Sabemos que siempre decimos el mismo. Que si este mes vienen discazos, que si escúchate esto porque te encantará… pero es que este mes hay teca de la buena! El exquisito flamenco de Queralt Lahoz o la folctrónica gallega de Baiuca, el R&B de Jorja Smith o el pop de Olivia Rodrigo. Y nombres internacionales de la talla de Van Morrison o Sufjan Stevens; y de casa nuestra Oques Grasses o Gebre… de verdad! No te lo puedes perder!
Y si te quedas con ganas de más, ponte al día con las listas de lo mejor de cada mes.

QUERALT LAHOZ – Pureza (Say It Loud, 2021)
La pureza en su mezcla
Este incendio ya se veía de lejos. Ella misma nos lo dijo, este álbum lleva “el sello del poderío y la reafirmación de mi ser con esa fuerza inmensa que siento que llevo dentro”. Toma ya. Su voz viene con el flamenco ineludiblemente incrustado en su ser porque eso es lo que ella es: tiene la copla tatuada en los párpados y la historia de las mujeres de su familia granadina clavada en el pecho. Es por eso que no pierde una oportunidad para cantarles y para recordar a cada mujer que ha marcado su vida, empezando por Mayte Martín, Mercedes Sosa y Lola Flores. Al haber crecido influenciada por muchos estilos “urbanos” y “modernos”, sus raíces también se amarran fuerte al terreno del hip hop. Es por eso que puede escupir verdades y disparar rimas con autonomía y poderío, pero también cantar melodías capaces de tocar fibras que rememoran pasados de luchas y nostalgias. En cada track convergen esto que ahora llamamos “ritmos urbanos modernos” con flamenco, jazz y, a veces, bolero y son. No hay que comparar, pero entre 1917 y Pureza hay similitudes estilísticas. La primera es la sutil amalgama entre el flamenco y el hip hop: evidente para los que escrutan con lupa, desapercibida para los que ven un todo y no una fusión. En cualquiera de los dos casos, se siente natural y esto es, probablemente, uno de sus triunfos.
Por Mabe Chacín.

BAIUCA – Embruxo (Raso Estudio, 2021)
Esto sucedió ayer; esto sucede hoy; esto sucede todo el tiempo
Trabajar en base a un folclore específico es un asunto delicado: la tradición tiene sus rigideces y sus normas veladas. Cuando Baiuca lanzó Solpor, hace ahora tres años, se nos descubrió un artista capaz de pasear por esas cuerdas tan delgadas: aquella música pertenecía, desde luego, al paisaje musical de una Galicia ancestral, de una idea de Galicia, pero también formaba parte de la Galicia material y de todas las demás cosas que suceden con la música en el panorama contemporáneo. Embruxo es la reafirmación de aquella intuición: la participación de diversos colaboradores, uno distinto en cada canción –para virtuosismo ese lazo con Rodrigo Cuevas en Veleno–, deja claro que el folk de Baiuca está en pleno diálogo con aquello que sucede en la escena musical española contemporánea. Conservar el diámetro del mundo mientras la mayor parte de la instrumentación se fundamenta en sonidos puramente folclóricos tiene un mérito muy propio de la generosidad: en la música de Baiuca no se pierde el respeto a la comunidad, pero tampoco se pretende aislarla. Y en esa danza extraña –y mágica, en buena medida, y también ajena al tiempo– todo el mundo participa. El Embruxo ante el que nos encontramos es el de ser convocados inconscientemente a una plaza posible, una plaza musical arrancada del mundo.
Por Adrián Viéitez.

OLIVIA RODRIGO – SOUR (Geffen, 2021)
La amargura específica de ser joven
Está claro que la de Olivia Rodrigo es una aparición fulminante: tras rescatar el ideal perdido de joven estrella Disney merced a su trabajo en High School Musical: The Musical. The Series, Rodrigo ha seguido –a una velocidad mucho mayor, eso sí; el terreno estaba ya abonado por sus predecesoras– los pasos de otras artistas salidas de esta misma escuela, de la que Miley Cyrus puede ser un ejemplo lo suficientemente representativo. Sour es el primer álbum de estudio de esta joven artista que apenas acaba de cumplir la mayoría de edad pero que ha sabido capturar en una colección breve, concisa e impactante de canciones elementos propios del electropop de Billie Eilish, el musical de Broadway filtrado por la mirada televisiva de Glee o la propia High School Musical y el espíritu tardoadolescente de los primeros trabajos de Taylor Swift. En cualquier caso, donde Taylor apelaba a una nostalgia suave y cierto afán emancipador tímido –que se iría manifestando cada vez con mayor vigor, véase 1989–, Olivia Rodrigo es directa, implacable y difícilmente confundible: sus canciones de desamor adolescente pueden no capturar líricamente a un público adulto, pero es complicado eludir lo genuino que se esconde tras ellas.
Por Adrián Viéitez.

