Amaia lanzó su primer disco, titulado Pero no pasa nada, en el año 2019. Todo el mundo tenía mucha expectación porque era el primero de la ganadora de Operación Triunfo 2017. Se habían creado muchas especulaciones sobre cómo sería, qué “le pegaba más hacer”, por qué tardaba tanto (como si hubiera un tiempo de tardanza preestablecido) y más interrogantes. De esa expectación habla en su segundo disco Cuando no sé quién soy. Escuchando el primer trabajo, recuerdo que pensé “es Amaia si ella fuera un disco” y con este segundo igual, porque un artista no es solo una etapa ni un álbum.
El domingo 29 de enero, Amaia presentó en una Razzmatazz que la esperaba ansiosa este segundo trabajo de estudio. Un disco que tiene unas letras con las que es fácil sentirse identificado. Habla de las emociones, las buenas y las que moralmente no son tan buenas, y eso es lo que hace que sea un álbum tan humano y sincero. Hay canciones de diferentes estilos, y en todas ellas Amaia encuentra su hueco para hacerlo suyo.
Bienvenidos al Show
Arrancó el concierto cantando Bienvenidos al Show, la primera canción del disco que daría paso a Dilo sin hablar, un tema como de cristal, muy delicado. Sus letras son muy emocionales, y con esto nos aseguraba que era solo el principio. Justo después cantó La Vida Imposible, que habla sobre la opción de arruinarle la vida a alguien que nos ha herido, pero asegurando que es más elegante no hacerlo. Todo esto cantado con una voz tan dulce que parece que nos hable solo de cosas buenas.
Volvimos al pasado con su primer single El Relámpago y Todos Estos Años. Después de esto, Amaia nos dijo que tocaba un momento tranquilo de piano y cantó Pesimista, un tema con el que todos nos podemos identificar en algún momento malo que hayamos tenido en nuestra vida, y La Canción Que No Quiero Cantarte unida a Ave María y Fiebre de Bad Gyal.
Con Hay un parque en mi Pamplona el público se dividía entre los que cantaban y los que estaban tan impactados admirándola que querían escucharla solo a ella, aunque al final la mayoría se quedó en este segundo sector para apreciar la voz tan dulce de Amaia y la letra tan personal de Yamaguchi. Fue un momento que nos puso los pelos de punta y creo que es el posesivo cuando dice “mi Pamplona” y el silbido lo que hace que sea tan personal y tan sentida. Este tema dio paso a otros como Nuevo Verano, Santos Que Yo Te Pinte o La Persona.
Amaia ya nos avisaba de que se acercaba el final, y cantó Quiero Que Vengas, Quiero Pero No y Yo Invito. Esta última Razzmatazz la cantó a pleno pulmón y se sintió como un desahogo colectivo. Amaia agradeció de nuevo a todo el mundo y dijo que se acababa el concierto, y empezó a cantar Quedará En Nuestra Mente.
Dos sorpresas agradables
Cuando Amaia se despidió y se fue, la gente empezó a gritar “No n’hi ha prou!” y salieron Amaia y Rigoberta Bandini a cantar Así Bailaba, el público cantaba emocionado y no solo nos regaló esa sorpresa, sino que justo después salió Alizzz y cantaron El Encuentro. Después de esto Amaia dijo algo así como “¡Vaya sorpresas os hago, eh! Ahora sí que es la última…no hay colaboración en esta, o sea, no os lo esperéis” y cantó La Canción Que No Quiero Cantarte.
Ahora sí que el concierto había terminado, y aun habiendo salido ya de Razzmatazz, la gente seguía cantando sus canciones, mirando los vídeos que había hecho y diciendo “qué bien canta, qué maja y qué guapa es” y es que es así de cierto. Fue un concierto muy emotivo, donde todos estábamos felices, nos habíamos desahogado y nuestra batería se había cargado. Estoy segura de que todos los que estábamos ahí sabíamos que queríamos sentirnos así otra vez y que iríamos a otro concierto de Amaia.







Autoras de este artículo

Sara Amrani

Marina Tomàs
Tiene mucho de aventura la fotografía. Supongo que por eso me gusta. Y, aunque parezca un poco contradictorio, me proporciona un lugar en el mundo, un techo, un refugio. Y eso, para alguien de naturaleza más bien soñadora como yo, no está nada mal.