El concierto se programó por clamor popular, a pesar de ello, horas antes de la actuación de Curtis Harding todavía quedaban entradas por vender. Un aluvión final provocó el ‘sold out’ y la reacción de los organizadores fue imposible. Nuevamente La [2] de Apolo se convirtió en una olla de garbanzos sudorosos causando una incomodidad manifiesta. Posiblemente la sala principal del recinto no habría presentado un pleno, pero la pegajosidad se hubiera evitado. Contamos hechos, no criticamos. Sabemos, por experiencia, que existen factores (inescrutables) que condicionan la asistencia y, hasta ahora, no se conocen videntes capaces de predecirlos; más de un promotor vendería su alma si existieran de verdad.
Con sólo dos álbumes en el mercado, el de Saginaw, Michigan (USA), se ha convertido en la enésima esperanza para sustituir a los grandes del soul, un estilo resistente a cualquier plaga mercantilista carente de alma. Harding no ha descubierto la penicilina, pero juega todas las cartas del género (y adyacentes) sabiamente, ajustándolas a su sentir modal, el farol convertido en jugada sincera.
A su forma de entender la ‘black music’, la apoda ‘slap‘n’soul‘, una caja donde caben Mahalia Jackson, Bob Dylan, Prince, MC Lyte, Ronnie Dyson, algo del look de Bootsy Collins (gafas de sol imposibles) o Curtis Mayfield. Del fundador de The Impressions ha heredado su falsetto, el cual ejecuta con precisión en temas como Wednesday morning atonement o en la excelente Ghost on you. En ella el influjo del fallecido ‘Príncipe de Minneapolis’ aparece con descaro. Esa discutible licencia, a favor de la copia o conversión, chirría aún más en Heaven’s on the other side, donde las notas de Move on up asoman desvergonzadamente, al igual que el característico riff de guitarra de Nile Rodgers. En estos parajes debería ser más cauto. El homenaje huele a plagio.
En su cuidado último trabajo, Face to face (Anti/Epitaph, 2017), Curtis Harding utiliza, sin escrúpulos, sintetizadores para producir efectos psicodélicos y unos suntuosos arreglos de cuerda que embellecen el resultado final. En directo la austeridad domina, aunque aporta una crudeza nada desdeñable.
Harding alternó casi al cincuenta por ciento el citado Face to face con Soul Power (Burger Records, 2014), álbum de debut. Abrió la tanda The drive combinándose a las mil maravillas con Go as you are, dos piezas a las que separan tres años pero concordantes con la psicodelia antes mencionada. Un inicio atípico, enderezado rápidamente (al servicio del baile) por la más clásica Nex time, mezcla que descolocó a más de uno; sin embargo, creemos que en ella radicó el éxito de la propuesta, comodidad y riesgo están enemistados de por vida.
Si exceptuamos las potenciales Need my baby y Need your love, no parece que, por el momento, el objetivo del remarcable, aunque poco empático, artista sea empeñarse en conseguir hits. Su discurso apunta hacia lo conceptual, rasgo nada negativo aunque pueda debilitar el aspecto festivo de las actuaciones. Nuestras caderas pudieron moverse en Till the end y poco más, el espacio lo impedía, las ideas del artista también eran otras. Sus dotes cantoras quedaron bien demostradas en el medio tiempo Face to fear. Quizá la personalidad vocal debe todavía definirse en pos de la originalidad, pero tempo, cadencia y calidad le sobran, llegará pronto.
Al finalizar, se observaban algunas caras de despiste, como comentábamos las prestaciones en vivo distan mucho de esas que sus fans están acostumbrados a escuchar. Tampoco la desazón era el estado anímico imperante, el contraste de pareceres dominaba en la sala, detalle muy relevante pues el debate siempre enriquece si éste llega a través de propuestas audaces. Podemos fruncir el ceño al escuchar On and on, híbrido facturado con soul, hard rock y las notas de un saxo enloquecido, nunca menospreciarlo. En mi modesta opinión ésa fue la mejor baza utilizada por Curtis Harding, un intrépido creador del que hablaremos largo y tendido (esperemos que menos apretados) en los próximos lustros. Mezcolanza con criterio.








Autores de este artículo

Barracuda

Víctor Parreño
Me levanto, bebo café, trabajo haciendo fotos (en eventos corporativos, de producto... depende del día), me echo una siesta, trabajo haciendo fotos (en conciertos, en festivales... depende de la noche), duermo. Repeat. Me gustan los loops.