ALFIE TEMPLEMAN – Forever Isn’t Long Enough (Chess Club, 2021)
El sonido de un veranito rejuvenecido
Alfie Templeman, un chico inglés de Bedfordshire, nos da el disco perfecto para acompañar este veranito, que promete ser al menos un poco más ‘revivido’ que el pasado. Templeman, que solo tiene 18 años y lleva tiempo tocando varios instrumentos y grabándose a sí mismo en su dormitorio, nos regala un álbum de producción impecable: Forever Isn’t Long Enough. El disco suena súper suave, con muestras de bajo groovy y sintetizadores de funk. También, de otra forma es lo más osado de todo lo que hemos visto de Templeman –hay una mezcla de estilos, entre ellos funk, indie-pop y R&B– unos son más modernos y otros más antiguos, pero todos contribuyen a un sonido rejuvenecido, perfecto para un verano adolescente. Por ejemplo la canción Film Scene Daydream, con clara influencia de la música pop de los 80 –suena como si apareciera en una película de John Hughs –sin embargo, está claro que esto es un álbum para los Gen Z, porque las letras que acompañan la música que pretende ser feliz y llena de ilusión, detallan una relación que ha salido mal, y la pérdida de la juventud. Pese a esto, es un álbum brillante y audaz de Templeman, uno que es prometedor para su trayectoria en el mundo musical.
Por Scarlett Reiners.

JORJA SMITH – Be Right Back (FAMM, 2021)
Mixtape de transición
Como bien indica el título Be Right Back, Jorja Smith vuelve después del éxito de su debut Lost & Found (FAMM, 2018) y lo hace con una especie de mixtape, a caballo entre el EP y LP, en el que combina canciones con el alma soul y R&B propias, con otras en las que la experimentación hace entrever lo que depara el futuro de la artista de Walsall. Como ya pasó en su ‘opera prima’, la espectacular voz de la británica –que por momentos recuerda a la mismísima Amy Winehouse– copa el protagonismo absoluto por encima de cualquier instrumentación. Destacan la pegajosa Addicted, con una base que flirtea con el ‘drum and bass’, la emotiva Soul y la contundente Bussdown, que cuenta con la colaboración del rapero londinense Shaybo. Un trabajo a medio camino entre el soul y lo urban que marca las líneas maestras de lo que será el sonido de Jorja Smith en el futuro.
Por Pere Millan.

DAMIEN JURADO – The Monsters Who Hated Pennsylvania (Maraqopa Records, 2021)
Más con menos
Cuarto disco en cuatro años para un Damien Jurado que continúa explorando todas las aristas de la americana. The Monsters Who Hated Pennsylvania, es un álbum temático, en el que el cantautor de Seattle narra las experiencias de una serie de personajes desesperados que luchan contra la desazón que producen las terribles circunstancias que les afectan. Para ello, Jurado utiliza un sonido crudo y directo, y que, como siempre, incorpora su inconfundible sello lo-fi. Según el mismo artista, se trata de un viaje introspectivos basado en álbums como el Ram de Paul McCartney o el The Bells de Lou Reed. The Monsters Who Hated Pennsylvania transmite cercanía, con cortes como la evocadora Song for Langston Birch, la descarnada Johnny Caravella o la notable y emotiva Male Customer #1. Un álbum delicado, a la vez que contundente, y que deja al oyente con ganas de más. En definitiva, una auténtica demostración que como hacer más con menos.
Por Pere Millan.

ST. VINCENT – Daddy’s Home (Loma Vista, 2021)
Tras la seducción masiva
Digo esto con cuidado, pero sin demasiados reparos: St. Vincent –o Annie Clarke– es una de las artistas más importantes de la escena pop mundial. El lanzamiento de Masseduction, esa bomba de contornos afiladísimos que fue su sexto álbum de estudio, lo reafirmó: St. Vincent es capaz de hacer prácticamente cualquier cosa con su sonido, lo ajusta a los términos de una tradición canónica y se nos presenta como una Madonna contemporánea; los destroza y revierte espontáneamente para devenir en joven promesa punk; y más fundamentalmente lleva a cabo un esfuerzo por reconciliar espacios enfrentados a lo largo de las últimas décadas en una propuesta musical que comienza por el especial cuidado que pone en la producción de cada una de sus canciones –no en vano, Annie Clarke es también una de las productoras más buscadas del mundo del pop– y se extiende hacia una propuesta lírica que aplica la violencia exacta sobre una concepción política del mundo que ya se derrumba. Daddy’s Home viene a seguir la estela de aquel disco de dimensiones asombrosas, y lo hace con una dignidad profundamente resuelta. A través de la figura de un padre caído en desgracia, St. Vincent repiensa la contemporaneidad desestructurando la noción de familia, da la vuelta a los roles de poder y sostiene la tradición musical heredada de sus progenitores: ahora es ella la que manda, y no es que haya descartado las herramientas de sus padres para hacerse con otras. Es que las tiene todas.
Por Adrián Viéitez.

