Después de años tocando versiones, recordando temas que se han hecho anacrónicos, Jara Aiala e Isaïes Albert forman Aiala para seguir homenajeando la música negra, esta vez con un mensaje y un sonido propio. En Nothing less than art hay arte, pero también hay feminismo, crítica social y muchas ganas de hacer música.
El proyecto es soul, jazz, reggae, sonidos de otras décadas, nuevas tendencias y colaboraciones de lujo. Incluye a la pianista y compositora Clara Peya, las cantantes Celia del Barco y Matah, el guitarrista Rubio, y la trompetista Zoe Srebnick en sus colaboraciones. Lo han producido Jara, Isaïes y Chalart58 en la Panchita Records y Stereodosis Barcelona, y lo publicó Kasba Music el pasado 13 de septiembre.
Nos reunimos en Sants, cerca de uno de los estudios donde se grabó este proyecto, a pocas horas de su publicación. Después nos contaron que ese mismo día, hacía 15 años, salía Made in Barna, el primer disco de la Kinky Beat, un grupo que marcó a Jara por su discurso y por su cantante, Matah.
“Oye, que el tiempo va rápido pero sólo tú puedes empezar por un nuevo principio. Aunque estés en problemas, vas aprendiendo, pintando con tinta rosa lo que te apetece porque sino todo es gris y quieres sentirte iluminada. Mejor apostarlo todo, no perder la esencia, poner más o menos buena cara e ir a la fiesta aquella del templo rojo.”
¿Puede ser lo que nos quieran decir con el disco? Yo sólo os he traducido los nombres, pero si queréis saber más sobre ellos, podéis ir a verlos en directo el 20 de septiembre en el Mercat de Música Viva de Vic, o el 25 de octubre, en la sala La Nau celebrando el nuevo Cruïlla de Tardor. También podéis seguir leyendo, eso ya como queráis, claro.
Creo que apartamos los sentimientos como si fuera algo ajeno a nosotros, cuando en realidad es lo que nos hace estar vivos, y al final perdemos conciencia de ellos.
Hoy mismo ha salido publicado Nothing less than art. ¿Qué tal? ¿Cómo os sentís con el estreno? ¿Qué es lo que os ha empujado a hacer este disco?
Jara Aiala: Estamos muy contentos y felices de que salga a la luz todo el esfuerzo que hemos hecho durante el último año. Tenía un montón de letras que había ido escribiendo desde muy pequeña y necesitaba sacar. Después de estar dos años y medio haciendo versiones de clásicos del jazz, blues, soul y todo lo que se nos ponía por delante, he intentado meter en este disco lo que más me gusta.
Isaïes Albert: Sí, hoy por fin relajas un poco la mente, piensas que ya está todo fuera. Al final hemos encontrado el punto en común que es la black music, que ya hemos tocado juntos y de ahí a empezar a componer ha salido todo bastante espontáneo.
Es un disco ecléctico, pero ¿hay un mensaje principal?
J: Intento hablar de conciencia y de sentimientos en general. Creo que apartamos los sentimientos como si fuera algo ajeno a nosotros, cuando en realidad es lo que nos hace estar vivos, y al final perdemos conciencia de ellos. No los dejamos salir, no aceptamos sentir rabia, no aceptamos estar tristes… a veces ni siquiera aceptamos estar felices. Intento hablar en las letras de eso, de la percepción que tenemos de nosotros mismos y de cómo nos afectan los sentimientos.
I: También hay un componente feminista en algunos temas. Jara ha escrito varias letras refiriéndose a diferentes situaciones en las que las mujeres son protagonistas de una manera o de otra.

