Femení i singular. Un nombre acertado para este miniciclo del Curtcircuit, pues la noche del viernes 14 de octubre fue muy femenina, y muy singular. Seis actuaciones tuvieron lugar en la Sala Bikini de Barcelona: Nuu, Kelly Kapøwsky, Maria Rodés, Flamingo Tours, The Sey Sisters y Bad Gyal. Con estilos muy diferentes entre sí, algunas más o menos reconocidas, pero todas muy singulares. Este concierto múltiple va ser la oportunidad para conocer mejor cómo suena la escena local. Porque a veces buscamos fuera lo que se está haciendo aquí, y nada tiene que envidiar a nadie.
Hablando de eso y de todo un poco, la primera canción que se escuchó fue Home, del dúo Nuu. Yo no soy barcelonina de nacimiento, pero una vez una amiga me regaló por mi cumpleaños una placa de decoración muy bonita que decía ‘home is where the heart is’. Pues eso. Se me quedó olvidada en un piso al que le podría decir de todo menos hogar. A veces estas incongruencias pasan. Al buscar esas palabras en Google, resulta que es también una canción de Ramon Mirabet, un chico que por mucho que cante en inglés y se crea de Míchigan (como Madonna, comparten discográfica), es de Sant Feliu de Llobregat. Me parece todo muy loco ya, así que sigo con el tema que nos ocupa. No Place fue la última canción que tocó Nuu. Cada grupo hacía tres, así que iba todo muy acelerado. Aún así bastó para comprender que esta banda formada por Aida Oset y Guillem Llotje dará que hablar. En la interpretación de No Place, su último single, Guillem tocó la guitarra con un destornillador. Pero producen música electrónica muy tranquila. Todo lo que he dicho hasta ahora, por muy marciano que pueda sonar, es absolutamente cierto.
Rápidamente entró otro grupo. Haciendo una prueba rápida con el teclado se dicen una a otra, “suena majo, no sé”. La gente natural es la que mueve el mundo, es la que te llega, es aquella a la que retienes en la mente. Y la banda de indie pop, Kelly Kapøwsky, me pareció muy natural. Que por cierto, otro nombre acertado: Kelly Kapowsky (Salvados por la campana), ídolo. Acaban de lanzar, como aquel que dice, su primer EP. Del álbum y del directo creo que escogería Take on me back. Pero cada uno es libre de elegir. Sí o qué. Después vino Maria Rodés. Hay conciertos para descubrir nuevas melodías, otros para recrearte en tus canciones favoritas de tu grupo de cabecera y hay conciertos también para disfrutarlos sin más. Aunque no conozcas a nadie, qué más da. Si la dicha es buena… El Femení i Singular tuvo un poco de las tres vertientes, como tres canciones que tocaba cada grupo, pero sobre todo tuvo de la última manera de vivir un concierto. Éramos pocos, pero eso también lo hizo más romántico. Maria Rodés comenzó con una versión de Animic, porque la primera vez que tocó en esta sala fue haciéndole los coros. Su explicación fue más bella de lo que son mis palabras, sentí un círculo cerrándose mientras explicaba la anécdota. Luego versionó Con las manos vacías, de Lola Flores. Esta cantautora catalana, que ya cuenta con un historial de cuatro discos y un libro ilustrado, demostró que la copla también puede sonar como algo alternativo y guay.
Le siguieron Flamingo Tours. El tercer acierto nominal. El tour nos llevó desde el rockabilly hasta el garage, pasando por el soul. Todo muy salvaje. Miriam Swanson es conocida por haber sido la voz de Mambo Jambo en la Sala Apolo, y ahora la banda que lidera ha presentado su primer LP: Right On Time. Luego, el buen rollo fue el protagonista del quinto concierto, el de Edna Sey, Yolanda Sey y Kathy Sey: The Sey Sisters. Hablaban en catalán y dijeron: Dones! La força que tenim juntes és brutal! Y es verdad. Su música habla de la lucha, en concreto es un pequeño homenaje a la lucha del pueblo afroamericano por sus derechos civiles. Eso, gospel y muchísima energía que se contagia irremediablemente son The Sey Sisters. También son unas divas sobre el escenario, en el muy buen sentido del concepto.
Y nos perdimos el concierto sorpresa, que fue el sexto y último. Actuó Bad Gyal. Una pena, porque había escuchado de ella en VICE y en PlayGround y me crea mucha curiosidad. Pero bueno, son cosas que pasan en la vida. Los osos polares no lloran, así que yo tampoco lo haré.












Autores de este artículo

Paula Pérez Fraga

Víctor Parreño
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