Teníamos infinitas ganas de charlar con Mayte Martín sin ningún tipo de tapujos, obviando las trabas, como le gusta a ella. Por fin encontramos una fecha libre, antes de emprender viaje hacia Zaragoza (su agenda echa humo), y nos reunimos para hablar, distendidamente, de cosillas que le gustan y de estas marcas imborrables que dejan su último ramillete de canciones.
El barrio de Sant Antoni de Barcelona nos abraza en esta íntima conversación.
Escuchamos juntos, sin nadie que pueda interrumpir, Mar y cielo, bolero acelerado, composición de Julio Rodríguez Reyes (popularizada por Antonio Machín o Los Panchos), en este caso interpretada por “La Marisoul”, cantante de La Santa Cecilia, agrupación que pudimos disfrutar en el Blues i Ritmes de Badalona. La has cantado infinidad de veces ¿Qué te parece?
Para centrarnos en lo óptimo, me gusta que conformen el formato típico de trio o cuarteto clásico de boleros: las guitarras, el bajo y el requinto. Yo no soy de aquí ni soy de allá. Me gusta cruzar el bolero mexicano con el cubano, esa es la diferencia fundamental.
Luis Miguel hizo trizas el bolero y no parece que haya nadie para recomponerlo.
Luis Miguel hace trizas todo lo que canta. El bolero es un género y una gran mayoría de cantantes piensa que es un repertorio de canciones. Como variedad concreta que es, debemos conocerlo y saber expresarlo. Lo que ha hecho Luis Miguel es nefasto, es el anti-bolero.
(Con Mayte Martín pasarías horas hablando de música, pero la idea es hacer algo de promoción de su nuevo viaje). El día 4 llevas los ‘Tatuajes’ a Zaragoza. ¿Cuántos conciertos llevas con el nuevo proyecto? ¿Todo está yendo sobre los cálculos preestablecidos?
Si no me equivoco llevamos 15 o 16 conciertos ya. Estoy contenta en todos los sentidos. ‘Tatuajes’ me está dando muchas alegrías. El público está respondiendo súper bien y sí, todo va según lo habíamos previsto.
¿El mejor y el peor?
Siempre los hay mejores y peores, pero el del Grec fue un buen concierto. A nivel emocional fue muy gustoso. Cantar en Barcelona es interesante, es como reunirse con colegas, una reunión de amigos a lo bestia.
Seguro que acabaste exhausta.
Yo después de un concierto necesito estar tres días incrustada en mi sofá, reponiendo fuerzas, y sin ver a nadie, me reciclo estando sola. Si te dejas el hígado en una actuación, es imposible volver hacer lo mismo día tras día. Tienes un límite que no tiene nada que ver con mi instrumento, la garganta, está relacionado con la parte emocional. Si me contrataran para hacer quince funciones al mes, no las haría. No podría entregarme de la manera como me entrego, y si no lo hago así, no me interesa. Hoy en día está todo demasiado armado. Se abusa del gesto para que parezca que se están dejando los cuernos y no se los pueden dejar porqué les quedan muchos bolos por delante. Es un poco mentira.

