¿Os acordáis cuando íbamos a conciertos de nuestras bandas favoritas por pocos euros? ¿Cuándo ir a un concierto no era un lujo solo apto para gente con un sueldazo? Ahora mismo parece un simple espejismo.
No es que no haya pagado precios elevados por conciertos. Fui a ver a Tom Petty y Stevie Nicks a Londres. Un concierto único. De esos que no te puedes perder. ¿Hubiera pagado 1.000 euros por verlos? No. Aún recuerdo el primer concierto que pagué a un precio poco habitual, casi una locura para aquellos tiempos, fue en la gira de Tom Waits en 2008. 100 euros pagué por cada entrada, fui las dos noches. Lo sé, soy una fan total de Tom Waits. Era una cosa excepcional, un concierto de esos que sabes que no volverás a ver por estos lares. También os digo que lo vi en Ámsterdam en la gira del Mule Variations y me salió más barata la entrada, algo que me ha pasado más veces en conciertos en el extranjero. ¿Cómo es posible? Aunque lo cierto que ese precio de entrada de Tom Waits ahora parece un chiste comparado con algunas giras que se han anunciado últimamente.
No sé qué demonios está pasando, pero lo del coste de algunas entradas de conciertos se está desbocando a un ritmo infernal. Esta semana pasada salieron a la venta las entradas para el concierto en Barcelona de la gira ‘Renaissance Tour’ de Beyoncé. No me importaría verla, si alguien me invita, pero los precios escandalosos no me sorprendieron porque cada vez pasa más. 700 euros alcanzaban algunas entradas. Agotadas, por supuesto. Y colas virtuales de 80.000 personas deseando dejarse los ahorros de toda una vida. ¿Nos hemos vuelto locos? ¡Una persona comentaba en redes sociales que en Londres algunas entradas costaban 1.000 pounds! Desquiciante. Con ese dinero me monto un viaje entero de fin de semana para ver a una de mis bandas favoritas en Ámsterdam y encima me sobra.
¿Se están convirtiendo los conciertos, sobre todo las grandes giras, en eventos para multimillonarios? Eso parece. En una época en la que la crisis atenaza, las entradas se disparan. Es incongruente. Ya pasó con la gira de Springsteen en Estados Unidos. La polémica por las entradas a precios según la demanda hacía que algunas personas se tirasen de los pelos, pero se vendían igualmente. 5.000 dólares, nada más y nada menos. Con eso me costeo seguir a mi banda favorita en su gira por España, todos los conciertos, hoteles, trenes, aviones…. Las entradas para la gira de Madonna parece que pasaron por el mismo brete que con las de Beyoncé, pero la gente las sigue pagando. Evidentemente, no todas valen 1.000 euros, pero el hecho de que valgan tanto y aun así se vendan, es algo que no me entra en la cabeza. Y como me comentaba un amigo, ¿qué clase de público quieren esos artistas que ponen las entradas a esos precios desorbitados? ¿Uno exclusivo formado solo por gente rica?
Eso sin mencionar el espinoso tema de la reventa y webs como Viagogo. ¿Cómo es posible que sigan existiendo esas páginas de reventa que simplemente estafan a las personas que compran entradas? Porque eso es lo que es, un fraude que nadie para. Una estafa que vende entradas muchas veces duplicadas que no te servirán para entrar al concierto. Y dónde nunca podrás reclamar lo que te han estafado. Una web que al poco de que unas entradas se agoten, ya tienen disponibles a precios más disparados aún y anuncios de “¡compra que son las últimas!” para incitarte a picar. Un timo en el que siguen cayendo cientos de personas. A veces cuando veo estas cosas pienso, el mundo se acaba más rápido de lo que pensamos. La música se está muriendo. Es triste. Muy triste.
Autora de este artículo

1 comentario en «Beyoncé a precio de oro»
El problema és que la gente sigue alimentando,adorando e idolatrando a està horda de músicos que lo unico que les interesa es llevar su cache hasta limites que sobrepasan la dignidad humana para poder seguir llevando sus vidas de dioses del olimpo.La música és otra cosa.No deberia Ir nadie a sus conciertos però……la plebe y el circo romano se retroalimentan.Patetico