Los buenos seguidores del jazz, conocen, de sobras, el impacto de este género musical en Catalunya y la pequeña tradición de traducir el standard al catalán iniciada por Núria Feliu en 1965. Para los que no lo son tanto, les invitamos a frecuentarla. Encontrarán fenómenos como el del mayúsculo Guillem d’Efak y por supuesto Maria del Mar Bonet. Bonet, quien hizo suyo el Jim de Billie Holiday (toda una proeza) siguió pisando fuerte en este terreno, grabando, junto al pianista Manel Camp, el soberbio Blaus de l’ànima (Picap, 2011). No es de extrañar pues, que la mallorquina insista, de vez en cuando, en un género que no le es nada chocante.
El Palau de la Música Catalana fue testigo de un proyecto unificador de estilos, liderado por la simpar cantautora balear (en su primera aparición en el festival), escudada por la Big Band Begues, orquesta compuesta por dieciocho músicos y dirigida por Toni Cuenca. La expectación era máxima, el resultado una leve incógnita.
Clásicos y jazz
La obertura orquestal integrada por Mercè / La dansa de la primavera / Des de Mallorca a l’Alguer y Les illes, dio paso a la estrella de la noche vestida elegantemente de negro. Abordó, algo dubitativa, Epigrama, majestuosa composición de Toti Soler con letra de Joan Salvat-Papasseit. No obstante, al atacar Tant com te cerc (Guillen d’Efak) las vacilaciones desaparecieron por completo. Els boscos del pensament (con la colaboración de la saxofonista Melissa Aldana) y sobre todo Abraça’m (el Embraceable you de los hermanos Gershwin) mucho más cercanas al ritmo impuesto por los arreglos de Cuenca, pusieron todo en su punto para concluir, apropiadamente, el primer tercio con Sempre hi ha vent, magistral dúo de voz y contrabajo. En ella apareció la gran Maria del Mar de siempre: dominadora, flexible, con ese aire “charmant” que embelesa al más desabrido de los seres. Majestuosa. La mejor manera de encarar la segunda parte del tríptico.
Suite San Pedro
En su segundo concierto junto a la Big Band (el primero fue en Begues), nos sorprendió con un cautivador regalo añadido. Investigadora sensible, como pocas, recuperó piezas pretéritas de uno de los ilustres músicos desdeñados de este país: su paisano Bonet De San Pedro. Los orígenes sonoros del virtuoso guitarrista junto a Los 7 de Palma, en cuyas filas figuraba la cantante Josita Tenor (situémonos en las décadas de los cuarenta y cincuenta), esconden alguno de los más valiosos y bellos tesoros de nuestro cancionero. Maria del Mar y la orquesta quisieron rendirle tributo, interpretando algunas de sus célebres tonadas: Bajo el cielo de Palma, Carita de ángel y Rascayú, estas con la Big Band en solitario y cuatro recónditas piezas al unísono. A destacar Maite, Margalida (La Margarita) y el frenético foxtrot Yo siento algo aquí, repetido en el bis final y que tradujo como Em fa mal aquí. Un homenaje merecido y de enorme valor cultural y sentimental. Bonet de San Pedro vive.
Clásicos y jazz (II)
El definitivo tercio lo inició con el standard Lover man (James Edward Davis) a la que siguió La música, prodigiosa composición del napolitano Enzo Gragnaniello, que nuestra protagonista desentrañó magistralmente. Nadie es capaz de acaparar tanta dulzura y vibración. Fue la sublimación del arte canoro, el que vive de la cadencia, la fascinación, del amor hacia ese vocablo, a menudo irreal, llamado música. ¿Lo mejor de la noche? Sí pero todavía seguiríamos tocando cielo.
Quedaba volver a deleitarnos con Jim (adaptación de Quico Pi de la Serra), una impetuosa Es fa llarg esperar (Pau Riba), otra de Guillem d’Efak, Blues en sol y la sempiterna La balanguera, muy bien remozada por el arreglista y hombre orquesta Toni Cuenca, admirable entertainer.
Maria del Mar Bonet se adaptó, perfectamente, a un formato no habitual para ella, gracias a las excelencias de una banda óptima, tanto en conjunto como en los solos (sensacionales en las pulsaciones a lo latin-swing). Mostró su contrastada versatilidad, unas condiciones vocales pasmosas y dejó patente que la fecha de nacimiento, mostrada carnet de identidad, es falsa: al 74 deberían cambiarle el sentido de los números.
Meritoria apertura de un 53 Voll-Damm Festival de Jazz de Barcelona al que le queda mucha cuerda. Desde esta página la iremos estirando. Estén atentos.
Estic tant sol quan tu no estàs en mi. Jo estic tant sol quan tu no estàs amb mi, que sé ben de redecert que me podría morir. Tèstim tant que em sembla tornar boig. Lo vermell ho veig blau i lo blau ho veig roig. Tèstim, t’estim, t’estim i no estimes ningú.
Guillem d’Efak






Autores de este artículo

Barracuda

Miguel López Mallach
De la Generación X, también fui a EGB. Me ha tocado vivir la llegada del Walkman, CD, PC de sobremesa, entre otras cosas.
Perfeccionista, pero sobre todo, observador. Intentando buscar la creatividad y las emociones en cada encuadre.