre todo su hit noventero Send me an angel, adaptado al soul  con ingenio. Los inicios, si son buenos, no deben descartarse a pesar de haber sido atropellado por ellos y un éxito, al parecer, mal digerido. 

Claroscuros de una función histórica para un artista al que le vuelve a sonreír la vida. “Soy un cantante”, espeta con orgullo; y no del montón, añadamos, aunque su poder creativo puede florecer mucho más. En unos meses saldrá al mercado su nuevo álbum, con él disiparemos dudas. En lo personal, nos alegramos enormemente de la gloriosa revivificación.

Clarence Bekker Mas i Mas Barcelona, foto de Miguel L. Mallach para Qualsevol Nit
Clarence Bekker Band | © Miguel López-Mallach
Clarence Bekker Mas i Mas Barcelona, foto de Miguel L. Mallach para Qualsevol Nit
Clarence Bekker Band | © Miguel López-Mallach
Clarence Bekker Mas i Mas Barcelona, foto de Miguel L. Mallach para Qualsevol Nit
Clarence Bekker Band | © Miguel López-Mallach
Clarence Bekker Mas i Mas Barcelona, foto de Miguel L. Mallach para Qualsevol Nit
Clarence Bekker Band | © Miguel López-Mallach
Clarence Bekker Mas i Mas Barcelona, foto de Miguel L. Mallach para Qualsevol Nit
Clarence Bekker Band | © Miguel López-Mallach
Clarence Bekker Mas i Mas Barcelona, foto de Miguel L. Mallach para Qualsevol Nit
Clarence Bekker Band | © Miguel López-Mallach
Clarence Bekker Mas i Mas Barcelona, foto de Miguel L. Mallach para Qualsevol Nit
Clarence Bekker Band | © Miguel López-Mallach
Clarence Bekker Mas i Mas Barcelona, foto de Miguel L. Mallach para Qualsevol Nit
Clarence Bekker Band | © Miguel López-Mallach

Autores de este artículo

Picture of Miguel López Mallach

Miguel López Mallach

De la Generación X, también fui a EGB. Me ha tocado vivir la llegada del Walkman, CD, PC de sobremesa, entre otras cosas.
Perfeccionista, pero sobre todo, observador. Intentando buscar la creatividad y las emociones en cada encuadre.

PUBLICITAT

Continguts relacionats

Concierto de Enric Montefusco en L'Auditori de Barcelona. Foto © Montse Melero Arjona

Enric Montefusco: Romper un silencio así

Acompañado por Niño de Elche, Maria Arnal o Albert Pla, entre otros, Enric Montefusco dio cierre en L’Auditori de Barcelona a su proyecto ‘Coros de medianoche’, tributo a la canción popular interpretada en compañía.

Concierto de Nico Roig en L'Auditori. © Víctor Parreño

Los mejores conciertos de 2020

Nico Roig en L’Auditori, Mala Rodríguez en Nits del Fòrum (Primavera Sound) y Novedades Carminha en el Camp Nou (Cruïlla XXS) encabezan la lista de mejores conciertos del año más extraño para la música en vivo.

concert-operators-primavera-club-sala-apolo-barcelona-qualsevol-nit

Primavera Club – Viernes

El Primavera Club es la edición de otoño del festival Primavera Sound. Así empezó el viernes 21 de octubre en la Sala Apolo y en La [2] de Barcelona.

Concierto de Lido Pimienta en Barcelona. Foto © Víctor Parreño

Lido Pimienta: Independizándose de quienes nos oprimen

Lido Pimienta nos ofreció anoche su particular cosmovisión (tratando temas como la colonización, el patriarcado, la monarquía, etc) así como su música bailable y disfrutona pero con conciencia y mensaje en La Nau de Barcelona dentro del ciclo de conciertos EllESmusic.

Club de Nit

De la feina a casa i de casa a la feina… ha de haver-hi alguna cosa més. Ser del club et dona accés a:

Subscriu-te!

T’està agradant el que veus? Forma part de la comunitat musical de Barcelona