La Rosalía. © Júlia Puig Banchs
La Rosalía. © Júlia Puig Banchs

¿Rosalía? Más no, por favor, gracias

Muchos la aman, otros la detestan... Causa: los vicios de la saturación y del humo que truena. Del fenómeno Rosalía, con hartura.

PUBLICITAT

Este artículo se enmarca dentro de un especial sobre Rosalía de cuatro piezas (opinión a favor, opinión en contra, su historia a través de sus videoclips y las reflexiones sobre ella a las que hemos llegado tomando un vermut).

 

¿Madonna nació en Sant Esteve Sesrovires?

Popularizó el británico Rod Stewart, y mucho, aquella gran canción titulada I Don’t Want To Talk About It. Era 1975 cuando la versionó en su sexto disco, Atlantic Crossing. La había compuesto el malogrado estadounidense Danny Whitten, guitarrista de los Crazy Horse, la banda de apoyo y cabecera de Neil Young en tantas ocasiones –en una docena de álbumes de estudio, por ejemplo, nada menos–, y fue el tema que en 1971 cerró el disco homónimo de debut de esa formación. Ya he dado la típica información que parece no venir a cuento. Me alegro, pues viene bien en estos tiempos tan guionizados y tan de algoritmos. Y, por lo tanto, tan dominados, cada vez más, por la agenda setting.

A Rod Stewart se le han dado bastante bien las versiones. También a Rosalía, pues su carrera casi parece toda ella una, grande y libre versión (patria) de Madonna, de haber nacido esta en Sant Esteve Sesrovires (Barcelona) en 1993 y ser hija de José Manuel Vila y de Pilar Tobella. Escuchas de Camarón mediante.

Es alguien, Rosalía, de quien casi cada maestrillo con su librillo ha hablado y escrito largo y (ex)tendido, una o varias veces, en los últimos tres años

Con hartura

Es alguien, Rosalía, de quien casi cada maestrillo con su librillo ha hablado y escrito largo y (ex)tendido, una o varias veces, en los últimos tres años. Lo del “I don’t want to talk about it” de la canción de Whitten se ha cumplido bien poco con ella. Saturación y pleonasmo. Con hartura. Y, muchas veces, como quien habla de Tamara Falcó. Así que, como éramos pocos, se acaba de publicar, el 22 de marzo, La Rosalía. Ensayos sobre el buen querer, un libro colectivo de la editorial Errata Naturae que, coordinado por Jorge Carrión, recoge opiniones varias sobre la artista catalana, analizándola desde esta y aquella perspectiva. Se agradece, claro.

Pero (haciendo de abogado del diablo; ¿es mejor reinar en el infierno o servir en el cielo?) me asalta la duda de si no estaremos acercando a la cointérprete (junto a Billie Eilish) de la reciente (es de este enero) y bien poco epatante canción Lo vas a olvidar a ese momento de la película Hotel Transylvania 3: Unas vacaciones monstruosas (2018) en el que suena la omnipresente La Macarena de Los del Río. Es decir, si no la estaremos acercando al chiste ya sin gracia ni euphoria ni ese pedazo de onda. Convirtiéndola en humo que truena en el vídeo de tu móvil. En una conversación que no necesita mostrar resultados tangibles, pues solo busca generar más conversaciones (como sus últimos singles). En ese sentido, su aparición en Dolor y gloria (2019) de Pedro Almodóvar ¿no fue ya un poco eso?

O brother Raúl Tamudo, where art thou?

Y es que se hace cansino (y ridículo), por impostado y por impuesto, tanto hablar de sus uñas de gel kilométricas como fenómeno sociológico-turbocapitalista, tanto escuchar y leer a culturetas tertulianos poniendo cara de máster o posgrado para posicionarse a favor o en contra de la influencer #1 e icono del folklore digital, refiriéndose al quinquismo y el extrarradio con esos aires populistas sobrevenidos –Camela parriba, Camela pabajo–, yendo del te venero al te reniego, como si supieran de qué hablan; y se hace también cansino tanto reparto de lecciones apropiacionistas sobre la Catalunya real, aunque nunca mencionen al futbolista Raúl Tamudo –tan válido él como ejemplo de celebrity de la Catalunya real–, será que el colomense, por haber sido perico, no tiene glamur para la modernez y el establishment pop (y eso que es el máximo goleador catalán de la historia)…

Pero hablemos de música. Recuerdo cuando vi a Rosalía en directo el Día de la Música de junio de 2017 en Barcelona. Presentaba entonces, con Raül Refree a la guitarra y el timón, el disco Los Ángeles. Fue el de aquel evento un cartel triple que cerraron los británicos Young Fathers. El de ellos fue un señor concierto. Apabulló. El de la catalana, no, porque aun estando bien y curioso, enseñaba bastantes costuras. Recuerdo también cuando vi a Rocío Márquez en directo en Barcelona en mayo de 2019. Presentaba entonces, con “Canito” a la guitarra y Agustín Diassera a la percusión, el disco Visto en El Jueves. Además de a la voz, Rocío estaba también al timón. Y el de la onubense sí fue un señor concierto. Apabulló. No enseñó ninguna costura. Ya he vuelto a dar la típica información que parece no venir a cuento. Ah, sí, por cierto, me ha gustado mucho El madrileño.

Imagen de portada © Júlia Puig Banchs

Autor de este artículo

PUBLICITAT

Continguts relacionats

MMVV 2022

15 promeses emergents de la 34a edició del MMVV

Et recomanem 15 promeses emergents perquè puguis descobrir a què sonarà la 34a edició del Mercat de Música Viva de Vic, la fira musical més prestigiosa del país, que reunirà del 14 al 17 de setembre a més de 700 professionals de la indústria musical.

SÓNAR 2020 - Lous and The Yakuza

Si existe, está en el Sónar

The Blaze, Arca, Laurent Garnier, Egosex, Kaydy Cain, Niño de Elche… Los sonidos más innovadores de la electrónica o el hip hop están en el Sónar 2020.

Myriam Swanson. Foto © Noemí Elias Bascuñana

Myriam Swanson: “Calígula es libertad, exceso y catarsis”

Con una trayectoria que se remonta a finales de los 90, Myriam Swanson nos sorprende con ‘Calígula’, un álbum que rompe esquemas y explora nuevas dimensiones musicales. Con una mezcla de rock, punk, garaje y guiños ochenteros, la artista se reinventa sin perder sus raíces.

Club de Nit

De la feina a casa i de casa a la feina… ha de haver-hi alguna cosa més. Ser del club et dona accés a:

Subscriu-te!

T’està agradant el que veus? Forma part de la comunitat musical de Barcelona