Los hermanos Dickinson: Luther (guitarra) y Cody (batería y washboard) con el complemento del bajista Carwyn Ellis, ofrecieron en, La Nau, una clase de lo que debería ser el blues añejo adaptado a los tiempos que corren. Ya nos habían sorprendido en 2023 con motivo del festival Blues & Ritmes y lo volvieron a conseguir esta vez en formato trio.
Ser hijo de una leyenda no acostumbra a ser garantía de una buena sucesión, al contrario, los disparates se acumulan. Para llevar la contraria y demostrar que segundas partes sí pueden ser buenas, Luther y Cohen han llevado a buen puerto la tarea iniciada por su padre, Jim Dickinson, con el proyecto North Mississippi Allstars que, a pesar de rotar a menudo, dicha agrupación ha conseguido una solidez que enmarca el viejo legado con formas originales y refrescantes. Una muestra es su última grabación titulada Still Shaking (2025), motivo de su nueva gira y de la que pudimos escuchar algún corte como Prechin’ Blues o Poor Boy.
Con la larga introducción musical de Shimmy, ya pudimos percatarnos que el discurso musical de la formación, se recrea más en la parte instrumental que en la vocal. La voz de Luther tan solo ejerce de apoyo para desarrollar unas improvisaciones que podríamos llamar jazzísticas, aunque se alejen mucho del género; mejor denominar al ejercicio como una jam rockera. Esta jam incluirá blues superior (también de Eric Clapton), psicodelia (no confundir con rock progresivo) e incluso ramalazos de heavy (Deep Purple), del mejor funky (incluyamos alguna intro tipo James Brown) e incluso ecos del Taxman de The Beatles. Conglomerado, sí, pero muy bien elaborado. Una fórmula que se repite grupo tras grupo o concierto tras concierto; todo está inventado, ninguna novedad al respecto.
En un espectáculo generoso (casi dos horas) y que abarrotó el recinto del Poble Nou, sonaron clásicos de su repertorio como Up and Rolling, Mississippi Bollweevil o covers del calibre de Sittin’ on the top of the world (tema de 1930 interpretada por Cody) o una magnífica lectura de You Got To Move (Fred McDowell).
En el apartado instrumental no falló nada: Ellis estuvo impertérrito pero consistente en el bajo, Cody actuó de metrónomo en la batería, aunque también hizo pinitos con la guitarra o el curioso wash board (especie de tabla de lavar percutiva) y Luther encandiló exprimiendo la guitarra en las formas fingerpicking y slide. Un trío admirable.
Me permito repetir unas líneas que escribí hace dos años y que sirven para rematar lo contado: “El estruendoso y excepcional dueto bebe de unas fuentes de inagotable sabiduría musical y las han sabido modificar o transportar a su manera de tocar como muy pocos. Hablar de pureza es, en este caso particular, absurdo y ridículo”. En esta ocasión fue un terceto, pero la explicación es idéntica.
Elogio al respeto que mira mucho más allá.
Autores de este artículo
Barracuda
Mario Olmos
Vinculado a la fotografía desde el siglo XX. En los últimos años he juntado mi locura por la imagen y mi pasión por la música. Me consideran fotógrafo, pero me defino como alguien que deja momentos congelados con la intención de provocar una reacción.





