Los Retrovisores. FOTO © Aitor rodero
Los Retrovisores. FOTO © Aitor rodero

Los Retrovisores:  La nostalgia en sí misma puede ser paralizante

La banda barcelonesa Los Retrovisores han grabado 'Cambio y Corto', un reciente EP, tan brillante como esperado. Lo presentarán el próximo 7 de noviembre en su sala fetiche, el Upload.

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La banda barcelonesa Los Retrovisores han grabado Cambio y Corto, un reciente EP, tan brillante como esperado. Lo presentarán el próximo 7 de noviembre en su sala fetiche, el Upload. Charlamos, extensamente, con Víctor Asensio y Leo Hernández, quienes no se dejan ni una coma a la hora de hablar de su pasado, presente y futuro.

El otro día paseando por Gràcia me di un baño de realidad que no me gustó nada. Poco queda de aquel entrañable barrio o ciudad Barcelona. Al sonido Joanic no parece haberle pasado lo mismo.

Si lo dices por la gentrificación, sí, Gràcia ha cambiado, pero no más que otros barrios de la ciudad. Con todo, si sabes por dónde moverte, sigue manteniendo su encanto y ese espíritu combativo que siempre ha tenido.

El modelo de ciudad actual tiende a uniformizar y a enterrar cualquier atisbo de contracultura, pero creemos que Gràcia y el sonido Joanic  todavía conservan algo de esa resistencia. El término lo acuñó Mike Mariconda durante la grabación de nuestro último LP, justo cuando estábamos consolidando nuestro sonido. Nos encantó y con el tiempo se ha convertido en una especie de sello propio.

Somos un grupo de músicos con arraigo en el barrio y en la ciudad, fieles a nuestra esencia y a nuestros referentes.

¿Por qué habéis optado, otra vez por el formato EP en lugar de embarcaros en una aventura larga? ¿Es algún tipo de estrategia?

No ha sido una estrategia, sino una decisión natural. El formato EP siempre nos ha funcionado bien y nos trae muy buenos recuerdos. Sacar EPs nos encanta, es el formato preferido de los DJs sesenteros  y tiene algo especial, casi de ritual. Este es ya nuestro cuarto EP.

Además, creemos que es la forma más honesta de editar música: publicar lo que realmente tenemos y sentimos, sin forzarnos a componer canciones para rellenar un LP.

Hemos tardado casi tres años en grabar estas cuatro canciones que fueron compuestas durante la pandemia. Hacer un EP nos ha permitido dedicarle a cada tema el tiempo y el cariño que necesitaban. Teníamos cinco canciones y finalmente decidimos descartar una para quedarnos con las que realmente nos convencían más.

Son cuatro canciones de sonido vintage (aunque no me guste la palabra) en la que los estilos convergen pero están claramente diferenciados, incluso contiene el hermoso rocksteady titulado Te quieres marchar. Contadme.

Sí, resumen bien quiénes somos a día de hoy y que recogen algunas de nuestras influencias: pop, soul y algo de garage. Suena a Retrovisores, pero con un sonido más actualizado.

Te quieres marchar es nuestro homenaje al rocksteady, un género que nos apasiona. Le buscamos un toque  Granadians, una banda que nos influenció mucho cuando arrancamos hace veinte años. La mayoría de nosotros venimos de la escena ska y reggae que en los 2000 estaba muy viva en Catalunya, nos hacía ilusión volver a ese sonido con nuestro propio lenguaje. Tiene un aire melancólico y está llena de guiños para los connoisseurs. Encontraréis ecos de Derrick Harriott o de los Uniques (Crimson and Clover), que en Barcelona defendieron con enorme maestría los Flight 404. Nos gustaba la idea de que el final fuera también un principio; por eso el tema cierra el EP.

La producción de José Contreras suena fresca y directa. Imagino que ha sido sencillo trabajar con él.

Trabajar con José Contreras en Panorama Room (Sant Climent), ha sido increíble. Le conocemos bien porque trabajamos juntos a diario en la sala Upload, y sabíamos que tenía el oído, el criterio y el sentido común que buscábamos. Es muy versátil y entiende lo que necesita cada canción.

Queríamos darle una vuelta a nuestro sonido. Nuestra idea es que siguiera sonando a Retrovisores, pero con un punto más actual, José lo entendió desde el primer momento. Para este EP queríamos que el proceso fuera relajado y tener tiempo para decidir cada detalle. Después de tantos años grabando con Mike Mariconda y Marc Tena, nos apetecía probar algo distinto y el resultado nos ha encantado.

