Analizamos el mundo interior y la trayectoria artística de Sufjan Stevens, quien hizo la banda sonora de la aclamada película 'Call me by your name'.
Analizamos el mundo interior y la trayectoria artística de Sufjan Stevens, quien hizo la banda sonora de la aclamada película 'Call me by your name'.

El viaje interestelar de Sufjan Stevens

Con la 91ª Ceremonia de los Premios Oscar a la vuelta de la esquina, analizamos el mundo interior y la trayectoria artística de Sufjan Stevens, quien hizo la banda sonora de la aclamada película 'Call me by your name' de Luca Guadagnino, entre muchas, muchas, muchas y muchas cosas más.

PUBLICITAT

Sufjan Stevens se presenta como un ángel supersónico. Sacro. Emana una voz aguda, tierna. Sus alas, blancas y grandes, sobresalen de su traje de colores fosforescentes. Parece venido de un viaje a través del espacio: lleva dos pares de gafas de aviador –unas en la frente, las otras en los ojos–. El público, atónito, observa cómo ese ser, que no parece provenir del mundo real, les transporta a su universo onírico. Así salía al escenario, con su guitarra como única compañía, en su gira europea de 2011. Gracias a este tour pasó por Primavera Sound, y Barcelona pudo ver en directo a este Peter Pan tan particular, un adulto que había mirado su infancia en perspectiva y había hecho de ella su arte.

Sufjan Stevens. © Max Herman

En la vida de Sufjan, la conexión celestial no ha sido por puro azar. Nacido en 1975 en una familia cristiana, en sus primeros trabajos –A sun came (1998), Enjoy your rabbit (2001) o Songs for Christmas (2006)-, hay constantes referencias a la religión. Los tres fueron editados bajo Asthmatic Kitty Records, un sello que creó junto a su padrastro Lowell y demás artistas en 1999, y que ya nunca abandonaría.

Ese chico tímido que formaba parte de un movimiento musical de folk cristiano de su barrio, empezaba a ser reconocido por ese misticismo y por una sorprendente facilidad para la composición musical. Sediento por crear, decidió hacer un disco sobre cada estado de los Estados Unidos, con Michigan (AKR, 2003) como primer volumen. Ese proyecto no siguió mucho más allá (o quizás es que nunca existió). Sufjan se revelaba como un ser casi fantástico y a la vez familiar, como lo son algunas de sus canciones en Illinois (AKR, 2005) –segundo y último disco con nombre de estado hasta la fecha– como Chicago o Casimir Pulanski Day. Misterio, ilusionismo, poética y música: todo en un mismo conjunto eran Sufjan Stevens. El niño que aprendió a leer a los ocho años, el que de su música rebosan multitud de personajes culturales e históricos como también sonidos electrónicos y acústicos liderados por su guitarra. Y Sufjan, en medio de toda su creación y aunque a sus fans les costara de creer, continuaba siendo humano.

Su música es puro cuento. Stevens ha creado un relato a partir de su propio pasado, su propia biografía. No es nada que otros artistas no hagan: a otros de su misma quinta, como Bon Iver, les viene funcionando estupendamente hacen de sus problemas personales el motor central de su música y crear una historia entre discos. La gran virtud de Stevens se destacó con su último disco, Carrie & Lowell (AKR, 2015), que escribió después de que su madre muriera de cáncer. En él, muestra que puede llegar a públicos muy diferentes entre sí a partir de una historia tan personal como la de su propia familia. Hace un ejercicio de perdón a su madre, Carrie, pues cuando era pequeño le abandonó varias veces. Pero también recuerda los buenos tiempos con su padre, Lowell, y momentos familiares importantes. Un proyecto sanador en el que el músico se desnuda, se expone y reinventa el diario personal para otorgarle un sentido poético junto con la música. No aparca a los fantasmas del pasado para olvidarlos: los sacude, les da la vuelta y los convierte en algo tan bello como intangible, en algo emotivo y universal a la vez. En algo sensible fuera de órbita.

Misterio, ilusionismo, poética y música: todo en un mismo conjunto eran Sufjan Stevens.

