La 9ª edición del Festival de Fado de Barcelona arribó a la capital catalana con un programa de campanillas compuesto por el productor, compositor y cantante Diogo Clemente, la prometedora joven de 25 años, Beatriz Felício y la fenomenal fadista Sara Correia, un torrente de voz y sabiduría. El evento se dividió en dos jornadas: la primera pudimos gozarla en la exquisita Lliberia Byron, con Clemente como protagonista, y la segunda en un abarrotado Teatre Poliorama que acogió a los dos mujeres invitadas al certamen de 2026. Antes de entrar en materia, debemos dar las gracias a la organización por las facilidades prestadas para ejercer nuestro trabajo y su enorme simpatía y cordialidad. Así da gusto.
Diogo Clemente
El polifacético artista, nacido en Loures (Portugal), hijo del célebre fadista José Clemente, quedo fascinado con la acústica de la Byron y, ni corto ni perezoso, decidió acometer su actuación sin enchufe ni micrófono ninguno; su valiente decisión no pudo ser más acertada. Por si fuera poco, el entorno le permitió variar el repertorio preparado y optó por cantar, además de algún tema más reciente, temas tradicionales que le acercaron mucho más al público congregado y tenía olvidados en el baúl de los recuerdos.
Con una facilidad pasmosa ligó canciones como Ó Mar o la preciosa Foi O Amor con A Voz (fado que le “robó” Carminho incluyéndola en su primer disco de 2009) con fados menores y corridos incrustados en su memoria, rematando la faena con la portentosa Estrela Da Tarde, pieza con la que el grandioso Carlos do Carmo representó a su país en el Festival de Eurovisión de 1976; eran otros tiempos.
El aperitivo (más bien comilona) se saldó con enorme éxito. Su protagonista cantó y tocó de lujo, encandilando a sus seguidores que acabaron emocionados. Al afectuoso Diogo lo pudimos volver a ver al día siguiente acompañando a la Correia. Hipnotizador.
Beatriz Felício
Beatriz Felício, pese a su juventud, ya ha grabado un disco (Beatriz Felício, 2024), producido por el prodigioso Ângel Freire (guitarra portuguesa), presente en los dos conciertos de la hermosa velada.
Felício posee una voz de tono agudo a la que quizá le falta algo más de hondura, problema subsanable con el paso del tiempo. Sin embargo, su fraseo es perfecto y la ligereza del canto le permite introducir canciones de tono algo festivo como É Festa É Festa con la que cerró una actuación plena de talento, gracejo y calidad. Sus bellos trinos fueron acompañados por el mentado Freire, João Domingos (viola fado) y Frederico Gato (bajo), tres perfectos espadas que, como todos los músicos portugueses que he escuchado, brillaron hasta perturbarte el alma.
Si les apetece introducirse en su primer álbum, les recomiendo Não Sei O Que Fazer, Vida Vagabunda (Freire se sale) o Culpa Minha, por citar tres. Savia nueva para ese género que los insensibles catalogan de arcaico.
Sara Correia
La fadista lisboeta no necesita presentación, al menos entre los seguidores del estilo. Ataviada de negro y escudada por Freire, Gato, Clemente y el baterista Joel Silva, ofreció toda una lección de aclimatación a las nuevas tendencias y de qué manera puede seguir respetándose la tradición a base de un poderío vocal fuera de serie.
Correia ha editado un nuevo trabajo titulado Tempestade (2026) y producido por nuestro querido Diogo Clemente. En él encontrarán temas tipo Avisem Que Eu Cheguei que con el uso de las percusiones embuten al rito musical de siempre, elementos pop. En principio este mejunje, pareció chocante. Pero a medida que fue avanzando el show (inmaculado y perfeccionista) fue acoplándose, idóneamente, con el resto de las melodías (incluido un segmento instrumental), formando un todo colosal, indivisible, palpable demostración de las tremendas capacidades atesoradas por esta gran intérprete.
Junto a novedades como As Mãos Do Meu Carinho u Ódio, aparecieron otras magníficas composiciones del calado de Marias Na Terra, Chelas (dedicada a su barrio) o clásicos indestructibles: el final con Fado Pechincha o un inconmensurable cover del Estranha Forma de Vida, de su idolatrada Amália Rodrigues (de lo mejor que se ha creado en este maldito planeta), valió toneladas de oro puro. Fabulosa en cualquier terreno.
El Festival de Fado de Barcelona se completó con la conferencia La Calle y el Fado, oficiada por el omnipresente Diogo Clemente, la película Do Bairro y la exposición El Fado y los Barrios, tema esencial de esta ejemplar edición.
El fado es triste y viejuno, comentan los enterados. Uno se ríe a carcajada limpia. Volved la próxima primavera, os esperamos con las puertas de la pasión abiertas de par en par.
Autores de este artículo
Barracuda
Aitor Rodero
Antes era actor, me subía a un escenario, actuaba y, de vez en cuando, me hacían fotos. Un día decidí bajarme, coger una cámara, girar 180º y convertirme en la persona que fotografiaba a los que estaban encima del escenario.





