Y llegó la Navidad… Ese mes del año en el que por no salir a la calle y congelarnos los dedos de los pies, somos capaces de quedarnos en casa colocando las luces y las guirnaldas del árbol como mejor sabemos, o dejamos la cocina perdida por hacer unas galletas que más que a reno se parecen a un buñuelo… Incluso viendo Polar Express o El Grinch –eso ya según el espíritu navideño de cada uno– con una enorme taza de chocolate caliente en la mano o, simplemente, disfrutando de un buen disco sentados en el sofá. ¿Necesitas ayuda en eso de escoger buena música?
Os traemos nuestra selección mensual con los mejores 15 nuevos lanzamientos musicales: desde el hip-hop abstracto de Aesop Rock, pasando por El Último Tour del Mundo de Bad Bunny o el EP debut de la joven Carlota Flâneur. ¡Echadle un vistazo, porque hay música para todos los gustos!
Y si os habéis quedado ganas de más, podéis dar un paseo por las listas de novedades de los meses anteriores: enero, febrero, marzo, abril, mayo, junio, julio-agosto, septiembre y octubre de 2020.

THE SMASHING PUMPKINS – CYR (Martha’s / Sumerian, 2020)
Renovarse y morir
Desde el fin de la primera encarnación de Smashing Pumpkins a principios de siglo, prácticamente cada decisión tomada por su indiscutible líder Billy Corgan podría considerarse, como poco, de desconcertante. Desde una multitud de proyectos anunciados y truncados (Zwan, su delirante Teargarden By Kaleidoscope) a publicar sus últimos discos en sendas discográficas de metal extremo como Napalm o Sumerian o una multitud de sucesos surrealistas que escapan a su música como, yo qué sé, afirmar haberse encontrado con un reptiliano. Vida personal aparte, su última aventura musical es CYR, una supuesta continuación de su último álbum (supuesta ya que, salvo la portada, guarda entre poco y ningún parecido con él) en la que se autoimpone el reto de “sonar contemporáneo”, lo que para Corgan significa cambiar sus guitarras por unos sintetizadores que parecen sacados de la era dorada de Depeche Mode. Pero lo verdaderamente desconcertante de este disco es que, por momentos, funciona. El cambio en paleta sonora que ofrecen los sintes más el añadido de unos coros femeninos que suavizan el característico registro de Corgan suponen la mayor evolución del grupo en años. La parte mala, que sin duda la hay, es que esta evolución se reduce a una canción que se repite 20 veces a lo largo de 72 minutos, convirtiendo este CYR en, si no el peor álbum de los Pumpkins hasta la fecha, tal vez el más aburrido.
Por Miguel Lomana.

KALI UCHIS – Sin miedo (del amor y otros demonios) ∞ (EMI / Interscope, 2020)
Canciones somnolientas de pasión incontrolada
Algo sin duda está cambiando en el panorama del pop estadounidense si una promesa como Kali Uchis se puede permitir en su segundo disco cambiar al idioma español sin que esto haga saltar las alarmas de suicidio comercial. Si el resultado acaba por ser tan exitoso como su debut Isolation (Virgin EMI, 2018) está todavía por ver, lo que ya sabemos en cambio es que este Sin miedo le tiene muy poco que envidiar. Como Isolation, la fuerza de este disco reside en la capacidad de Uchis de saltar de un género a otro entre canciones manteniendo la cohesión y el interés durante su escucha, siendo en este caso la música latina el nuevo terreno a explorar. Dos versiones de boleros clásicos, La luna enamorada y Que te pedí, utilizados como introducción e interludio en el álbum, más un tramo final de clara influencia ‘reggaetoniana’, se suman al neo-soul por el que Uchis es más conocida, con alguna otra sorpresa de por medio, como Vaya con dios, un pastiche que imagina a Portishead cantado por una diva del soul latino. Por encima de todo reina la voz sensual y narcótica de Kali Uchis, que envuelve la pasión del disco en un aura somnolienta.
Por Miguel Lomana.

