En Macbeth, William Shakespeare narra cómo éste asesina a Duncan, su rey y amigo, para tomar el trono. Hay muchas formas de matar al otro; una de ellas, el silencio. No podía evitar pensar en ello anoche, durante la actuación del Alan Parsons Live Project en el Alma Occident Festival Barcelona.
Ya sabemos que la historia la escriben los vencedores. Por ello, a veces es bueno aportar algo de contexto para que el lector pueda valorar los hechos. Si se accede al perfil de The Alan Parsons Project en Spotify, se verá que la imagen que aparece es de dos personas: El citado Alan Parsons y otra persona que apenas nadie conoce, Eric Woolfson. Woolfson es el autor de la inmensa mayoría de la obra musical de The Alan Parsons Project, que Parsons se ocupaba de grabar y producir. Parsons conoció a Woolfson, un desconocido compositor de canciones para otros artistas, a mediados de los 70. El autor le ofreció una serie de canciones basadas en cuentos de Edgar Allan Poe y Parsons, un ingeniero de renombre gracias a su trabajo en Abbey Road y Let It Be, de The Beatles y, sobre todo, en el The Dark Side Of The Moon de Pink Floyd, decidió que Woolfson era su tiquet para la fama.
Y así fue, desde 1976 hasta 1982, el dúo creó una serie de álbumes casi perfectos en su fusión entre ambición conceptual y comercialidad, editados con el nombre del ingeniero y productor. Para su elaboración, fue fundamental la cohorte de músicos que contribuyeron definitivamente a su sonido y que están presentes en casi todos los discos que forman el canon de The Alan Parsons Project. El fundamental Andrew Powell en las orquestaciones y arreglos, el recordado Ian Bairson a las guitarras, David Paton al bajo y voz, Chris Rainbow creando armonías a varias voces para realzar la voz principal y, entre los cantantes, Lenny Zakatek en los cortes más rítmicos, y la bella y susurrante voz de Eric Woolfson, en los más emotivos, como Time y Eye In The Sky. The Alan Parsons Project no actuó nunca en directo durante su existencia. Era una máquina de éxitos cuando se vendían discos. Después vino la decadencia, durante 8 años, y la separación final entre los socios. Eric Woolfson moriría el 2 de diciembre de 2009, de cáncer de riñón.
Y casi 16 años después, nos encontramos en el Alma Occident Festival, para escuchar a Alan Parsons Live Project. No hay ni uno de los músicos que participaron en los discos originales. Suenan casi todos los éxitos, pero sin la elegancia discreta que los caracteriza en su versión grabada. Parsons, que no es un músico en la tradicional acepción de la palabra, sí que lo era en la mesa de controles. Sin embargo, aquí rasga una guitarra acústica y pone voces en algunos de los temas, como si quisiera reivindicarse como músico.
Curiosamente, toma la voz principal en el mayor éxito de The Alan Parsons Project, Eye In The Sky, que compuso y cantó Eric Woolfson. La ocasión todavía duele más si se sabe que Parsons no estaba convencido del valor de la canción y discutió con su autor por si se incluía o no en el disco. 43 años después, lo sustituye en su plasmación en directo. Y lo que es peor, en ningún momento hace referencia a él durante toda la noche. Lo máximo que llega a articular es “we made albums about everything…”, sin aclarar a quien se refiere con ese plural. Lo dicho, el silencio como asesino.
Respecto al conjunto de 8 músicos que llenan el escenario del Alma Occident, no se puede negar su nivel de ejecución. El cantante principal PJ Olsson ofrece bien los registros más emotivos y el vocalista y saxofonista Todd Cooper calca casi a la perfección la voz rasposa de Elmer Gantry en Psychobabble, como también hace Jeff Kollman con los inolvidables solos de guitarra de Ian Bairson, que nunca recibió el crédito como guitarrista que merecía.
Eso es todo, una recreación correcta del sonido original, pero sin la concreción y emoción inicial. Un ejercicio revisionista ideal para quienes querían reencontrarse con su juventud y no se hacen demasiadas preguntas. Las personas que llenaban ayer la plaza de El Poble Espanyol bailaron y salieron enormemente satisfechas.
La vida es una sombra que camina, un pobre actor que en escena se arrebata y contonea y nunca más se le oye. Es un cuento que cuenta un idiota, lleno de ruido y de furia, que no significa nada.
Macbeth, William Shakespeare
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