Puede parecer que me he caído de un burro ahora mismo y acabo de descubrir a Roger Mas. Cantautor al que ya conocía, pero nunca lo había visto en directo. Tiene delito, ciertamente, que, en tantos años dentro de la crónica de conciertos, nunca lo hubiese visto. Y más con lo que me ha gustado. Pero el hecho de haberlo descubierto así, sin casi quererlo, creo que me va a hacer enamorarme aún más de su música. Roger Mas tiene además esa mezcla entre música y literatura que tanto me gusta.
No sé si os ha pasado alguna vez, en lo musical, encontraros con algo de sopetón que os golpea emocionalmente, que os llega de pleno en el momento que más lo necesitáis. Pues a mí con Roger Mas me ha pasado algo así. Y más viniendo de un concierto el día anterior en el que la molestia de la gente y lo imprevisible e inconsistente del artista te deja con un regusto agridulce.
Hace tiempo que Roger Mas gira con la Cobla Sant Jordi y que seguramente será un concierto diferente, que por otro lado estoy deseando disfrutar. Sin embargo, esta noche en El Molino y dentro del Barnasants, vino solo en formato acústico. Cotidiano, sencillo, sin estridencias y divertido. Fue un concierto íntimo en un lugar más que acertado para un espectáculo así. Es uno de los puntos fuertes de El Molino.
En las distancias cortas, Roger Mas parece un amigo que te canta, que te cuenta, que te emociona. No me voy a hacer la experta en su discografía, pero hubo algunas canciones que se me quedaron atrapadas. Una de ellas fue la oscura y sentida, El Rei dels Verns, basada en un poema de Goethe. Además, de contarnos la divertida anécdota sobre cómo pronunciar el nombre del maestro alemán. Tiene discografía para hacer una buena selección y vaya si la hizo.
El concierto comenzó con I la pluja es va assecar…, seguida por Dóna’m la vida y Michaela del álbum DP de 2003. Entre canción y canción, Mas nos regalaba anécdotas sobre las mismas y sobre sus experiencias musicales. A parte de sus temas propios, también pudimos escuchar algunos de los poemas musicados de Jacint Verdaguer que ha cantado como Preludi, Voleu que vos la cante?, Anem, Caminant o Plus Ultra. La mayoría de su disco Les cançons tel·lúriques. Y por supuesto, no podía faltar ese western medieval que es Lo Comte Arnau.
Entre canciones también nos leyó fragmentos de su libro El dolor de la bellesa (Edicions 62). También cantó la canción del mismo título que formó parte del primer disco con la Cobla de Sant Jordi. También sonaron Totes les flors y Tú vols àngels xisclant de su disco homónimo de 2022. El rei de las coses despedía el concierto antes del bis en el que pudimos disfrutar de Volant i Si el mar tingués baranes, un poema de María Mercè Marçal. Y con esto acababa un concierto delicado, íntimo y sentido. Una joya de las que recuerdas para toda la vida. En un escenario ideal para este tipo de propuestas cercanas y que te tocan de lleno.






Autores de este artículo

Anabel Vélez

Víctor Parreño
Me levanto, bebo café, trabajo haciendo fotos (en eventos corporativos, de producto... depende del día), me echo una siesta, trabajo haciendo fotos (en conciertos, en festivales... depende de la noche), duermo. Repeat. Me gustan los loops.