BAD BUNNY – El Último Tour Del Mundo (Rimas Entertainment, 2020)
Más que un conejo, ¡una fiera! Y sí, hace lo que le da la gana
2020 ha sido uno de los peores años para el 99% de la población mundial. Es decir, para todo el mundo menos para Bad Bunny. En su caso, ha sido un año de gloria: tres discos, múltiples premios y nominaciones, y ¡hasta un récord por convertir Dákiti (con Jhay Cortez) en la primera canción latina en alcanzar el número 1 de la lista Billboard Global! Hace nueve meses, al final de YHLQMDLG, advirtió que volvería para retirarse tranquilo y ahora, ha lanzado El Último Tour Del Mundo desatando el pánico de los fans ante su posible retirada. El álbum, que ha entrado de pleno en el Top Global de Spotify, incluye otras colaboraciones, entre ellas una muy esperada con Rosalía, y un par de temas que se alejan de los estilos en los que solemos ver al conejo (Maldita Pobreza y Trellas). Esta vez, se despide dando la bienvenida a la Navidad con una canción de finales de los 90 y dejando claro que, se retire o no, este año ¡se ha superado!
Por Mar Arans Sevilla.

DEVA – WOMAN (Sony, 2020)
Deva y las otras mujeres que es, que somos
Esto es WOMAN, un álbum cargado de verdad. De la verdad de una jovencísima Deva que ha demostrado la madurez de su propuesta musical a través de 10 canciones que se desmarcan de las tendencias sonoras del panorama musical de nuestro país. Bases soul y R&B para vestir historias sobre temas con los que cualquier persona puede sentirse identificada, como el deseo y la sexualidad (Love & Sex o Desnuda) o las ganas de experimentar (Borracha). El crecimiento tanto personal como artístico de la cántabra salta a la vista y lo corroboran temas como Otra Mujer o Valle. En WOMAN, vemos a una Deva sensual, atrevida y que, como dice en F.U.C.K, sabe que puede ser lo que quiera ser y, desde luego, este álbum no deja lugar a dudas.
Por Mar Arans Sevilla.

AESOP ROCK – Spirit World Field Guide (Rhymesayers, 2020)
Tu guía de confianza por el hip-hop más abstracto
Aesop Rock ha pasado dos décadas cimentando y manteniendo su posición en el underground del hip-hop como el rapero más complejo, verborreico e imaginativo de su generación, punta de lanza, junto a otros como El-P o MF DOOM, de lo que se acabó conociendo como ‘abstract hip-hop’, un estilo de rap que desecha lo crudo y real en favor de lo surreal. Para su nuevo álbum el rapero y productor se lanza al ‘high-concept’ de lo espiritual y lo interdimensional, así pues, Aesop nos presenta en la intro de este proyecto una recopilación de historias para los que quieran iniciarse en este misterioso más allá (nosotros, los oyentes). Exprimiendo su premisa al máximo, Aesop Rock encuentra un vehículo perfecto para demostrar que ni su flow barítono y acelerado ni sus icónicas instrumentales o sus letras han perdido nada de su frescura en todos estos años.
Por Miguel Lomana.

MILEY CYRUS – Plastic Hearts (RCA, 2020)
Los gritos y susurros de la música pop
Es fácil trazar la línea en la carrera musical de Miley Cyrus: su fichaje por RCA y el lanzamiento de Bangerz, su tercer álbum de estudio, demarcaron el gesto abrupto con el que se apartó de las dinámicas Disney que hasta entonces habían impuesto el pulso a su carrera y abrieron un camino nuevo –entonces todavía errático y en proceso de prueba, pero claramente voluntarioso–. Miley rompió con su imagen de estrella juvenil con brutalidad performativa, abrazándose a un pop casi deformado y con evidentes dejes propios de figuras que hasta entonces habían flotado sobre su música, tales como la del country de Dolly Parton o el rock más seco de Joan Jett. No en vano, esta última es una de las voces que colaboran en Plastic Hearts, el disco que, siete años después de Bangerz y con Younger Now de por medio, viene a confirmar la dimensión ya sosegada de aquella figura temblorosa que se abría paso: aquí tenemos un álbum pop capaz de abrirse con violencia hacia la orquestación rockera y de recogerse en las catarsis de baladas como Angels Like You o Never Be Me, herederas de lo que podría ser una escena contemporánea del country pop liderada por Taylor Swift. Y otros caminos se abren, claro
Por Adrián Viéitez.

