Ser el teclista de Tom Petty & The Heartbreakers, durante cuatro décadas, podía haberle supuesto un enorme lastre; los líderes acostumbran a ensombrecer hasta al más pintado. En cambio, para Benmont Tench, sentarse al lado del talentoso compositor californiano sólo le ha proporcionado alegrías, convirtiéndole en mucho más que un músico secundario. Él fue el pilar donde se asentó aquel exclusivo sonido de los indomables “rompecorazones”, mejor aval imposible.
Artistas del calado de Cash, Costello, Dylan, The Rolling Stones, Stevie Nicks o Aretha Franklin (el listado es infinito) han requerido de sus pulsaciones, adaptables a multitud de estilos. Este hecho le ha impedido construir una carrera, en solitario, que hubiera reforzado su estatus de estrella. Con todo, el prestigio ganado le eleva a las alturas y You should be so lucky (Blue Note, 2014) es prácticamente pieza de culto.
Blues & Ritmes tenía una espina clavada desde la frustrada edición de 2020. El músico, consciente de ese indisimulado apetito, quiso satisfacer el anhelo volando desde Los Ángeles a Badalona para, de una vez por todas, regalar a la organización y a sus ilusionados seguidores una noche personal e irrepetible.
En un set, construido exclusivamente para la ocasión, no iban a faltar temas de su álbum de 2014, recuerdos de los Heartbreakers, algún avance de su próximo lanzamiento titulado The melancholy season y deseables sorpresas. Un catedrático del piano nos esperaba.
El anhelado Benmont Tench
Desde hacía días, el legendario pianista estaba anunciando (a través de su cuenta de Instagram) que algo grande iba a ocurrir. Quería que su noche (no tocaba, en directo, desde el principio de la pandemia) fuera única y la preparó a conciencia. Los presentes captaron el aviso y le recibieron con una resonante ovación.
Un grito irrumpió desde la platea: ¡rock and roll! La respuesta del protagonista consistió en un par de novedosas baladas (Under the starlight y Not enough) más el cover, muy personal, de Love will tear us apart (Joy Division); primeras demostraciones de su formidable expresividad en la digitación. Estaba claro que Tench, ataviado con su sempiterno sombrero de ala ancha, iba con varias marchas menos que el agitado espectador. El rockero tampoco se fue con los bolsillos vacíos: una fornida interpretación de Welcome to hell a lo Jerry Lee Lewis (ralentizado) y el Bye bye Johnny de Chuck Berry, le debieron dejar satisfecho.
Benmont (empático y agradecido por la buena recepción de las recientes composiciones) no es un cantante de óptimas condiciones vocales, en el estricto sentido de la expresión. Sin embargo, la afinación fluye elegantemente, ofreciendo un ideal apoyo a su verdadera poesía: las notas del piano de cola.
Apoyado por un gusto exquisito y con la dulzura de impagable asistente, fue tejiendo atmósferas cálidas, midiendo el “tempo” a la perfección, hasta crear el ambiente introspectivo que había elucubrado su sensible imaginación. Estrategias de viejo zorro.
Aunque el piano fuera el instrumento principal, también utilizó un pequeño teclado electrónico de soporte sonoro (Back) y una guitarra acústica (prestada) para convertirse, por momentos, en bardo country. Con ella interpretó Like Crystal y You should be so lucky. Pero su principal baza constituyó en bordar los medios tiempos. En esa tesitura destacaron Woobles, Corrina, Corrina (estilo Dylan), la flamante The melancholy season o Veronica said. Mención especial para Straight into darkness, I can’t believe (1956) y, como no, una American girl suavizada y conmovedora. Canción que resumió, en tres minutos, el tono emocional del concierto.
Un festival diferente
A diferencia de otro tipo de eventos, la mayoría del público que acude a Badalona sabe perfectamente lo que va a ver y escuchar. El equipo organizativo tiene claro hacia dónde se dirigen sus objetivos; circunstancia repetida edición tras edición. Este y otros factores diferenciales (calidad, criterio o exigencia), hacen del Blues & Ritmes un festival incomparable. Tan clarividente que hasta, en ocasiones, obra milagros.
Antes de despedirse con el Rock ‘n’ Roll de Lou Reed, Benmont Tench invitó a subir al escenario a Steve Nieve (The Attractions) quien se desplazó desde Paris para la ocasión. Juntos interpretaron (What’s so funny ‘bout) Peace, love and understanding (Elvis Costello) y el Blowin’ in the wind de Dylan. Magia potagia.
Tom Petty & The Heartbreakers (ni el propio Benmont sabe el motivo) nunca llegaron a actuar en España. La presencia del eminente pianista en el Zorrilla, remedió, levemente, ese enorme e incomprensible agravio.
Al finalizar el histórico recital, se rumoreaba, por los pasillos, que una tenue voz (parecida a la de Petty) prorrumpió desde el techo del teatro tarareando aquello de: “Take it easy baby, make it last all night. She was an American girl”. En la vieja Baetulo nada es quimérico.





Autores de este artículo

Barracuda

Marina Tomàs
Tiene mucho de aventura la fotografía. Supongo que por eso me gusta. Y, aunque parezca un poco contradictorio, me proporciona un lugar en el mundo, un techo, un refugio. Y eso, para alguien de naturaleza más bien soñadora como yo, no está nada mal.