Era verdaderamente una de esas ocasiones que no había que perderse por miedo a que no volvieran a darse y, aún con esas, llegué con retraso el pasado sábado a la Apolo, ocho minutos en concreto. Fue subir las escaleras que dirigían a la sala 1 y asomar mi cabeza al escenario para ver a Enric Montefusco decir “bueno, tocamos o qué”. Por los pelos, pero se llegó al inicio del primer concierto en Barcelona en más de nueve años de los difuntos y resucitados Standstill, en la misma sala en la que dieron su concierto “final” y que quedó inmortalizado en ese broche final de álbum llamado Estaría muy bien (Sony Music, 2016).
Con el mantra repetitivo de Me gusta tanto, de su álbum final Dentro de la luz (Buena Suerte, 2013), el quinteto dio inicio a la noche mientras yo me movía entre una sala con el aforo completo para hacer una parada necesaria en los baños y ya poder disfrutar del concierto en condiciones. Tras ella, sonó el Poema Nº 3 de su homónimo Standstill (BCore, 2004), completo antes y después a nivel sonoro de la banda, aquel en el que abandonaron el intenso emo cantado en inglés por el art-rock de letras en castellano.
Esos inicios hardcore fueron ignorados casi por completo durante toda la velada, con la excepción de la ‘at-the-drive-inesca’ Ride Down the Slope, dedicada a Jordi Llansamà, fundador de BCore, su sello hogar en aquellos tiempos. Es poco común ver en un grupo una división tan drástica entre lo que se considera su canon “oficial” y una etapa que queda relegada a un segundo plano tan obvio. Claro está, por las canciones que son más coreadas durante el concierto, por qué parte de la discografía de la banda el público se ha movilizado, pero no deja de ser sorprendente.
Hablando, precisamente, de discos canónicos, no tardó en hacer acto de presencia el álbum que les encumbró, Vivalaguerra (BCore, 2006), primero en la forma de La risa funesta y después con ¿Por qué me llamas a estas horas?, una canción que Montefusco presentó como la que escribieron en su peor momento como banda y que, paradójicamente, es la que más veces han interpretado en directo.
Encarándose hacia el final con temas como Cuando, 1, 2, 3, sol y Canción sin fin, Montefusco, Elvira, Falkner, Lavado y Valiente se dirigieron a su más grande tema para cerrar la noche, el mismo con la que cerraron el telón de su carrera nueve años antes, Adelante Bonaparte I, con el público coreando a viva voz aquello de “Voy a inventar un plan para poder escapar adelante”. Y con esto, sin bises ni nada más, Standstill se despidieron de la sala Apolo, quién sabe si esta vez por siempre o si, de aquí a un tiempo, volverá a haber un nuevo encuentro.
Autores de este artículo
Miguel Lomana
Sergi Moro
Desde que era un crío recuerdo tener una cámara siempre cerca. Hace unos años lo compagino con la música y no puedo evitar fotografiar todo lo que se mueve encima de un escenario. Así que allí me encontraréis, en las primeras filas.