PIXEL DE STAEL – Nou Futurisme (El Genio Equivocado, 2020)
Fallos en la máquina
Cada momento del presente en que vivimos ha sido imaginado como el futuro por alguien anterior a nosotros, casi siempre desde visiones utópicas y deslumbrantes o, por el contrario, catastrofistas y post-apocalípticas. Nadie en cambio pensaba en el futuro como el mundo constantemente decepcionante en el que vivimos, en el que el mayor acontecimiento global en décadas ha implicado pasarnos un año entero tirados en nuestras casas en pijama frente al ordenador. De esto trata Nou futurisme, el debut del dúo Pixel de Stael, un disco de glitch-pop progresivo, de sonido optimista pero con un filo envenenado, sobre la era hiperconectada del smart-todo, o en otras palabras, sobre nuestro deprimente presente. En sus canciones chocan varios elementos dispares, jingles cristalinos con rudio de estática, una galería de sonidos corruptos, instrumentos sintéticos, guitarras reales y una multitud de idiomas cantados y hablados. Por encima de esta multitud sonora surgen unas melodías y unas canciones precisas y efectivas que transmiten su mensaje claro y directo contra el ahora defectuoso en el que nos encontramos.
Por Miguel Lomana.

GERRY CINNAMON – The Bonny (Little Runaway Records, 2020)
Auténtico y magistral
Me encantaría haber estado con Gerry Cinnamon y su gente mientras discutían sobre cuál debía ser el primer single de The Bonny. Me imagino algo como: “¡Canter! No, mejor War Song Soldier. ¿¡Qué dices!? Si la que va a triunfar es Mayhem… ¡Da igual, son todas la mejor del disco!”. Y efectivamente, así es. Estamos ante un disco de un nivel tan alto que cualquiera de sus cortes es digno de ser el próximo hit internacional, sin exagerar. Auténtico como él mismo, dominando a la perfección lo mejor del folk y el pop que todos conocemos (con algún acercamiento a The Cure) y sin dejarse incordiar por los entramados de la industria musical, el bueno de Gerry va camino de convertirse en ídolo de masas, copando ya los números uno de su Escocia natal y Reino Unido con solo dos largos. Tal es su éxito que no hablamos sobre un nuevo lanzamiento, sino de la reedición (en plena pandemia) de su disco publicado originalmente en abril, añadiendo dos temas de 2015 y uno inédito. Más artillería, si cabe. Quince balazos que se te incrustan directamente en la mente y el corazón.
Por Mikel Agirre.

XOEL LÓPEZ – Si mi rayo te alcanzara (Sony Music, 2020)
De contrastes y libertad
Lanzar disco en estas fechas es un acierto: se crea un el limbo entre los primeros “Mariah Carey” y el mood en clave de bajona postfiestas. Buena época. El ya consolidadísimo Xoel López lanza su cuarto álbum a título personal, Si mi rayo te alcanzara. Un LP donde nos aleja de la guitarra, presente en sus anteriores trabajos como solista para adentrarse en lo vocal. En lo experimental. Un proceso creativo autorrevolucionario o, en palabras del artista, “libertad” del que, además, es partícipe David Quinzán en su composición. Un total de diez temas que conforman un trabajo de contrastes: empieza con una balada, siguiendo con Tigre de bengala y una tónica festiva, de verbena. De sentir mucho y vivir más y de la soledad y con muchísimas referencias a la naturaleza. No se me quita de la cabeza Vampiro blanco y Joana. BTW, por si no he sido muy explícita: regala y regálate música.
Por María del Río.

