La Élite © Marina Tomàs DESTACADA
La Élite © Marina Tomàs DESTACADA

La Paloma + La Élite: Bailando y perdiendo el control

La Paloma y La Élite cerraban un último fin de semana del Let’s Festival arrasando completamente en la sala Salamandra de Hospitalet de Llobregat con las entradas agotadas y desbordando potencia y adrenalina.

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El Let’s sabía lo que hacía cuando fichaba por estos dos grupos para el último fin de semana del festival. El pasado viernes 15, una sala Salamandra de Hospitalet abarrotada se preparaba para recibir los himnos de noise rock de La Paloma y el punk electrónico descarado de La Élite.

Tanto La Paloma como La Élite tienen unos directos completamente arrolladores, muy distintos entre sí, pero ambos con el mismo resultado: un público totalmente entregado de principio a fin. La adrenalina que teníamos en el cuerpo impedía que sintiéramos una pizca de agotamiento después de los cientos de saltos y pogos. La noche se convirtió desde el minuto uno en una fiesta que nadie quería que terminase.

La Paloma: Nos venimos arriba

 

La Paloma es un grupo emergente que empezó a revolucionar la escena musical el año pasado con la salida de su flamante álbum debut ‘Todavía no’ (personalmente uno de los discos que más tuve en bucle en 2023). Desde entonces, los madrileños no han parado de ganarse la atención de todo el mundo. Y os puedo asegurar que el hype es merecidísimo.

Habiéndoles visto en festivales el verano pasado, las ganas de disfrutar de La Paloma por fin en una sala eran enormes. Superaron con creces las expectativas. Con un directo sólido y muy pulido, Nico Yubero (voz y guitarra), Juan Rojo (batería) y Lucas Sierra (voz y guitarra) siempre vienen dispuestos a darlo todo en cada uno de sus conciertos. En esta ocasión también les acompañaba la fantástica Ade Martín (Shangai Baby) al bajo. La complicidad y conexión entre todos los miembros de la banda era algo especial. Cuando se tiene pasión por algo, se nota.

La Paloma es rabia, desilusión, nostalgia y mucha introspección. Todo esto combinado con unos riffs de guitarra, voces punzantes y ritmos de batería vibrantes que la convierten en una propuesta impecable que se amplifica todavía más en el directo. Se recitaron las letras de todas y cada una de las canciones como si estuvieran tatuadas en nuestra mente. Honestas y ajustadas a una realidad de toda una generación, convertidas en auténticos himnos. Empezando con Sigo aquí, pasando por otros temazos del disco como El adversario, Polvo, No es una broma, Cosas sencillas, Caracola pálida o Tiré una piedra al aire. Incluyendo el último sencillo publicado, La edad que tengo, que tuvo a toda la sala cantando a pleno pulmón “Odio aburrirme vaya a donde vaya”.

También brillaron en vivo los temas de su primer EP ‘Una idea, pero es triste’ (2021) como Un momento oportuno, Ya Está, Siempre Así y su lema “Que no vendrán tiempos mejores, pero estamos mejor que antes” y por su puesto la joya de la corona Bravo Murillo, uno de los temas que más ha calado y que sobrepasa ya el millón de escuchas en Spotify.

Uno de los momentos álgidos de la noche fue con Quejas célebres, rompiendo en una explosión de instrumentos y locura colectiva. El final del concierto vino de la mano del mantra “Quiero que me vuelvas a explicar lo que ha pasado” de Palos coreado por toda la sala. Creo que las ganas de repetir han quedado bastante claras.

La Élite: Se desata la locura

 

Autodefinidos como “synthetik punk desde Lleida pa todo el mundo”, La Élite son rebeldes, provocativos y alejados de cualquier superficialidad. Su disco debut, ‘Nuevo Punk’, ha sido muy aclamado desde su publicación en 2022 por su fusión de electrónica punk y letras provocativas. Ese viernes, Nil Roig (Yung Prado) y David Burgués dieron una clase magistral de cómo dar una fiesta desenfrenada, con humor, ironía, sudor y mucho baile. Unos auténticos maestros en lo suyo.

No necesitan nada más que un sintetizador y un micrófono. Ni siquiera un setlist. El repertorio fue elegido íntegramente por los asistentes. David explicó que le tenían un respeto especial a Hospitalet porque fue el primer lugar donde tocaron, en el Plumarejo, lo cual nos hizo intuir que este iba a ser un concierto todavía más cañero.

Empezaron a volar cervezas, guitarras hinchables y otros objetos no identificados. El chute de energía vino de la mano de la rabiosa Nuit Folle, las potentes Otra Vez y Todos Me Miran Mal, el temazo A 180 Con Mi Monopatín, el momento de crowdsurfing en Contento De Ser Feo, el mensaje directísimo en Mata A Tu Jefe, el punk melódico de Pintando En Un Cd.mp3 o la macarra Marlburro. Tampoco faltaron Vida de 1€ ni Vampireando. Hasta presentaron una nueva canción con cursillo de introducción incluido, una letra simple y clara: “Pásame otra cerveza o líame un canutito”. Increíble cómo una canción que todavía no había escuchado nadie, se vivió como si la conociéramos de siempre, así de entregadísimos estábamos todos.

En Bailando se sumaron a la fiesta La Paloma y la sala en ese momento ya era una marea humana. Descontrol y puro desmadre. Por supuesto, un aspecto a destacar fue la ausencia de teléfonos móviles. Difícil de creer, pero cierto.

Tras lo vivido esa noche en la Salamandra, lo único que te puedo decir es esto: tienes que presenciar un concierto de La Élite al menos una vez en tu vida.

La Paloma © Marina Tomàs
Nico Yubero, La Paloma | © Marina Tomàs
La Paloma © Marina Tomàs
Lucas Sierra, La Paloma | © Marina Tomàs
Juan Rojo, La Paloma | © Marina Tomàs
La Paloma © Marina Tomàs
Ade Martín, La Paloma | © Marina Tomàs
Nil Roig, La Élite | © Marina Tomàs
Lucas Sierra, La Paloma | © Marina Tomàs
David Burgués, La Élite | © Marina Tomàs
La Élite | © Marina Tomàs
La Élite | © Marina Tomàs
La Paloma | © Marina Tomàs

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Picture of Marina Tomàs

Marina Tomàs

Tiene mucho de aventura la fotografía. Supongo que por eso me gusta. Y, aunque parezca un poco contradictorio, me proporciona un lugar en el mundo, un techo, un refugio. Y eso, para alguien de naturaleza más bien soñadora como yo, no está nada mal.

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