Es difícil saber qué esperar de una figura tan privada y tan poco activa musicalmente como Beth Gibbons cuando ésta, por fin, tras años de silencio, reaparece. Su disco de 2024, Lives Outgrown, llenaba un espacio de, respectivamente, 22 años con su primer álbum en solitario, Out of Season (Go! Beat, 2002), 14 con Third (Island, 2008), el último trabajo de su banda Portishead, y 10 con sus últimas apariciones en directo. Servidor, de hecho, estaba seguro de que había perdido la oportunidad de verla en vivo tras perderse su set en el Primavera Sound del pasado año en favor de ver a Vampire Weekend. Afortunadamente la paciencia tiene, a veces, sus beneficios y pude romper el misterio de ver a esta vocalista legendaria en directo.
La verdad es que, por mucho halo de misterio y curiosidad que sus canciones puedan suscitar, tras ella no hay ni trampa ni cartón, ni ningún artificio ni enigma por descifrar, y su concierto en los jardines del Palau de Pedralbes fue testamento a eso. No hubo nada más que ella, su armada de 7 músicos interpretando con una precisión absoluta su repertorio y una voz que se ha mantenido intacta todo este tiempo.
Al bajar las luces y apagarse la música de espera, Gibbons y su banda comenzaron un concierto centrado casi exclusivamente en su último álbum, comenzando con su primer tema Tell Me Who You Are Today, conjurando de inmediato la atención de todo el público con su sinuosa guitarra acústica, sus secciones de viento y cuerda y sus coros de voces lejanas, todo tremendamente evocador, con dejes de psicodelia, difícil de explicar apuntando a etiquetas de géneros, definitivamente muy lejos del trip-hop que la hizo famosa en primer lugar. Es una especie de encantamiento, un truco practicado a la perfección.
Beth Gibbons, por su parte, semi-oculta bajo la iluminación del escenario, sin llamar la atención sobre ella misma un ápice más que el resto de músicos, continuó interpretando el resto del álbum, con tan solo dos concesiones a su anterior Out of Season en la forma de Mysteries y Tom the Model, dos de los momentos más celebrados de la noche.
En las muy breves pausas entre temas, tapada por el estruendo de los vítores y aplausos, Gibbons se limitaba a dar unas sinceras gracias al público, con el lenguaje corporal de una persona que ha decidido dar la espalda a los escenarios durante gran parte de su vida, de alguien que elige mantenerse lejano al centro de atención.
El final del concierto no podía ser verdaderamente el final si no sonaba algo de Portishead y así fue, regresando en el bis con su banda para interpretar Roads, que ya sonó un año atrás en el Parc del Fórum, y, por sorpresa, una espectacular rendición de Glory Box, canción más emblemática del grupo. Cerrando con Reaching Out, momento raramente frenético del concierto, Beth Gibbons y compañía se despidieron una vez más, quién sabe de forma definitiva o si tan solo será cuestión de ejercer la paciencia otra vez más. Solo el tiempo lo dirá.
Autores de este artículo
Miguel Lomana
Víctor Parreño
Me levanto, bebo café, trabajo haciendo fotos (en eventos corporativos, de producto... depende del día), me echo una siesta, trabajo haciendo fotos (en conciertos, en festivales... depende de la noche), duermo. Repeat. Me gustan los loops.





