Sónar 2019. Bad Gyal. Foto © Víctor Parreño
Sónar 2019. Bad Gyal. Foto © Víctor Parreño

Sónar 2019: Lo que no te mata te hace más fuerte

Sónar ha sufrido una serie de infortunios en su última edición, pero el festival de Barcelona resistió a la tormenta con la cabeza alta.

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Cuando todo empieza mal y acaba aún peor, se dice que se ha sucumbido a la tormenta perfecta. No han sido pocos los problemas del Sónar en esta edición: el cambio de fechas, el poco apoyo gubernamental, una huelga que originó la oscura sombra de la idea de la cancelación, una de las cabezas de cartel —ASAP Rocky— cancelando en el último momento y otra cabeza —Bad Bunny— yendo a Puerto Rico a manifestarse pocos días antes del festival… incluso llovió torrencialmente la noche antes de la apertura de puertas. Una tormenta tropical que el Sónar aguantó fuerte, no como una palmera caribeña, balanceándose para luego volver a su sitio; sino como un roble gallego, robusto y decidido, con raíces bien arraigadas y pocas ramas caídas. ¿El mayor daño a lamentar? Una bajada de 20.000 asistentes respecto al año anterior, que aún me parecen pocos teniendo en cuenta todo lo anterior.

Algunos achacan este descenso al giro hacia las músicas urbanas, algo que no convence a los hombres blancos de mediana edad. No creo que vaya por ahí. Basta con salir de la cómoda zona de prensa para darse cuenta de que los hombres mayores de 45 años son los raros. Los desfasaos. Los que incluso dan un poco de cosita, depende del caso. El Sónar no les pertenece. Quizá en sus inicios, cuando palabras como cibernético eran lo más avanzado que podías decir… pero ya no. Tampoco diré que el Sónar pertenece a los jóvenes porque, en realidad, el Sónar no pertenece a nadie (bueno, en todo caso pertenece a Ricard Robles, Enric Palau, Sergi Caballero y Ventura Barba). Igual que a los fans de Juego de tronos no les pertenece esa serie, por mucho que la hayan seguido desde que se estrenó el primer capítulo. ¿Que no te gusta el final de Juego de tronos? Chica, que la serie no es tuya. De hecho, en el peor de los escenarios, quizá ni pagues por verla. ¿Que no te gusta Bad Gyal en el Sónar, que no te gusta J Balvin en el Primavera Sound? Chico, mala suerte. Y solo hay tres formas de tomárselo, de peor a mejor:

  • El berrinche —> No me lo puedo creer, músicas urbanas en este festival que me pertenece. No es lo que yo escucho ergo no vale para nada. Yo que he estado ahí desde la primera edición… Me habéis fallado. Reguetón everywhere. El mundo se acaba. Sálvese quien pueda.
  • Forever young —> Si, tía. Fa quatre anys rajaba molt del reguetón però és que té el seu rotllo, saps? Bueno, en realitat no ho entenc gaire però mira que bé em queden les bambes Fila. Espera, que m’està trucant el meu fill. Un segon.
  • La aceptación —> *Hombre de mediana edad con una camiseta que dice ‘yo antes molaba’*. Nada más que añadir, su señoría.

Bien es cierto que en esta edición faltaban nombres que hayan sido grandes figuras de música avanzada en su época (como el año pasado Gorillaz, por ejemplo). Pero lo que no faltó fue música del futuro y artistas con discurso propio. Vamos a verlo.

👉 Sónar by Day: Personas del futuro

👉 Sónar by Night: Criaturas de la noche

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Víctor Parreño

Me levanto, bebo café, trabajo haciendo fotos (en eventos corporativos, de producto... depende del día), me echo una siesta, trabajo haciendo fotos (en conciertos, en festivales... depende de la noche), duermo. Repeat. Me gustan los loops.

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