VAN MORRISON – Latest Record Project Volume I (BMG, 2021)
El fastidio de un genio
Al viejo gruñón de Belfast se le ha soltado la lengua. Harto de sentirse impotente por lo que está sucediendo, ha decido explicar su enojo (a tumba abierta) en los versos de Latest Record Project Volume I, su último y polémico doble trabajo. Quizá sus detractores acierten al sentenciar que el mordiente discurso anti todo (música actual, medios de comunicación, negacionismo extremo) se banaliza en temas como Stop bitching, do something, They own media o Why are you on Facebook?; pero nadie le puede quitar la razón cuando, en la estimable Where have all the rebels gone?, afirma: “¿Dónde han ido todos los rebeldes? Están escondidos detrás de las pantallas de las computadoras ¿Dónde está el espíritu? ¿Dónde está el alma? Esto no es Rock & Roll”. La crítica “especializada” lo ha despedazado, tampoco es para tanto. Ciertamente, no estamos ante una de las mejores obras de Van Morrison, aunque en cualquiera de ellas, siempre aparecerán destellos de su simpar talento. Aquí los hallaremos en la delicada Tried to do the right thing, en la jazzística Diabolic pressure, en Love should come with a warning, perla soul de quilates (estupendo Richard Dunn en el Hammond) o en Up county down, tremendamente adictiva. Entre veintiocho temas no es demasiado, pero un poco de Van The Man siempre es mucho. Pocos dan más.
Por Barracuda.

SUFJAN STEVENS – Convocations (Asthmatic Kitty, 2021)
Viaje melódico en 5 fases
“Este hombre está en un nivel que nunca entenderemos”. Este es uno de los comentarios de YouTube que me marcó cuando empecé a escuchar los temas del álbum que poco a poco iban viendo la luz. Y, la verdad, me parece un buen inicio y resumen de lo que nos ha traído Stevens. A través de 49 canciones divididas en 5 volúmenes –Meditations, Lamentations, Revelations, Celebrations e Incantations– el de Detroit ha hecho del duelo por la muerte de su padre una obra gigantesca. Para los que os enamorasteis de él por su Call Me By Your Name, os avisamos que aquí no vais a encontrar esa delicadeza romántica, idílica. Para los que os enamorasteis de su frescura instrumental, estáis en el camino adecuado. Y es que Convocations es eso: un camino, un viaje musical que va más allá de la experiencia de escuchar un álbum, es escuchar y sentir todas las fases y sentimientos que Stevens tenía guardado y ha proyectado en forma de álbum. Ni letras ni palabras; solo sensaciones. Dejaos llevar.
Por Savina Muros.

BLACK MIDI– Cavalcade (Rough Trade, 2021)
Estructuras imposibles
Cavalcade, el segundo álbum del conjunto de rock indescriptible black midi parece de todo menos eso, tan solo su segundo álbum. No sólo por el puro dominio técnico que estos tres chavales de veintipocos despliegan en estos ocho nuevos temas, sino por el increíble salto adelante que estos suponen con respecto a su debut Schlagenheim (Rough Trade, 2019), un explosivo y poliforme campo de pruebas que, a falta de ser refinado, ya era algo fascinante de oír. Pero definir Cavalcade como un mero refinamiento de ideas pasadas sería quedarse muy corto. El grupo se abre a nuevas influencias (principalmente el prog más vanguardista de los 70) y canaliza la energía improvisatoria de sus directos en composiciones impredecibles que parecen construirse y evolucionar ante nuestros oídos de nuevas y sorpredentes maneras. Del jazz infernal de John L pasamos a la elegante Marlene Dietrich; Chondromalacia Patella y Slow hacen gala de precisión y ritmo, mientras que el crescendo final de Dethroned y su acompañante Hogwash and Balderdash suenan tan masivos que parecen anunciar el fin del mundo. Cavalcade es un monumento gigantesco del que nuestros ojos apenas pueden hacer sentido, y black midi sus orgullosos arquitectos.
Por Miguel Lomana.

LA HABITACIÓN ROJA – Años luz (Intromúsica Records, 2021)
¿Recuerdas aquel verano cuando…?
Si algo nos ha invadido –y hemos revalorizado– este año han sido los recuerdos. Y no los de las historias de Instagram de “Hace X años”. Los buenos. La Habitación Roja lanza Años luz. Un LP compuesto de 10 temas (divididos en cara A y cara B a partes iguales) y que conforma la primera parte de un todo que cerrarán a finales de año según han anunciado. 45 minutos y 30 segundos que hablan sobre aislamiento y falta de comunicación. Sobre sentirnos, literal o sentimentalmente, a años luz. Y cómo la música actúa de “puente” que nos une. Flashbacks del verano del 86 aglutinados en el título que toma por nombre ese mismo año, contrastados con los recuerdos del verano pasado, que no fue. BTW, nostálgicos, tenéis disponible Años luz en formato digital y cassette, CD y vinilo.
Por Maria del Río.