Los Retrovisores. FOTO © Aitor rodero
Los Retrovisores | © Aitor Rodero

En este trabajo se incorpora Laura del Pino (ex Les Testarudes, La Rauxa) en la trompeta. Los vientos siguen siendo imprescindibles en vuestras sonoridades.

Los Retrovisores somos, ante todo, un grupo de amigos que hace música, y los vientos (que más que músicos son también nuestros amigos), son una parte indisociable del proyecto. Es inconcebible imaginar nuestras canciones sin ellos; desde el principio han sido una seña de identidad.

Históricamente, las bandas de Spanish Soul de los sesenta, con secciones de viento potentes, solían tener miembros valencianos con raíces en las bandas municipales o xarangas populares muy arraigadas allí y con una gran tradición de instrumentos de viento. Nos gusta pensar que, del mismo modo, somos herederos de la explosión del ska en Catalunya en los 2000, un estallido propicio para que mucha gente se animara a probar con saxos y trompetas. Probablemente unos Retrovisores nacidos en Castilla-La Mancha o Lyon, lo habrían tenido más difícil, por no decir imposible, para sonar de este modo.

Hace unos días nos volvió a visitar Curtis Harding, adalid del Neo-Soul. ¿Qué pensáis de este sonido, menos bailable y en el que aparte de no llevar demasiado a la fiesta, no acostumbra a usar vientos?

Curtis Harding nos encanta. If Words Were Flowers es un discazo. De hecho, algunos miembros del grupo estuvimos involucrados en la organización de su concierto en Paral·lel 62 de Barcelona. Incluso intentamos que Tecnicontrol, la banda de Leo y Quim (bajista y batería de Los Retrovisores), fueran sus teloneros, aunque la cosa no acabó fraguando.

Tiene una voz impresionante, canciones redondas y una producción que admiramos mucho. Dicho esto, cada género tiene su propio rollo. Puede ser que el Neo Soul tienda a ser más introspectivo y atmosférico, mientras que lo nuestro viene de la vertiente más bailable del soul, más sucia y directa, la que busca movimiento sudor y puños al aire.

También hay una diferencia de planteamiento: lo nuestro es un proyecto colectivo, un grupo de música; lo suyo es un proyecto más de cantante y compositor que se rodea de músicos. Y claro, no es lo mismo girar con once personas que hacerlo con cuatro o cinco. La presencia o no de vientos puede condicionar mucho la viabilidad y practicidad de un proyecto. En cualquier caso, nos flipa lo que hace y nos parece un artista necesario y referencial.

En 2010 decíais que La Nostalgia ya no es lo que era. ¿Seguís pensando lo mismo? ¿Qué espíritu os queda de aquel pensamiento de hace 15 años?

En Los Retrovisores siempre ha habido un punto de humor, y el título La nostalgia ya no es lo que era, en sí mismo, fue un pequeño chascarrillo. Nos gustaba el juego de palabras porqué era doblemente nostálgico y, al mismo tiempo, definía bien nuestro proyecto: nunca fuimos un grupo sixties al uso.

La nostalgia en sí misma puede ser paralizante, porqué te remite a un pasado que ya no existe. Pero releerla, reinterpretarla y quedarse con lo que vale la pena, sí es interesante. Tal como entendemos la música, el pasado sirve para investigar, encontrar referentes y construir algo propio. Conseguir un discurso genuino no está reñido con reivindicar géneros y sonidos anteriores.

Esa idea nos sigue definiendo. Siempre nos ha gustado que los nombres de nuestros discos reflejen nuestro momento vital. Los Retrovisores ya lo hacían desde el principio: mirar atrás mientras sigues caminando hacia adelante.

Musicalmente somos unos nostálgicos de manual, pero en lo demás no tanto. Vivimos en el presente y seguimos disfrutando de lo que hacemos, con la misma ilusión de siempre, aunque con mejor perspectiva.

Es una gran noticia para nosotros, como fans, ver a artistas como Bad Bunny intentar sonar como Willie Colón o Héctor Lavoe en temas como Baile Inolvidable o a Nathy Peluso y Milo J revisitando géneros con una sensibilidad y una producción impecables

Estamos invadidos por un tipo de música que más que moderna, sacude el instinto orgánico de  los géneros que siempre habéis defendido. ¿Cuál es vuestra opinión del status actual?

