En una Barcelona sumergida de lleno en la superbowlesca vorágine de Coldplay, parecería irremediable claudicar ante la dicotomía que suele crear un evento de tales dimensiones: estás o no estás. Sin embargo, lo bueno que tiene esta ciudad, sea lo que sea lo que acontece, es que puedes irte a la calle de al lado y ni enterarte de su existencia. Apuntarte a otra fiesta es otra opción, sobre todo si hablamos de oferta musical de calidad. Muestra de ello, el Barcelona Psych Fest nos dio una de las sorpresas del año al anunciar a última hora el regreso de los estadounidenses The Dandy Warhols, banda de rock psicodélico que consiguió gran renombre a finales de los noventa y principios de los 2000.
Siete años, si la hemeroteca no nos falla, sin cantar himnos como Bohemian Like You o Get Off en directo sin duda merecían una celebración que sus fans no se quisieron perder, y la sala Paral·lel 62 acabó llenándose. Los de Courtney Taylor-Taylor hicieron lo suyo: contentaron y convencieron, aunque tuvieron sus más y sus menos.
De menos a más
A base de luces estroboscópicas y humo, los de Portland vestían su inicialmente sobria y dubitativa presencia escénica mientras iban calentando las guitarras, entrelazando varios temas de ritmo pausado. Aquí topamos con el principal “pero” que revoloteó en buena parte del show: el sonido. Anduvo yendo y viniendo, con poca nitidez en las guitarras y los micros de Taylor, al que apenas se le oía (sobre todo cuando cantaba las partes más graves en el micro sin distorsión). Al cuarto tema, la teclista Zia McCabe alzó su pandereta y dio el pistoletazo real con Not If You Were the Last Junkie on Earth, uno de los singles marca de la casa. Quién no recuerda su icónico videoclip de la MTV y su intrahistoria, siendo la respuesta al Not If You Were the Last Dandy on Earth escrito por su banda rival, The Brian Jonestown Massacre. El público saltó al ritmo del estribillo “I never thought you’d be a junkie because heroin is so passé” y la cosa empezó a animarse.
A We Used To Be friends, también muy cantada, la siguieron varios temas shoegaze como Arpeggio Adaggio o I Love You, en los que la acertada disposición de la banda sobre las tablas (los cuatro en fila) y la cercanía respecto al público favorecieron a crear el trance psicodélico deseado. La apuesta por un ambiente más denso que alborotado fue clara y les salió bien, aunque también iba a haber tiempo para pogos y saltos, como se solían ver en los festivales hace veinte años. El sonido siguió igual, a veces algo mejor, otras peor y, curiosamente, era mejor desde la platea que desde la pista.
Yeah, I like you
Pasado medio concierto, Courtney dejaba entrever los acordes de Bohemian Like You y la euforia se apoderaba del Paral·lel. Entra la batería de Brent DeBoer, riff a lo Rolling Stones y estalla la fiesta. Ese tema superventas al que aupó un anuncio de telefonía sigue haciendo enloquecer y bailar como si no hubiera pasado el tiempo, como constató el entusiasmo de la sala al acompañar al cantante con su icónico “¡woo!”. Los músicos también parecieron venirse arriba y encararon con fuerza la recta final del show.
Ahora apostándolo casi todo a su repertorio más rockero, que entró cómo un tiro, la genial Horse Pills metió una marcha más y, de golpe, el sonido mejoró una barbaridad. En el momento justo, para que pudiéramos oír bien los gritos de McCabe. También sonó perfecta Get Off, más rápida que en la versión original, ideal para bailar, corear y saltar. El juego de luces, como durante todo el concierto, jugó un importante papel y no defraudó (a no ser que fueras uno de los fotógrafos).
Con el partido ya ganado, los Dandys remataron con más shoegaze y guitarrazos, destacando los molinos a lo Who de Peter Holmström, y culminando el rito psicodélico con una outro final a cargo de Zia a los teclados. No parecía claro de primeras si iba a haber bis o no, pero finalmente se dio por terminada la fiesta (al menos para los que no acudimos a la afterparty). La que llegó a ser una banda de masas ahora se mueve ambientes más asequibles, pero sigue teniendo ese brillo especial que los llevó a lo alto de la industria. Cómo se suele decir: el que tuvo, retuvo
Autores de este artículo
Mikel Agirre
Víctor Parreño
Me levanto, bebo café, trabajo haciendo fotos (en eventos corporativos, de producto... depende del día), me echo una siesta, trabajo haciendo fotos (en conciertos, en festivales... depende de la noche), duermo. Repeat. Me gustan los loops.