ALBERTO MONTERO – EL desencanto (BCore, 2020)
Otras casas distintas
La música de Alberto Montero ha desplegado nuevas formas de manifestarse desde que su carrera empezase allá por comienzos de siglo bajo el ala de la banda Shake, también desde que lanzase en solitario su primer álbum homónimo. Entonces, quizá imbuido por la tendencia nacional y en un momento de ruptura con la identidad lingüística, su música se escribía en inglés y seguía los pasos de un folk de corte tradicionalista. En El desencanto –paradójicamente, si nos detenemos en el título y en la pulsión lírica del disco en general–, las cosas ya están mucho más claras: han pasado doce años desde el lanzamiento de Alberto Montero y cuatro discos más han antecedido a este trabajo en el que el folk no es ya más que una herramienta de muchas; un álbum en el que la amplitud de registros y profundidad vocal de este artista valenciano sirven como caja de resonancia en la que rebotan los demás elementos de su instrumentación. Discursivamente, el disco está marcado por una estela existencialista que se resuelve en la intimidad, en un dueto con su hija Ariadna Montero que recoge las inquietudes previas en apenas un silbido doméstico, una pequeña caricia.
Por Adrián Viéitez.

CARLOTA FLÂNEUR – Brains (Hidden Track Records, 2020)
Carn fresca per al pop metafísic
Brains és el debut que ens obre la porta a l’univers de la Carlota Flâneur. Un món senzill i amb molt d’amor que es veu reflectit a les quatre cançons de l’EP. La Carlota desprèn naturalitat tant a Fun, on recorda un amor amb data de caducitat, com a l’hora de criticar la rutina i la superficialitat de la societat, a Generation of the young flesh. Ferran Palau, qui ha estat el productor, ha contribuït a consolidar un so pop càlid i refrescant dels temes de l’àlbum. Quan escoltes Brains, t’adones que la Carlota i tu teniu més coses en comú. Que ella experimenta i canta el que tu sents, però potser no saps explicar. Les seves lletres són calma i autocomprensió, per a ella i per a tu. Brains és una trucada a la pau.
Por Clàudia Jiménez.

KIWIS – Vida exterior (Snap! Clap! / Discos de las Antípodas, 2020)
Ejercicio de limpieza tradicional
Una primera escucha de Un salto en el corazón, el segundo corte del álbum debut de la banda barcelonesa Kiwis, titulado Vida exterior, sirve como intuición de la claridad: el EP con el que el grupo se presentó hace dos años ya anunciaba una praxis determinada, relacionada con la tradición indie-rock catalana pero dispuesta a abrir el sonido de sus guitarras a un sentido más folclórico, hacia una concepción más celebratoria del propio acto de hacer música. Vida exterior es un álbum breve, de apenas nueve canciones, en el que sin embargo se puede apreciar la limpieza y el cuidado con el que este cuarteto ha concebido el primer disco de su carrera en común; dentro de él se insertan dos canciones escritas en castellano que deshacen la bruma guitarrera del resto de los cortes, todos ellos en catalán, y el viaje se efectúa siempre más allá de la introspección: la música es un ejercicio de encuentro en el sentido tradicional del término. Lo mudable y lo frágil habitan las letras de este disco veloz en el que el tiempo, curiosamente, parece dejarse de lado para prestar una mayor atención al movimiento intrínseco de las cosas –los cuatro miembros de Kiwis, con amplias trayectorias a sus espaldas, tienen conocimiento de causa al respecto–.
Por Adrián Viéitez.

SEÑOR SUERTE – El Infierno (No Where, 2020)
Trasllat en l’agraïment
No sempre es té l’oportunitat de retre homenatge a aquelles persones que donen força en situacions complicades que s’interposen. Josep Vilagut, músic català que viu en la pell del Señor Suerte, ho ha fet amb dues noves peces de pop-rock que mostren gratitud cap a figures femenines importants de la seva vida, com la de la seva mare. Un beso y una flecha i Valiente són els dos nous singles que el productor incorpora al disc El Infierno, gravats durant els mesos de confinament al seu propi estudi La Masia Music Lab, juntament amb Espejo de vapor o No soy lo que ves. Señor Suerte sempre significarà un recorregut per diferents estats d’ànim i sempre comportarà el viatge cap a una atmosfera continua de reflexió. Ara us tocarà traslladar-vos, amb les seves lletres, al més pur agraïment cap a tots aquells individus que us ho posen, també a vosaltres, tot una mica més fàcil.
Per Laura Roig.