En Los Retrovisores somos muchos y, como en cualquier familia grande, hay de todo. Algunos miembros aborrecen casi todo lo que suena hoy y otros estamos muy al día de la música actual y la disfrutamos, al principio como “guilty pleasure” y, hoy en día, sin ningún complejo. Lo que sí compartimos es la curiosidad y el respeto por quienes, desde estilos nuevos, se atreven a mirar atrás reinterpretando a los clásicos.

En ese sentido, es una gran noticia para nosotros, como fans, ver a artistas como Bad Bunny intentar sonar como Willie Colón o Héctor Lavoe en temas como Baile Inolvidable o a Nathy Peluso y Milo J revisitando géneros con una sensibilidad y una producción impecables. Y si algún día alguien dice que ahora está de moda, siempre podremos añadir, con una sonrisa, que nosotros lo hicimos antes.

Es verdad que vivimos un momento en el que lo funcional y lo inmediato mandan, y que muchas producciones actuales han perdido el alma del directo, lo orgánico, lo tocado. Pero también hay propuestas nuevas que lo están recuperando. No está todo perdido.

Nosotros seguimos defendiendo lo nuestro: tocar juntos, construir algo colectivo desde la pleitesía y el respeto a los clásicos. La modernidad no está reñida con la raíz, y en eso seguimos insistiendo.

Volviendo al disco, nos gustaría que lo analizarais un poco en profundidad.

Cambio y corto son cuatro canciones distintas pero que guardan una conexión entre sí. Es pop, es soul, tiene algo de garage, la novedad del rocksteady y ese toque cinematográfico que siempre nos ha acompañado. Cada tema tiene su color y su energía, juntas funcionan como un pequeño recorrido emocional: del entusiasmo al desencanto, de la euforia y la efervescencia o al midtempo más groovie.

Una de las novedades del EP es el uso de percusiones en todos los temas, algo que no habíamos hecho antes y que aporta un color rítmico distinto, más cálido y orgánico. También hemos incorporado una segunda guitarra y los coros de Laura del Pino, que canta como los ángeles. Grabó muchas de las tomas first take, una locura.

Desde el primer momento tuvimos claro que Mirada debía ser el single. Es el tema con el estribillo más reconocible y directo. La letra gira en torno a la comunicación no verbal y el mensaje no es críptico ni onírico. Habla de algo tan cotidiano como entenderse sin palabras. Creemos que mucha gente puede sentirse identificada con él.

Un mundo aparte tiene un tempo más relajado, pero también momentos épicos, y cierra con un teclado a lo Mulatu Astatke, pequeño guiño al ethio-jazz.

No volveré es quizá el tema más directo, nuestro momento más garage-soul. Alfred Crespo (Ruta 66) nos dijo que lo podrían haber firmado Los Canarios, nos encantó la comparación. Además, creo que por primera vez usamos el inglés.

Cerramos con Te quieres marchar, un rocksteady al más puro estilo Granadians, con el que volvemos a una de nuestras raíces más queridas y, de algún modo, a nuestros orígenes.

Puede que sean solo cuatro canciones, pero sentimos que condensan veinte años de recorrido. No lo planteamos como un disco conceptual, pero el orden y la secuencia acaban contando una historia.

¿Me podéis definir lo de “freakbeat”?

Contemplamos las etiquetas y los estilos más como herramientas útiles para periodistas o campañas de marketing, necesitados de clasificar los grupos y las canciones en cajones estancos, que como algo que refleje realmente la música. En el caso del freakbeat, por así llamarlo, es algo particular, porqué más que un género cerrado, es un eslabón perdido, un punto intermedio entre el beat y la psicodelia, música de la segunda mitad de los 60, a caballo entre lo bailable y lo agresivo, con un marcado carácter underground. En esa filosofía nos sentimos muy identificados.

Durante nuestra incursión en la escena mod descubrimos, gracias a los DJs y a las compilaciones de Rob Bailey, entre otras joyas del género, el Music Man de Fire & Ice y decidimos versionarla en castellano, manteniendo la fonética de la original. El resultado y la acogida fueron excelentes (se agotaron rápidamente las copias del EP), y, desde entonces, incorporamos esas sonoridades a nuestro repertorio. Lo hemos hecho siempre sin muchos complejos: soul, R&B, beat, efectos, pedales fuzz… Como diría el gran DJ Xavi Beat, mestizaje bien entendido o, visto de otro modo, traje ajustado pero con la camisa medio desabrochada.

