Que el Sónar no es un festival cualquiera ya lo sabíamos. Poco importa si te conoces al 90% de nombres del cartel o a absolutamente ninguno, que el disfrute está garantizado. Sus 31 años de historia consolidan a Barcelona como capital mundial de la música electrónica y la cultura digital. La edición de 2024 la cierran con un récord de asistencia, reuniendo a más de 154.000 asistentes, con un 70% de público nacional y un 30% de público internacional.
Con más de 250 propuestas, es inevitable sentir un constante FOMO y desear ser omnipresente para no perderse ninguna de ellas. Pero lejos de agobiarnos, todo lo que pudimos ver, lo disfrutamos como nunca.
Sónar de Día: Rompiendo moldes
Mi primera parada fue el concierto de Judeline en el SonarPark, que nos abrió las puertas del cielo y nos dio la gran bienvenida con una actuación que constató su evolución como artista. Vestida de blanco y con unos cuernos de diabla que hacían el contraste entre el cielo y el infierno, la artista gaditana nos encandiló con su susurrada y dulce voz y una puesta en escena sencilla pero poderosa que estaba preparando para su próximo disco. Trajo las cobijadas, un traje tradicional de Vejer de la Frontera, su pueblo. En una entrevista reciente que le hicieron desde el festival, mencionaba que esta había sido la vez que más euforia había sentido y la que más cerca se había visto de ser la artista que ella siempre había querido ser.
El Sónar ha sido testigo de la evolución de otros artistas emergentes que apuntan bien alto, como es el caso de ABHIR. A pesar de que no tuvo tanta multitud como Judeline, el nivel estaba por las nubes. El artista, natural de Gran Canaria y de ascendencia india, posee una potente visión artística y un rap arrasador. Acompañado de Anoushka DasGupta, una bailarina de kathak, la danza clásica de la India que literalmente significa “historia a través del baile”. A través de movimientos corporales, complejos desplazamientos de pies y gesticulaciones, la bailarina ayudaba a dar un significado profundo a cada canción interpretada. El resultado fue una fuerte conexión con lo que nos quería transmitir ABHIR, con temas como que desprenden elegancia y autenticidad y que incluso desataron un gran pogo final.
Otro momento para celebrar fue la actuación de Sevdaliza que se sintió como una liberación de la artista. La cantante, compositora y productora iraní es una visionaria en todos los sentidos de la palabra, y su retorno en el Sónar fue rompedor y toda una explosión de géneros. No faltaron hits como Human o la segunda parte de Ride Or Die con Tokischa y Villano Antillano, además de un nuevo tema junto a Pablo Vittar, Alibi.
La música africana fue otro highlight en las tres jornadas, empezando por el incansable Kabeaushé, cuyo set salvaje, divertido y lleno de energía fue la mejor forma de empezar un viernes de Sónar. Disfrutamos con el afrohouse de la kenyana Coco Em y de la reina y fundadora del afrorave, Toya Delazy, que nos conquistó con su presencia escénica y conexión con el público desde el minuto uno.
Lo de horsegiirL y TOMMY CASH el sábado es difícil de explicar con palabras, siendo las dos propuestas más descaradas y extravagantes de la jornada. La primera, una DJ alemana bastante peculiar y enigmática que se subió al SonarVillage vestida de blanco y enmascarada con una careta de caballo (visuales incluidos) dispuesta a hacernos galopar durante más de una hora con su happy hardcore y un celebradísimo remix de Just Dance de Lady Gaga. Y qué decir de TOMMY CASH, con su hip-hop digital mezclado con hyperpop y el techno más divertido. El icono anticultural desplegó todo su arsenal de hits bailables vestido con una falda escocesa, deportivas de plataforma, una camiseta de Metallica, bigote y dos coletas. Fue imposible ver a alguien quedarse quieto.