DANIEL LUMBRERAS – Cinematic (Hidden Track Records, 2020)
Pausa para respirar
El título del tercer disco de Daniel Lumbreras se explica a sí mismo: durante el encierro motivado por la situación pandémica, el artista catalán intentó encontrar el ritmo de los días sin éxito hasta que, en un momento dado y después de ver la película Retrato de una mujer en llamas, de Céline Sciamma, se sentó y compuso a la guitarra Héloïse, el corte instrumental que abre el disco. A partir de ahí, el juego prosiguió: a cada una de las trece canciones de este disco la antecede el visionado de una película, pero resulta evidente que el juego no termina ahí, sino que esto apenas nos sirve para proporcionar contexto a lo que ha terminado un trabajo de enorme limpieza formal, una vez más muy cercano al minimalismo folk y, al mismo tiempo, capaz de integrar elementos de tradiciones opuestas entre sí, fruto del eclecticismo de las referencias que maneja Daniel Lumbreras. Al final, el disco trabaja con las lógicas secuenciales de una película: cada canción como una escena, como un dibujo al que otro se sucede; así hasta el final…
Por Adrián Viéitez.

NACHO CASADO – Amor, Música & Lágrimas (Hidden Track Records, 2020)
Para simplemente disfrutar
Segundo trabajo en solitario del alicantino Nacho Casado (La Familia del Árbol), continuación natural del debut Verão (Hidden Track, 2018) de un resultado delicado y cuidado incluso a un mayor nivel. Sus suaves melodías entre la bossa-nova y el jazz son delicia: transmiten una sensación instantánea de paz, evocando los buenos momentos vividos y los mejores que quedan por vivir. Los veranos, las noches que se alargan… Placeres universales. La inclusión de percusión y una sección de violines en muchos de los temas resulta un gran acierto que los eleva a otra categoría, añadiendo un plus a la exitosa formula guitarra-contrabajo-voz del primer álbum y haciendo de la calidez la cualidad que no pierde presencia en ninguna de las diez canciones. Sean más alegres o más tristes; nos lleven a Paris, Acapulco o L.A., el fin es el mismo: hacernos sentir como en casa. Un trabajo de los de ponerlo en el tocadiscos, sentarse en el sofá y pensar: joder, ¡qué gozada!
Por Mikel Agirre.

PABLO PRISMA Y LAS PIRÁMIDES – Pensamiento Gigante (Caballito Records, 2020)
Miniaturas líricas a la luz de la música
El mundo propuesto por el dúo Pablo Prisma y las Pirámides quedó claro con el lanzamiento de Grandes Felinos Fantasma, su primer LP: aquel synth-pop de deriva indie era un pretexto para construir un lugar imaginario, invadido por seres propios de la fantasía y lleno de extrañeza. Pensamiento Gigante viene a ser la certificación de aquel mundo de la mano de una depuración musical que aclara sus figuras. Pablo y Javi, miembros de este grupo que ya constituye una rareza dentro del panorama indie pop estatal, transicionan con comodidad entre un uso más tradicional del piano y la audacia de sus sintetizadores; también entre una mirada hacia las cosas extrañas que pueden suceder en el ámbito doméstico y aquellas otras que esperan en el mundo exterior. Su poética, sin embargo, siempre es la misma: se describen, como pequeñas miniaturas cuidadosamente cinceladas, pequeñas imágenes que revelan la silueta del mundo que está detrás de ellas, de ese mundo que nunca se nombra pero que se escucha, se escucha.
Por Adrián Viéitez.
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