Como el británico Premio Mercury, creado en 1992 y cuyo principal criterio de selección es la calidad y repercusión artísticas; y, a diferencia de los Brit, en los que también se tiene en cuenta el éxito de ventas; el Premio Ruido, establecido en 2015, es un premio anual con una única categoría: mejor álbum musical producido en España – se considera nacional en la que al menos la mitad de los componentes de la formación tengan nacionalidad y/o residencia permanente en nuestro país -.
Entregado por los Periodistas Asociados de Música (PAM), son sus miembros quienes deciden quién se lleva el galardón a casa. Los ganadores de las tres primeras ediciones han sido Niño de Elche por el álbum Voces del extremo en 2015, Triángulo de Amor Bizarro por el álbum Salve discordia en 2016, y Rosalía & Refree por el álbum Los Ángeles el año pasado. Este 2018 está muy reñido, ya que estos son los doce finalistas:
Si Rosalía reinventó el flamenco con Los Ángeles sin necesidad de fusionarlo con otros estilos como la electrónica o el pop, es precisamente esto lo que hace grande a El mal querer. La fusión con la música urbana, el trap y la electrónica hacen de este disco uno de los más innovadores y sorprendentes del año. También repitiendo nominación está El Niño de Elche, radical y vanguardista ‘enfant terrible’ del nuevo flamenco.
En otra línea, esta vez desde el pop electrónico, el de Putochinomaricón es un álbum inteligente e iconoclasta. Pocos artistas han podido condensar tanta crítica ácida y sarcasmo en los menos de 20 minutos que dura el disco. Sus letras no serán perfectas, pero Putochinomaricón es una de las cosas más relevantes que le ha pasado al pop nacional en los últimos años.
Los doce temas de chispas melódicas sintetizadas, teclados y guitarras de Memoria les ha valido la nominación a La Habitación Roja, junto a otro peso pesado de la música nacional como Christina Rosenvinge, con un trabajo que reflexiona sobre la soledad y donde se reconcilia con la figura de su padre, Un hombre rubio.
Otras bandas que mantienen el nivel alto respecto a sus anteriores trabajos son Belako, que disco tras disco suma dominio técnico y de producción, así como ganas de experimentar. Los que en su día supusieron la esperanza del post punk y new wave, proponen en su último disco Render me numb, trivial violence melodías más oscuras, lentas y elegantes que en discos anteriores. O Toundra, que también mantiene el listón alto con Vortex. La banda de rock instrumental se ha marcado un disco casi perfecto con obras casi maestras como Mojave o Touareg.
Por el contrario, el debut de La Plata, dos jóvenes valencianos que abrazan el pop-rock en su disco Desorden también se han colado entre los nominados. Así como el segundo álbum de Morgan, forjado en las carreteras durante la gira de su primer álbum, en el que encontramos desde rock americano, soul o funk.
Zahara nos sorprendió este año con su álbum más orgánico, donde experimenta con nuevos sonidos; igual que Loto, de Rufus L.Firefly, el más psicodélico y efervescente. Por último, el disco que ilustra la portada es Violética, de Nacho Vegas, el más político y ecléctico (en 90 minutos le da tiempo a darse un paseo entre la cumbia, el post punk y todo lo que haya entremedio).
El miércoles 30 de enero el desenlace de este reñidísimo encuentro.
Autores de este artículo