Sufjan Stevens. © Denny Renshaw

Lo demuestra en uno de sus últimos proyectos, Planetarium (4AD, 2017) un disco a ocho manos con el guitarrista Bryce Dessner (The National), el compositor Nico Muhly y el percusionista James McAlister en el que se inspiran en planetas, estrellas y materia de la Vía Láctea. El álbum fue conceptualizado primero como concierto y materializado en disco años después, en el que se revisitan planetas como Neptune –la puerta de entrada al universo Stevens–, Venus o Mars, aunque también visita sitios tan inhóspitos como Black Hole. ¿Cuándo el arte se creó solo a partir de lo bello y alegre? Si las estrellas fueran música, sonarían a la sensibilidad de las diecinueve canciones de este disco.

La tormenta solar había empezado. Es a partir de ese disco que Stevens se convierte en uno de los nombres más destacados de la música indie. El director de cine italiano Luca Guadagnino vio en él algo más que música: vio relato, vio poesía, vio lenguaje más allá de los versos y las notas. Confió su proyecto Call me by your name (2017), la película basada en el libro homónimo, en sus manos antes de grabar ninguna de sus escenas. La música se creó antes que la imagen, y a partir de ella Guadagnino filmó con los actores. Visions of Gideon y Mistery of love, las canciones más famosas en la obra de Guadagnino, encajan a la perfección con las escenas en las que se incluyen. Es difícil imaginar un perfil de músico así en Hollywood, pero así fue: su banda sonora estuvo nominada a los Oscar. ¿Representa esto último la carrera de Stevens? Quizás no en un sentido estricto: no se ha convertido, por ello, en un artista mainstream. Más bien, la explicación de Sufjan Stevens no reside en los éxitos que ha conseguido a lo largo de su carrera, sino en la capacidad de haber convertido su propia historia en un arte estelar. En puro polvo de estrellas traído desde su propia galaxia.

Autores de este artículo

PUBLICITAT

Continguts relacionats

MTINES. © Pol Rebaque

MTINES: “Si ets sincer arribes a llocs universals”

Hem pogut conversar amb en Marc Tinés, a.k.a. MTINES, sobre allò que s’amaga darrere de PQLCNSMS? (Cycling Records, 2021), un EP de debut de cinc cançons senzill, íntim i en català, a a mig camí entre James Blake, Ferran Palau o Cupido.

Julieta. Foto © Aitor Rodero

Julieta: “M’he cansat de les metàfores”

La barcelonina Julieta, que s’ha consolidat com una de les veus emergents de la música en català, presenta ‘5AM’ (Music Bus Records, 2023). Aprofitem una de les seves poques aturades entre concert i concert per parlar sobre el seu creixement musical i personal.

La Chica. © Guillaume Malheiro

La Chica: El arte es vida

La Chica empezó como una artista tímida, tapándose con el pelo en el escenario. Hoy nos muestra su crecimiento personal y musical a la vez que presenta el videoclip de ‘Agua’, una fascinante pieza codirigida con Pablo Cobo.

L'Hereu Escampa. Foto © Jordi Daví

L’Hereu Escampa: Herència familiar, més que no pas literària

Ja fa dos mesos que L’Hereu Escampa, el duet català format pels artistes Guillem Colomer i Carles Generó, va publicar el seu nou i últim treball: ‘Futur Ancestral’. Un àlbum en el qual encara hi ha “focs, revelacions i moments d’impacte que transformen”. Aquesta vegada, però, ens parlen sobre quelcom més profund.

b1n0. © Lluís Tudela

Cronologia de la música electrònica segons b1n0

L’Emili Bosch i en Malcus Codolà, més coneguts com a b1n0, serpentegen entre uns i zeros, modulant al seu pas sons que es fonen amb l’experimentació electrònica i la delicadesa pop. Avui coneixem millor el seu univers particular a través d’aquesta cronologia.

Club de Nit

De la feina a casa i de casa a la feina… ha de haver-hi alguna cosa més. Ser del club et dona accés a:

Subscriu-te!

T’està agradant el que veus? Forma part de la comunitat musical de Barcelona