CABIRIA – La ciudad de las dos lunas (El Volcán, 2021)
Fantasmas tranquilos de terciopelo
Cabiria editó C’est Lindy On –un álbum desde cuyo título podemos rastrear rápidamente tanto su herencia musical como su aspiración levemente irónica– en 2017 porque tenía un conjunto de canciones en las que había estado trabajando. Ahora sucede un poco lo mismo, pero han pasado los años: La ciudad de las dos lunas es un trabajo de la misma artista, sí, pero uno siente como si las paredes se hubiesen partido por la mitad porque lo que había dentro ya no cabía. Hemos podido asistir a la concepción de este disco lentamente: desde que a finales de 2019 lanzase Fantasma –regrabada ahora junto a El desencanto, el segundo single que vio la luz–, Cabiria ha ido abriendo lentamente las puertas de un álbum que, amparado por el trabajo discográfico de El Volcán, le proporciona ya las herramientas para trabajar un sonido insólito en el panorama musical español. No creo que sea preciso tomar el pulso a los géneros musicales que correspondan, porque la naturaleza de La ciudad de las dos lunas es la de un trabajo en marcha, el resultado de un proceso de investigación continuo en la instrumentación, de malabarismos con el sintetizador –lo que ahora es Abrigo de sol fue antes una suerte de improvisación en el Instagram de la artista– y, por encima de todo lo demás, de una búsqueda específica en torno a una atmósfera y un tono: las canciones de Cabiria tienen lugar en un mundo extraño, de colores encendidos, en el que las personas bailan y flotan y desaparecen por los pasadizos. Hay algo en esta música de puro misterio, del misterio al que apelaban también los espacios de Twin Peaks: uno sabe que está delante de algo y que ese algo resulta fascinante, pero es tan difícil ajustar las palabras…
Por Adrián Viéitez.

GEBRE – Riu amunt (The Indian Runners, 2021)
Reflexions quotidianes
Gebre ha publicat el seu primer treball llarga durada i ens contagia amb les seves melodies pop lluminoses. Amb Riu amunt, la banda consolida la seva sonoritat i ens recorda al pop rock anglosaxó dels 90 de Lemonheads o Teenage Fanclub. Cada tema del disc ens parla de diferents reflexions quotidianes i algunes amb una clara ideologia política com a Dos quarts de sis. Aquest tema ens transmet el costat més humà i l’autoorganització col·lectiva dels fets de l’1 d’octubre. Amb pur accent ebrenc i metàfores sobre el dolor, la banda–acompanyada de les guitarres enèrgiques que tant els caracteritza– musicalitza la situació actual del Delta. Esgotament paternal a Tot va començar, desesperança a Desapareix, desesperació a Demà sortirà el sol i més reflexions sobre els problemes i dificultats que encarem a la nostra vida moderna a través d’un power-pop dinàmic i una catarsi musical.
Per Ivette Amargós.

OQUES GRASSES – A tope amb la vida (Halley Records, 2021)
Explorant noves sonoritats
Cinquè disc, abans del previst. Fans del Sol (2019) va deixar el llistó molt alt, però els osonencs tornen per la porta gran. Ja van deixar-nos un tastet del que seria aquest nou àlbum amb la publicació de Bye bye, una cançó molt ballable i d’aires llatins, que planteja amb ironia la disjuntiva entre l’amor i els diners. Aquesta vegada Oques Grasses experimenta amb nous estils i aposta per l’electrònica i el reggaeton, tot barrejant català, castellà i anglès. Les lletres són autobiogràfiques del cantant i compositor Josep Montero, i tracten temes molt diversos, tot i que sempre amb dosis d’optimisme: Elefants parla d’assumir el risc de prendre decisions; Wake up, de viure somiant; Goodline, de perseguir els somnis; Talismà, d’enamorar-se estant en parella; De bonesh, d’afrontar els obstacles amb optimisme; Lakilove, de fer coses irracionals per sexe; Vida d’oferta, d’aprofitar la vida; La gent que estimo, d’estimar més enllà del desamor; i Petar-ho, d’estimar-se a un mateix. A més, el disc compta amb les col·laboracions de Stay Homas, la rapera Santa Salut, el raper Doble i la cantant Rita Payés. Arriba la calor i les ganes de ballar. Oques Grasses ho petarà aquest estiu.
Per Víctor Perramon.
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