Dani Nel·lo Quartet. © Miguel López Mallach
Dani Nel·lo Quartet. © Miguel López Mallach

Dani Nel·lo Quartet: Negro azabache

Dos lustros después de publicarse, Dani Nel·lo ha decidido dar nueva vida a 'Noir', su segundo disco en solitario. El Milano Jazz Club fue testigo de dos sesiones dónde el Jazz-Noir fue el intrigante protagonista. Escondido en una esquina, nos pareció ver a Philip Marlowe, la ocasión lo merecía.

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Celebración del misterio

 

La trayectoria de Dani Nel·lo es tan amplia (comenzó en 1987) que nos llevaría horas incluso condensarla. Todos los buenos aficionados conocen la impecable carrera del saxofonista barcelonés, no es necesario extenderse en ella. En cambio, sí debemos detenernos en sus inicios como solista, motivo esencial de esta crónica.

Concluida la experiencia de Nel·lo y La banda del Zoco, el músico se sintió atraído por el mundo del jazz, creando en 2003 el proyecto Tandoori Le Noir, embrión de lo que serían sus posteriores grabaciones.

La primera obra que llevó su firma en solitario se tituló Vértigo (Fresh Sound, 2005). En este álbum, Dani Nel·lo aprovechó el influjo de la novela negra para construir una atmósfera sonora a la que tornaría cinco años más tarde. Noir (Nómada 57, 2010) y Tesoro Recordings (Nómada 57, 2011) retomaron la senda iniciada para continuar introduciéndose en el universo de la ficción criminal.

Escoltado por una formación de lujo integrada por su inseparable compañero de fatigas Ivan Kovacevik (contrabajo), Fer Tejero (piano) y el baterista Ramón Ángel Rey, Dani Nel.lo recuperó las esencias de tenores maestros como Arnett Cobb, Willis Jackson, Jimmy Forrest o Gene Ammons, para celebrar el décimo aniversario de la aparición de aquel “negro” LP tan sugerente. El Milano Jazz Club fue el idóneo espacio para recordarlo.

 

Ivan el Magnífico

 

Minutos antes del segundo pase pudimos tener una breve charla con el contrabajista serbio. Kovacevik (curtido en mil batallas) nos comentó que se encontraba muy a gusto formando parte del actual cuarteto de Nel·lo. Aunque a veces la fuerza desatada del rhythm and blues (marca de la casa) aparece sin llamarlo, le apetecía bajar el ritmo enloquecido de Los Mambo Jambo Arkestra para reencontrarse con el placer de tocar contenido, engrandeciendo su nivel musical (ya de por sí muy alto), compartiéndolo con sus compañeros de viaje, tres colosales solistas. El repertorio de Noir es ideal para ese cometido, pero ya decíamos que el estallido no podía faltar.

 

Corto placer

 

Dani Nel·lo preparó un set formado básicamente por los temas pertenecientes al recordado álbum, aunque salpicado por piezas propias de otras etapas.

“Aquí estoy yo” pareció decir Nel·lo con los tremendos soplidos lanzados en Holly zapatitos, salvaje pieza introductoria. Como también lo fueron los de Party (rhythm and blues de calidad superior), Pómez Stone o la sensacional Bernie’s tune (Bernie Miller) popularizada por Gerry Mulligan.

Toda la capacidad rítmica de Kovacevic quedó reflejada en One Mint Julep (The Clovers), Tight like that (esplendoroso Ramón Ángel Rey en la batería) o en Rockin’ at Cosimo´s (Lee Allen), en la que su duelo con el estratosférico Nel·lo quemó de chispazos el pequeño escenario de la sala.

La hechicera templanza apareció con Pink Master (a Bacall y Bogart les hubiera encantado), en la seductora Mr. Yo y sobre todo en dos composiciones descomunales. La primera fue Ascenseur pour l’echafaud, exuberante melodía creada por Miles Davies para la película del mismo título (Louis Malle,1958) y la segunda Le Rififi, tema glorificado por Michel Legrand, perteneciente a Du rififi chez les hommes, otro film negro francés (Jules Dassin,1955). En ambas Dani Nel·lo se enfundó el traje de seductor, regalándonos dos interpretaciones de inmensa calidez. Cuando uno es un buen músico (Dani es de los mejores) el ritmo utilizado no importa, la técnica y el sentimiento te llevan en volandas. Asombroso.

 

Abrupto adiós

 

Justo cuando el cuarteto iba a encarar Harlem nocturne, la autoridad mandó parar. El reloj marcaba las 21:30 horas y el responsable del club le indicó al líder de la banda que el concierto debía concluir. Al cuarteto tan solo le faltaban tres temas por interpretar y ni eso pudieron hacer. Una orden absolutamente vergonzante que invita nuevamente a replantearse muchas cosas. El Milano Jazz Club no tuvo ninguna culpa, por supuesto, cumplía la ordenanza, los que sí la tienen son los que con estos edictos intransigentes se están cargando la cultura y todo los que les viene en gana, impresentable.

El Dani Nel·lo Quartet únicamente pudo tocar un tema más y lo bordaron desbocados. Dani sopló con todas sus fuerzas, cabreado, loco y sus camaradas junto a él. Blow Nello Blow constituyó una respuesta feroz a la estúpida disposición que les obligó a cortar la magia musical. Porqué aunque algunos crean lo contrario, los músicos honestos no tocan sólo por dinero, aman su trabajo y estarían sobre el escenario horas y horas incluso sin cobrar. Turbio final para un concierto de chapeau. Marlowe se esfumó indignado, no era para menos.

Dani Nel·lo Quartet. © Miguel López Mallach
Dani Nel·lo Quartet | © Miguel López Mallach
Ivan Kovacevik. Dani Nel·lo Quartet. © Miguel López Mallach
Ivan Kovacevik, Dani Nel·lo Quartet | © Miguel López Mallach
Ramón Ángel Rey. Dani Nel·lo Quartet. © Miguel López Mallach
Ramón Ángel Rey, Dani Nel·lo Quartet | © Miguel López Mallach
Dani Nel·lo Quartet. © Miguel López Mallach
Nel·lo, Dani Nel·lo Quartet | © Miguel López Mallach
Fer Tejero. Dani Nel·lo Quartet. © Miguel López Mallach
Fer Tejero, Dani Nel·lo Quartet | © Miguel López Mallach
Dani Nel·lo Quartet. © Miguel López Mallach
Ivan Kovacevik, Dani Nel·lo Quartet | © Miguel López Mallach
Dani Nel·lo Quartet. © Miguel López Mallach
Nel·lo, Dani Nel·lo Quartet | © Miguel López Mallach

Autores de este artículo

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Miguel López Mallach

De la Generación X, también fui a EGB. Me ha tocado vivir la llegada del Walkman, CD, PC de sobremesa, entre otras cosas.
Perfeccionista, pero sobre todo, observador. Intentando buscar la creatividad y las emociones en cada encuadre.

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