Por supuesto no nos olvidamos de figuras míticas del techno y la electrónica que quemaron los escenarios del Sónar de Día, como o el queridísimo Laurent Garnier, que recibió una cálida bienvenida por parte del público del festival nada más pisar el escenario principal y puso a bailar a todo el mundo durante 3 horas sin parar a base de beats frenéticos y contundentes.
Sónar de Noche: Pasado, presente y futuro
El Sónar de Noche ya es otro rollo diferente. Situado en la Fira Gran Via de Hospitalet, a apenas 30 minutos de distancia de la Fira Montjuïc, es como entrar en otra dimensión. El pistoletazo de salida lo dieron los franceses Air interpretando al completo el mitiquísimo Moon Safari, celebrando su 25 aniversario. Mágico, nostálgico y relajado.
Jessie Ware fue la gran madre del festival, dando probablemente el show más divertido y con mejores vibras de esta edición, animándonos a desmelenarnos y sentirnos completamente libres con su música disco ochentera y funk. El llamado Club Pearl recogió auténticos temazos como Pearl, That! Feels! Good! o Beautiful People: “Beautiful people are everywhere, everywhere “. La despedida con Free Yourself trajo al escenario a un montón de bailarines que plasmaron la diversidad y transmitieron una energía totalmente infecciosa. Sin dejar de sonreír ni un minuto y deslumbrando con su vestido de brillos, Jessie dio una clase magistral de cómo ganarse a un público y cómo convertir un concierto en una auténtica fiesta.
Otro peso pesado de la noche del viernes fue Kaytranada, el productor, rapero, cantante y DJ canadiense que acaba de publicar TIMELESS, que, como su propio nombre indica, se trata de un disco que para mí ya se ha convertido en un clásico, mostrando la versión más madura y sofisticada de Kaytranada. El set no se dejó ni un solo hit, desde YOU’RE THE ONE, pasando por 10% con Kali Uchis hasta Intimidated con H.E.R. También destacaron los nuevos temas como la mágica Witchy con Childish Gambino o Drip Sweat con Channel Tres, aunque con varios asistentes coincidimos con que el fuerte sonido de los bajos nos hizo no poder disfrutar del todo la experiencia. Un aspecto que se repetiría en el mismo SonarPub al día siguiente con Vince Staples, el rapero californiano que también acaba de publicar un discazo llamado Dark Times y que presentó la noche del sábado. Un show perfecto que contrastaba con el ritmo frenético de esa noche, pero que pudimos disfrutar tranquilamente. También fue una pena el solape con salute, uno de los artistas que más está dando de qué hablar en la escena musical electrónica, cuyo set no se quiso perder ni la mismísima Jessie Ware.
Paul Kalkbrenner y Charlotte de Witte, dos grandes nombres del techno, se encargaron de despedir la fiesta por todo lo alto. El primero, abrió la noche final con una sesión de hora y media que transportó a los jóvenes y no tan jóvenes a lo que fue la escena berlinesa del techno de los 90. La DJ y productora belga Charlotte de Witte cerró con su nuevo espectáculo conceptual, Overdrive, donde el techno más duro es el protagonista y dejando en trance al público con un ritual lleno de beats punzantes y contundentes combinado con flashes de luces láser de colores.
Y, mientras nos vamos de camino a casa a asimilar todo lo vivido y anticipar las agujetas que tendremos durante los próximos días, el Sónar nos anuncia que el año que viene volverá del 12 al 14 de junio y contará, además, con un concierto inaugural el mismo jueves 12 de junio en el Palau de la Música Catalana, en el que se interpretarán obras de Steve Reich y Raquel García-Tomás.
Autores de este artículo

Aïna López García

Víctor Parreño
Me levanto, bebo café, trabajo haciendo fotos (en eventos corporativos, de producto... depende del día), me echo una siesta, trabajo haciendo fotos (en conciertos, en festivales... depende de la noche), duermo. Repeat. Me gustan los loops.