Aunque no sea su mayor momento de popularidad, el mensaje músico-reivindicativo de 99 Posse sigue viviendo en el imaginario del antifascismo italiano y napolitano (origen de la banda) en particular. El concierto, organizado por Metro Etnico Sound System, tuvo lugar en la Sala Apolo, que ocupó tres cuartas partes de su aforo (en su gran mayoría público de la comunidad de Nápoles residente en Barcelona) para revivir los gritos de una corporación que, pese a los cambios sufridos, lleva más de tres décadas dando el callo, a base de contundentes desafíos líricos y rítmicos, estos con cadencias provenientes de Jamaica y aledaños.
Encendió la mecha el cantante y compositor Valerio Jovine, quien, con un estilo cercano al roots reggae, hizo menear las caderas al personal, calentamiento previo a los saltos que acaecerían posteriormente.
Ya con el logo de los protagonistas presidiendo el escenario, apareció el maestro de ceremonias. ‘O Zulù (Luca Persico) llegó a Barcelona escudado por Simona Boo (voz), Marco Messina (Dub Master), JRM (bajo) y Giusseppe Spinelli (guitarra), es decir, la formación actual sin cambios.
Su entrada, era previsible, fue guerrera. Un trio de ragga salvaje compuesto por La gatta mammona, Tarantelle pe’ campa’ y Focolaio incitó al entregadísimo público a querer tocar el techo de la sala de buenas a primeras: el Jump!, Jump! había comenzado.
99 Posse es un grupo destinado al directo puro y duro, no parece muy cuerdo escuchar unos de sus discos en casita placenteramente. Su abrupta paleta sonora está necesitada de un lugar donde compartir gritos, empujones, cervezas y cualquier cosa que invite al “canalleo”, aunque siempre con espíritu de protesta, claro está.
El fuego bajó de intensidad en Povera vita mia y sobre todo, cuando Simona se apoderó del micro. En estos escuetos tramos surgió la melodía clásica italiana; esté vestida de reggae, pop o lo que sea, su musicalidad es inigualable. Non c’è tempo y Corto circuito nos llevaron a un terreno blando que ayudó a que las embestidas del front man, no nos agotaran. De todos modos, ‘O Zulù siempre ha vivido de sus rapidísimas verborreas (que le echen un galgo a L’anguilla), su real razón de existir y, con ellas, llegaron los arrebatos más celebrados de la poderosa velada.
Si obviamos Nero su bianco (2021) y Combat reggae (2016), dos flojas muestras cercanas al dancehall, el resto del repertorio escogido (todos sus grandes sucesos) funcionó a la perfección, demostrando una vigencia resaltable.
En un show (utilizar el de menos a más siempre da frutos) que acabó en las alturas con El pueblo unido y un brinco unitario final, cabe destacar el buen movimiento de piezas para engarzar los súper hits con canciones de menor calado. A un Cildren ov Babilon (dedicado a todos los niños fallecidos en el conflicto israelí-palestino) le siguieron, entre otras, Napoli (euforia máxima), Quello che (móviles a todo trapo), un buen cover de Stop that train (Clint Eastwood & General Saint), el festivo (aunque con connotaciones libertarias) Medley ragga, O’Documento, enésimo ataque a la agresividad policial (otro de los instantes álgidos), Currecurre guaglió, S’addà appiccià, “pregaria” al San Antonio napolitano o Rigurgito antifascista, ración de flow bien ajustado, finiquitada por ráfagas de ragga-punk explosivo; no sea que les llamen blandurrios.
Aislados dentro de una animación nada disimulada y con nuestros oídos impregnados del complicado dialecto del sur de Italia, resistimos los embates del circunstancial “pogo” y nos lo pasamos pipa.
Quizá explicar el actual planteamiento político de 99 Posse no sería nada fácil, debido a los cambios irracionales (en todo sitio cuecen habas) acontecidos en la república de la bota. Sin embargo, si dejamos de lado alguna incongruencia en el discurso (no en el tema palestino, por supuesto), estos bravos agitadores siguen siendo necesarios como el pan que comemos (los que pueden) a diario.
Si desaparecen los pocos que chillan, nos va a quedar un mundo peor del que tenemos, que ya es decir.
La lotta continua va avanti si evolve. E dopo tanti anni di infamie e di vergogne sarete ricacciati per sempre nelle fogne. C’ho un rigurgito antifascista. Se vedo un punto nero ci sparo a vista”
Rigurgito antifascista. 99 Posse








Autores de este artículo

Barracuda

Marina Tomàs
Tiene mucho de aventura la fotografía. Supongo que por eso me gusta. Y, aunque parezca un poco contradictorio, me proporciona un lugar en el mundo, un techo, un refugio. Y eso, para alguien de naturaleza más bien soñadora como yo, no está nada mal.