Ahora estoy saboreando lo que acabo de parir y durará hasta que se mecanice.
Cómo esto no la va leer nadie, cuéntanos alguna anécdota de aquellas secretillas.
El otro día se me desenchufó el micro, a la mitad de Gracias a la vida, lo recogí y no sabía en qué parte de la canción estaba. Estuve un rato escuchando la música y finalmente me enganché donde creí que tocaba. Pero, ¿sabes qué sucede? que te pasen estas cosas es chulo. Asistir a un concierto es un momento único, nunca vas a volver a escucharlo igual. Un cuadro no cambia, la música sí. Tú puedes asistir, veinte veces, al mismo espectáculo y las sensaciones siempre cambian. La gente vive con la obsesión de grabar el momento y, en el fondo se lo están perdiendo, es triste. En mi caso particular, no me puedo quejar, tengo un público respetuoso y sensible.
Antes de emprender la grabación del disco, estos ‘Tatuajes’ ya habían sido presentados en directo. ¿Cuál fue el proceso de selección?
La elección la tuve muy clara desde el inicio, aunque guardándome la posibilidad de que algunos de los temas desaparecieran porqué no me sintiera cómoda cantándolos. Es muy distinto estar escuchando una canción toda la vida y después interpretarla tú. Tenía que respetarme a mí misma, por suerte no sucedió, todas las que me propuse cantar las asumí, decir que las hice mías sería presuntuoso.
En ese sentido, notamos que has eliminado, en el disco, las dos piezas de Manuel Alejandro: A que no te vas y Procuro Ovidarte. ¿Algún motivo especial?
Procuro olvidarte no la grabé porqué ya está en otro álbum. En el caso de A que no te vas, no lo hice porqué me cabreé, un poco, con Manuel Alejandro. Después de que Rosalía cantara Se nos rompió el amor en la gala de los Grammy Latinos, Alejandro comentó: “la hizo cómo se debía haber cantado desde el principio”. Habiéndola cantado Rocío Jurado o Raphael, me sentí ofendida, no por mí, por ellos y la eliminé.
Empezaste el vicio de tatuarte hace más o menos un año. ¿Te ronda algún nuevo tattoo u otra cosa por la cabeza?
De momento, no. Siempre se pueden hacer cambios, si en directo aprecias que aparece un salto inconveniente entre un tema y otro, puedes modificar el orden, situar alguno como puente, entre uno y otro. Pero la verdad es que cuando decidí el orden y la selección, hablo del directo, creo que acerté bastante. El viaje me resulta cómodo, a pesar de cómo voy cambiando (a lo bestia) de universo, de estilo. Salto de la canción francesa a la de autor, desde ahí me desplazo al folclore argentino o marcho a Italia. Creo que no doy bandazos, el cambio me parecería violento, en mi opinión está bien conducido y, de hecho, resalta una cosa muy mía, la versatilidad. He planeado proyectos de distinta índole: flamenco, boleros, como compositora en ‘Al cantar a Manuel’, pero no había mezclado tantos géneros distintos en la misma propuesta, y es curioso, porqué esto soy yo. En ‘Tatuajes’, cuando canto cada tema, es como si empezara y acabara el concierto. No sé cómo decírtelo, es como si al terminarlo cerrara una compuerta que se ha abierto. Los arreglos, en estudio, le dan cierta unidad, aunque me percaté de ello posteriormente.
Ahora estoy saboreando lo que acabo de parir y durará hasta que se mecanice. Habitualmente dejo las cosas cuando olvido lo que estoy cantando, ese es el instante de soltarlas.

El miedo que tienen los programadores está haciendo mucho daño a la cultura.
¿Polemizamos un poco? Hablando del Grec, en concreto del que iniciará su andadura el próximo 26 de junio, hemos leído un anuncio que nos intriga. Dice: “¿Quieres disfrutar del Grec pero no hablas catalán? Tenemos más de 50 espectáculos sin texto, en castellano o con subtítulos” Tú no cantas en catalán, pero en el disco utilizas cuatro lenguas distintas. Hace tiempo que hacemos el ridículo con este tema ¿no crees?
No lo había visto, pero me parece raro. Si viene un grupo inglés ¿nos ponen subtítulos? No importa si vas a ver un grupo que canta en inglés, en cambio si cantan en catalán, afecta ¿no? pues me parece una gilipollez. Tete Montoliu u Oscar Peterson ¿en qué idioma tocaban?
El miedo que tienen los programadores está haciendo mucho daño a la cultura. El pavor a perder público nos está llevando a que las propuestas sean, en muchos casos, muy malas. La función de un programador no es saber cuáles son los artistas que van a llenar el teatro, su trabajo debería ser ofrecer a los espectadores acontecimientos culturalmente interesantes y mucho más cuando hablamos de dinero público, no importa si el recinto se llene o no, lo primordial es proponer productos válidos, atractivos.
Tu trabajo ha destilado siempre cierto clasicismo o, digámoslo de otro modo, mucho respeto por el sonido original de cada canción.
También lo veo así. La ofuscación en tener una voz propia jamás me ha preocupado, se posee o no, es igual que ser alto o bajo, no puedes elegir. Cuando asumes interpretar alguna composición ajena y además notable, es fundamental respetarla para que la obra original conserve sus atributos, más tarde ya pasará por tus propios filtros. Lo importante es no deteriorar lo que estaba hecho.
¿Te han estallado los tímpanos escuchando los intentos de modernizar ciertas cosas que, a mi entender, no lo necesitan?
No sé si es necesario o no, lo que tengo claro es que es una desgracia.
¿Hay algo actual que te interese musicalmente?
Sí, pero son desconocidos para el gran público, no se escuchan en los medios habituales. Me gustan Juanfra Carrasco, un cantaor muy atrayente, La Fabi y pocos más.
La canción que tú denominas como un tatuaje, seguirá perteneciendo a las mismas épocas. No parece que este producto, actual, de usar y tirar vaya a quedar grabado, aunque quizás no lleguemos a verlo.
No lo veremos, aunque me da la sensación de que no. Falta el rigor y el respeto de antaño que daba, de algún modo, un peso específico a Gracias a la vida o Te recuerdo Amanda. También se ha perdido el corazón, el impulso verdadero. La razón única del arte debería ser el incentivo emocional. Hoy en día no existe ese aliciente, el deseo es vender, dar lo que les piden.