Los Retrovisores. FOTO © Aitor rodero
Los Retrovisores | © Aitor Rodero

Cambio y corto es una buena manera de cerrar la etapa de los estudios de grabación con un 7” que nos representa y del que estamos muy orgullosos

Hace poco murió Manuel de la Calva. No sé si El Dúo Dinámico es uno de vuestros referentes, pero en general, nos estamos quedando sin ellos. Pintan bastos para el pop-soul del futuro ¿no?

Si bien El Dúo Dinámico no es un grupo que nos erice la piel, lo cierto es que sus grabaciones en Londres de finales de los 60 nos parecen increíbles. Temas como Lágrimas, sonrisas o Un día pregunté, que versionamos durante un tiempo, son canciones fantásticas y sorprendentemente bien arregladas.

Nuestra pleitesía a las bandas españolas de los 60 es total. Intentamos reflejarlo en el videoclip Mentira (dirigido por Kitiara Ferran y Tresa Manubens), donde recreamos fotograma a fotograma escenas de la película Un, dos, tres… al escondite inglés de Iván Zulueta, en la que aparecían tocando grupos como Shelly y la Nueva Generación, Los Íberos, Henry and the Seven o Pop Tops.

A lo largo de los años hemos tenido la suerte de compartir escenario con bandas míticas como Los Salvajes o Los Íberos, pero es verdad que con el tiempo nos vamos quedando sin todos esos referentes. Por eso creemos que, en parte, nuestra misión es mantener vivo ese legado: versionando, componiendo o inspirándonos en su obra.

El 7 de noviembre presentáis el disco en la sala Upload junto a Minibús Intergalàctic y Trinitat Nova. ¿Con qué nos vais a sorprender?

Más que sorprender, lo que queremos es celebrar. No será una presentación al uso, sino una fiesta entre amigos, los que estarán sobre el escenario y los que estarán frente a él. Presentaremos por primera vez en directo las cuatro canciones del nuevo EP, junto con algunos clásicos que hacía tiempo que no tocábamos.

Nos acompaña un cartel que nos hace mucha ilusión: Trinitat Nova, que vuelven a los escenarios después de un tiempo, y Minibús Intergalàctic, la nueva esperanza de la escena catalana, que están en un estado de forma increíble.

Salvando una fiesta secreta, a la que solo se podía acceder con invitación, hace dos años que no tocamos en Barcelona por voluntad propia, y estamos muy emocionados. Además, lo hacemos en Upload, nuestra sala favorita. Es como tocar en casa.

Y la noche no acabará ahí. Seguiremos la fiesta hasta las 3:00 en la sala B con dos DJs de lujo: Sebas Avilés, que viene desde Mallorca, y Pubilla Hilton, que se marcará un set de soul y R&B de los que no se olvidan.

El título de Cambio y Corto parece proponernos tiempos de transformación o quizá un posible adiós ¿Con qué nos quedamos?

Por primera vez hemos cambiado de estudio de grabación y de productor y también ha evolucionado nuestro sonido. Pero, sobre todo, han cambiado nuestras vidas. La mayoría de los Retrovisores han tenido hijos, algunos se han mudado de ciudad… y eso, inevitablemente, se nota en la forma de hacer las cosas.

Aunque estamos casi seguros de que no volveremos a grabar juntos en un estudio, tampoco queremos ser la típica banda que anuncia catorce veces que lo deja para al año siguiente recoger cable. No queremos ser categóricos por prudencia, aunque sería el paso más razonable.

Dicho esto, no es una despedida del grupo. Seguiremos tocando de vez en cuando, en conciertos puntuales que nos hagan ilusión. Simplemente creemos que Cambio y corto es una buena manera de cerrar la etapa de los estudios de grabación con un 7” que nos representa y del que estamos muy orgullosos.

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Aitor Rodero

Antes era actor, me subía a un escenario, actuaba y, de vez en cuando, me hacían fotos. Un día decidí bajarme, coger una cámara, girar 180º y convertirme en la persona que fotografiaba a los que estaban encima del escenario.

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