No sé si cada año os sentáis a escribir los propósitos que os marcáis para año nuevo. Yo no. Nunca. Las listas con propósitos de año nuevo me parecen una tontería soberana. Con todos los respetos para la gente que las hacen y las cumplen. Para mí, son lo típico que nunca cumples. Una bonita lista que se muere de aburrimiento el resto del año. Tampoco me gusta hacer listas de lo mejor del año, aunque por trabajo, alguna tengo que hacer. Qué remedio. Reducir a 10 o 5 mejores discos o libros del año, para mí es un suplicio infernal. Una tortura, un drama emocional. Siempre me dejo fuera a alguien que no querría dejarme. En fin, que no me gusta hacerlas.
Pero como tenía que hacer alguna que otra dichosa lista, me he puesto a repasar los discos que escuché y los libros que leí durante el pasado año. Y os voy a confesar algo. He escuchado muy pocas novedades, algo que me ha sorprendido y mucho. Soy muy curiosa y me gusta descubrir artistas que desconozco. Pero el año pasado, debo reconocer que, me refugié en el pasado. No es que no escuchara música, pero casi toda la música que escuché ya la había escuchado anteriormente. Hubo grandes descubrimientos, pero pocos. Y casi siempre de artistas que ya conocía. Lo nuevo de Rhiannon Giddens, Hand Habits, Surfbort, Dinosaur Jr, Low, St. Vincent, Courtney Barnett, Amyl & The Sniffers, Joana Serrat, Ferran Palau, Isasa, El Ser Humano, Schizophrenic Spacers,…
No sé si es por la mierda de situación que seguimos viviendo, pero me he aventurado poco hacia nuevos horizontes. Tampoco he viajado mucho, por no decir nada. No sé si está relacionado, pero sí que es cierto que viajando a festivales de música descubría muy buena música, así que algo tendrá que ver. Hay otra cosa que me suele suceder, por mucha nueva música que escuche, siempre hay unos cuantos discos a los que recurro tanto para un roto como para un descosido. Esos discos fundamentales que me salvan la vida. Y esos los escucho año tras año, llueva, nieve, haga frío o calor. ¿También os pasa?
Con los libros me ha sucedido un poco lo mismo. He estado haciendo una lista de lo que leí el año pasado y este he doblado el número de lecturas. Aún no me creo que me haya leído tantos libros en un año. Claro, mi vida social se ha reducido y he tenido más tiempo para leer tranquilamente. Literalmente, los he devorado como si no hubiera mañana. Me he dado cuenta que casi no he leído no ficción. Me encanta la biografía y autobiografía musical, suelo leer mucha, pero el año pasado no leí absolutamente ninguna. Y la única que empecé, la dejé a mitad. Me he refugiado en la ficción, sobre todo japonesa. Y aquí sí, he descubierto a infinidad de autores y autoras que no había leído antes, pero he dejado la música un poco de lado. Así que creo que como “propósito de año nuevo”, aunque no me gusten los propósitos de año nuevo, me voy a proponer escuchar más novedades y salir más de mi zona de confort. Porque merece la pena. Ahora mismo, mientras escribo este texto escucho a Madison Cunningham, recomendación de mis queridos Wilco y a Tré Burt, recomendación de mi buen amigo Jordi Vidal. Ahí afuera hay todo un mundo nuevo por descubrir. Abramos las puertas y dejémoslo pasar.
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