¿Alguna canción que queráis destacar?
J: Quiero sentime iluminada. Al planear el disco quería versionar un tema de Matah (Miriam) de la Kinky Beat para celebrar los quince años de ese primer disco (el primero de Kasba Music a su vez). No sólo me dejó cantarlo sino que colaboró en Make a good face, que es un tema que también me encanta, y que también va dedicado a la mujer. Escribí la letra en un momento en que necesitaba protestar. Era una mezcla de las dos cosas. La letra dice “Girls, rise up your voice, don’t close the doors, you have the choice…” Es como decir “no te cierres las puertas a ti misma! Alza la voz, tienes la oportunidad de elegir”.
¿Qué tipo de concierto tenéis preparado para presentar vuestro trabajo?
J: Para Vic i Cruïlla vamos con banda entera, llevamos al DJ y al batería, Isaïes a la guitarra y Celia (mi corista y vocal coach), y dos bailarinas. Vamos a intentar dar el show y pasárnoslo en grande que es lo más importante, queremos disfrutar del disco que tanto nos ha costado preparar, ahora también encima del escenario.
¿Cómo es vuestro proceso creativo? ¿Qué os inspira?
J: A veces me inspira un objeto, me inspira Isaïes, mi perra, un sentimiento, me inspiran mucho los olores… todo en general. Y de aquí saco letras. Con ellas voy al estudio y empiezo a hacer temas. Después llamo a Isaïes y él me ayuda con los ritmos, las melodías, etc. Cada tema se produce de una manera distinta, porque cada tema te pide lo que necesita.
I: A mi me inspira la evasión, sobretodo. Encerrarme y desconectar en el estudio o en casa, sólo o en compañía de poca gente y de confianza con la que puedas entenderte. Creo que de ahí es de dónde han salido las mejores canciones que he compuesto.
Os conocisteis en la escuela Jam Session y os habéis formado en academia durante años. ¿Qué parte tenéis de autodidacta y qué parte de escuela a la hora de componer?
J: Creo que cuando compongo es todo autodidacta. He ido a una escuela de música, y sigo estudiando, pero componer es algo muy natural, muy visceral. Es sacar algo que llevas dentro. No es que nadie te pueda enseñar a componer, pero creo que he aprendido más de lo que he escuchado y lo que he hecho.
I: Para mí el trabajo de un músico, la disciplina de cada manera de componer o de trabajar, creo que se aprende de manera autodidacta. Otra cosa son los diferentes recursos que el profesorado te pueda dar para facilitarte el trabajo, pero la forma de trabajar de cada uno se aprende haciendo camino, siendo autodidacta.
Por cómo está montada la industria, muchas veces no te da tiempo a asimiliar las canciones que salen.

Una pregunta difícil: ¿versiones o composición propia?
J: Es complicado. Cuando empezamos a componer y grabar para el disco no quise dejar de lado las versiones porque me aportan otras cosas. Con las versiones puedes tocar temas que forman parte de tu vida, de tu banda sonora y de la de mucha otra gente. Eso es lo que me gusta de hacer versiones.
¿Cuando estáis en el escenario o en el estudio, qué es lo que os llena?
I: Que todo haya quedado bien, que haya sonado bien y que la conexión con el público sea agradecida. Suele serlo, reconforta que el público te facilite las cosas.
J: En el estudio estás encerrado, como si estuvieras en una cueva, ajeno al mundo. En el escenario es muy diferente porque ahí sí que liberas toda la otra parte: liberas tu cuerpo, de alguna forma, te entregas al público y el público se entrega a nosotros. Lo disfrutamos un montón.
¿Qué opináis del panorama musical actual?
J: Igual que nuestros padres escuchaban rock and roll y a nuestros abuelos les parecía ruido, ahora nosotros escuchamos hip hop, EDM o reguetón y a nuestros padres les parece ruido (puede ser o puede que no), pero me gusta que ahora se reconozca como una música más y ya está.
I: A mi lo que no me gusta es que vaya tan rápido. Considero que, por cómo está montada la industria, muchas veces no te da tiempo a asimiliar las canciones que salen. En internet todo va muy deprisa y a la hora de percibir adecuadamente la música creo que va un poco en contra. Es el mayor hándicap que veo.
Autores de este artículo

Nerea Marfil Cuesta

Víctor Parreño
Me levanto, bebo café, trabajo haciendo fotos (en eventos corporativos, de producto... depende del día), me echo una siesta, trabajo haciendo fotos (en conciertos, en festivales... depende de la noche), duermo. Repeat. Me gustan los loops.