Aunque parezca lo contrario, imitar a tus ídolos es fundamental, al menos cuando empiezas a formarte.
En la imaginación, una joya de la cantautora cubana Marta Valdés, es una de mis preferidas del álbum. Valdés es una de tus referentes. Este adjetivo es muy serio y algunos parecen tomárselo a la ligera.
Estoy de acuerdo. En principio puede gustarte un artista o admirar su filosofía, pero a la hora de seguir esa línea, la dejan de lado porqué lo que quieren es hacerse famosos, les importa un carajo cómo hacía las cosas el referente. A mí me han llamado maestra y a veces siento que si lo he sido, no ha servido para nada. Debo ser maestra de lo que cuesta trabajar cómo yo lo hago, no quieren pagar ese precio.
Si te pidiera un podio con tres artistas o alguno más que te hayan marcado ¿a quién situarías? No es una pregunta original, pero quizá sirva para volver a despertar alguna neurona.
Mercedes Sosa es un ejemplo de capacidad para emitir emociones con naturalidad, sin aspavientos o Atahualpa Yupanqui cantante del mismo corte y en cuanto a filosofía artística, quizá Enrique Morente. También podemos incluir a Elis Regina, Marta Valdés y, por supuesto, La Niña de los Peines. Aunque parezca lo contrario, imitar a tus ídolos es fundamental, al menos cuando empiezas a formarte. Imitar te obliga a mirar con microscopio lo que está pasando en la voz de un cantante o cantaor. Aprendes a identificar los pequeños detalles y eso sólo sucede si intentas copiarlos. Cuando aprendí la Vidalita de Juan Valderrama, lo hice al dedillo, pero desde esa primera vez a la última, ha cambiado, te vas alejando del modelo sin querer y la acabas cantando a tu manera, sin forzarlo.
El terceto que te acompaña: Nelsa Baró (piano), Guillermo Prats (contrabajo) y Vicens Soler (batería), parecen ideales para ese carácter tan emocional y minimalista con la que has adornado tu obra.
Llevamos mucho tiempo juntos y me conocen bien. Cuesta poco comunicarles lo que pretendo, lo que me gusta, es muy fácil entenderme con ellos.
En un comentario sobre mi crónica del concierto del Grec, una lectora llamada Paloma escribió: “Si, ella y su grupo son un portento, pero esta vez destilaba tristeza. Mucha tristeza”. Mayte Martín provoca esa sensación, música Disco nunca has hecho, pero la congoja y el desconsuelo, también pueden despertar otro tipo de sentimientos.
Quizá la tristeza la tenía ella y se la agité. Hay gente que no le gusta conectarse con su estado real. En ocasiones si estás afligida no puedes escuchar música triste, pero la responsabilidad no la tiene el estilo musical. De todas maneras, me parece maravilloso si destilo desconsuelo, desde pequeña me gusta la música que me remueve las entrañas, si no lo hace no la necesito. Para divertirnos podemos contar chistes ¿no?
Autores de este artículo

Barracuda

Òscar García
Hablo con imágenes y textos. Sigo sorprendiéndome ante propuestas musicales novedosas y aplaudo a quien tiene la valentía de llevarlas a cabo. La música es mucho más que un recurso para tapar el silencio.
1 comentario en «Mayte Martín: “La razón única del arte debería ser el incentivo emocional”»
Excel·lent entrevista !!
I quantes veritats ha dit la Mayte !
amb totes hi estic d’acord… i és que té un sentit musical… i una saviesa… excepcional !!
Gràcies Mayte !!