En sus casi cuarenta años de carrera, David Gedge (Leeds, 1960) se ha cansado de repetir en múltiples entrevistas que concibe su música pensado siempre en el directo. De hecho, la formación ha publicado varios discos grabados en vivo. Este domingo, en la sala Upload de Barcelona, la actuación de The Wedding Present le dio la razón. En su tercera fecha en la ciudad en lo que va de año tras su doble paso por el Primavera Sound, los británicos repasaron lo mejor de su dilatada trayectoria con un directo contundente y sin artificios.
Gedge empezó la noche demostrando su habitual sentido del humor. “Hemos tocado en muchas pocilgas (shitholes) en nuestra carrera, pero pocas tan bonitas como esta”, sentenció entre risas de un público que casi colmaba la coqueta sala, ubicada en el corazón del Poble Espanyol. El prolífico compositor, guitarrista, cantante y alma mater de The Wedding Present nació en Leeds y creció en las afueras de Manchester, así que es más que posible que sea todo un experto en locales ‘shithole’. Fieles a su estilo, los británicos empezaron la noche sin contemplaciones. La contundente Broken Bow, vino seguida por la fusión entre A million miles y You Should Always Keep In Touch with Your Friend.
Lo único que frenó por momentos los riffs de guitarra nerviosos de los ingleses fueron unos pequeños problemas técnicos con el retorno del sonidos. “Tranquilos, podemos oírnos gracias a estos altavoces de los años 50”, comentó irónicamente Gedge. Solucionados estos detalles, la noche siguió con la machacona Loveslave, que dejó paso a la melódica California. Los escasos centímetros que separaba a los intérpretes del público hacían que la energía de las canciones fluyera con todavía más fuerza. Además, permitía apreciar mejor pequeños detalles. Los suspiros del batería Andrew Lessman antes de marcar el compás de cada canción, las sonrisas cómplices de Rachael Wood retorciéndose a la guitarra… O los ojos de Gedge recorriendo una tablet situada en un soporte junto al micrófono para ir leyendo sus propias letras. Y es que aunque el espíritu del rock sea siempre joven, el tiempo pasa para todos.
Pese a que esta edición de The Wedding Present lleva poco tiempo tocando juntos –cabe recordar que los acompañantes de Gedge en la banda han ido rotando casi continuamente desde su fundación en 1985– su química en el escenario fue notable en todo momento, también cuando interpretaron un clásico como Everyone Thinks He Looks Daft, uno de los grandes clásicos de George Best, el álbum debut de la formación.
Acto seguido, llegó el momento de las novedades. Primero fue Memento mori y We Interrupt Our Programme, ambas editadas en el recopilatorio 24 Songs (Scopitones, 2022), que recoge todas las parejas de singles publicadas cada mes durante todo 2022. Algo que los británicos ya hicieron en 1992 con The Hit Parade, que agrupó todas las pistas de los sencillos publicados en vinilos de 7”, uno por cada mes del año. En aquella ocasión, cada uno estaba formado por una pista original en el lado A y una versión de otra canción en el lado B. Curiosamente, la idea original de lanzar 12 EP’s en un año surgió para tratar de igualar el récord establecido por Elvis Presley en 1957, cuando colocó 12 sencillos en el top 40 en un mismo año. Algo que los ingleses finalmente consiguieron y celebraron en una gira de homenaje allá por 2013. En la parte final, otro clásico como My favourite dress desató la locura entre los asistentes, la mayoría de procedencia británica, hecho que les permitía intercambiar opiniones con Gedges entre canción y canción sin ningún problema. “¿Acaso tengo cara de gramola?” respondió entre risas ante las persistentes peticiones de canciones.
“¿Hay alguien que haya venido a vernos por primera vez?”, preguntó el cantante mientras se secaba las numerosas gotas de sudor que le resbalaban por la frente. Una temeridad teniendo en cuenta que la media de edad de los asistentes superaba con creces los 45 años. Tras algunos segundos de titubeo, una joven respondió en la platea. “Bienvenida a la familia”, contestó dibujando una sonrisa de complicidad y despertando el aplauso del público. La velada se cerró con las celebradas Kennedy y Granadaland, dos descargas de adrenalina final para poner punto y final a una noche que no necesitó ni de bises para dejar a los presentes con caras de satisfechos y agujetas aseguradas.







Autores de este artículo

Pere Millan Roca

Víctor Parreño
Me levanto, bebo café, trabajo haciendo fotos (en eventos corporativos, de producto... depende del día), me echo una siesta, trabajo haciendo fotos (en conciertos, en festivales... depende de la noche), duermo. Repeat. Me gustan los loops.